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General Motors Venezolana cierra sus operaciones

La decisión fue tomada como consecuencia del embargo judicial sobre la totalidad de sus activos en el país dictaminado como consecuencia de una disputa con un concesionario.
20 Abr 2017 – 06:03 PM EDT
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Entrada a la planta de ensamblaje de General Motors Venezolana en la ciudad de Valencia en el Estado Carabobo. Crédito: General Motors Venezolana

Cerca de 24 horas después de la confiscación de la totalidad de sus activos, General Motors Venezolana (GMV) anunció su cierre inmediato de sus operaciones después de 69 años de actividades ininterrumpidas, según un reporte del diario especializado La Guia del Motor.

En un comunicado a los medios locales GMV explica que su decisión es la consecuencia de “un embargo judicial totalmente ilegal”. GMV explica igualmente que durante el procedimiento de la toma de sus instalaciones por las autoridades públicas “otros artículos de la empresa, como vehículos, fueron sustraídos ilegalmente de sus instalaciones”.

Según GMV “el embargo fue dictado en total desconocimiento al derecho a la defensa y al debido proceso”. En el mismo comunicado la compañía asegura el total cumplimiento de las obligaciones legales asociadas a la finalización de la relación laboral con sus trabajadores “en la medida en que las autoridades lo permitan” y se comprometió a ejercer vigorosamente todas las acciones legales a su disposición “dentro y fuera de Venezuela”.

GMV se estableció en Venezuela en 1948 y al momento de su cierre contaba con 2,678 trabajadores y una red de distribución de 79 concesionarios a nivel nacional que a su vez emplea un total de 3,900 trabajadores. GMV había dejando de construir automóviles en Venezuela en el año 2015 antes la imposibilidad de adquirir divisas para la compra de insumos y para la repatriación de sus ganancias en el país.

Venezuela, que durante la segunda mitad del siglo XX fue una de las regiones líderes en la producción automotriz en América del Sur, ha sufrido durante los últimos años el desmantelamiento paulatino pero indetenible de su parque industrial automotriz.

Renault, Honda, Hyundai y Mitsubishi, que mantenían actividades conjuntamente con capitales locales ya cesaron totalmente sus operaciones de ensamblaje en Venezuela. Por su parte Ford, Fiat-Chrysler (con sus marcas Jeep y Dodge), GMV y Toyota, todas propietarias de plantas de ensamblaje propias han paralizado sus actividades por la imposibilidad de conseguir las divisas necesarias para continuar sus operaciones. GMV es la primera de ellas en abandonar el país totalmente.

El control de cambios impuesto por el gobierno Venezolano le ha hecho imposible a las ensambladoras de vehículos obtener divisas para el financiamiento de sus actividades así como repatriar ganancias. Según La Guia del Motor, la cantidad que los fabricantes de vehículos y autopartes tienen represada en el país supera los 3,700 millones de dólares.

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