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Asesinatos

A un año del asesinato de cinco personas en la colonia Narvarte, la Ciudad de México no ha logrado esclarecer las causas

Las familias del fotoperiodista Rubén Espinosa, la activista Nadia Vera, la maquillista Yesenia Quiroz, la modelo colombiana Mile Virginia Martín y la empleada Alejandra Olivia Negrete Avilés no han tenido a la fecha acceso a los videos completos que llevaron a la detención de los tres presuntos responsables.
29 Jul 2016 – 9:08 PM EDT


Ha pasado ya un año de un crimen múltiple que sacudió a la opinión pública mexicana, especialmente a la capital del país. En un apartamento de un barrio de clase media, un fotorreportero, una activista, una modelo, una maquillista y una empleada fueron asesinados, no se sabe por qué, y las autoridades no tienen prisa en saberlo.

El 31 de julio de 2015, dentro del apartamento 401 del número 1909 en la calle Luz Saviñón, de la colonia Narvarte se encontraron los cuerpos sin vida del fotoperiodista Rubén Espinosa, la activista Nadia Vera, la maquillista Yesenia Quiroz, la modelo colombiana Mile Virginia Martín y la empleada doméstica Alejandra Olivia Negrete Avilés. Todos presentaban el tiro de gracia y huellas de tortura.

Las víctimas

Espinosa era fotógrafo de protesta. Hizo suya la causa de los periodistas asesinados durante el mandato de Javier Duarte (2010-2016), que a la fecha, por cierto, suman 19. Nadia Vera, por su parte, abrazó las causas sociales durante su corta vida, arrebatada de tajo aquel 31 de julio. Yesenia Quiroz llevó sus sueños de Michoacán a la capital mexicana, donde esperaba convertirse en una experta en imagen personal.


Alejandra Negrete era una madre y abuela dedicada. Trabajaba duro por sus hijas, y el día que fue asesinada era la segunda ocasión que acudía a hacer la limpieza del departamento de la colonia Narvarte. Sobre Mile Virginia Martín se ha dicho de todo: desde que se dedicaba a las drogas hasta la prostitución, pero a la fecha lo único probado es que era una modelo de origen colombiano que aparentemente conocía a Abraham Torres Tranquilino, de quien hablaremos después.

Además de haber terminado sus días en el mismo lugar, Rubén Espinosa y Nadia Vera tenían otra cosa en común: los dos se sintieron obligados a dejar la oriental entidad de Veracruz y mudarse a la capital del país, pues aseguraron que habían sido amenazados y hostigados en esa entidad.

Tres presuntos implicados en el asesinato fueron detenidos por la Procuraduría de Justicia capitalina (PGJDF), e ingresados en el Reclusorio Oriente del otrora Distrito Federal. Se trata de Daniel Pacheco Gutiérrez, César Omar Martínez Zendejas y el ya mencionado Abraham Torres Tranquilino, expolicía de la Ciudad de México. Todos, acusados de homicidio, feminicidio y robo agravado.

Después de la inicial conmoción por el crimen múltiple, las autoridades mexicanas compartían con la sociedad el primer avance sustancial en este caso. Se difundieron en medios de comunicación videos tanto de particulares como del Centro de Mando de la Ciudad de México en los que se veía a tres hombres salir del departamento en aquel fatídico día. Son los mismos tres hombres que fueron llevados presos.

Sin obligación de esclarecer la causa del crimen

Sin embargo, la defensa de los familiares de las víctimas no ha podido, al día de hoy, tener acceso a esos videos completos, sin editar, para saber si esas tres fueron las únicas personas que estuvieron en el domicilio o si, como permiten suponer las investigaciones, alguien más estuvo en ese lugar.

“En abril pasado, las organizaciones que coadyuvamos en el caso logramos obtener una sentencia de amparo en donde se obligaba a la Procuraduría (capitalina) a dar respuesta puntual a 55 peticiones que hicimos desde septiembre del año pasado, peticiones que fueron respondidas de manera sumamente formal y técnica prácticamente rechazando su obligación de esclarecer el móvil.

“De hecho así lo dice la Procuraduría: ‘nosotros únicamente tenemos que comprobar el cuerpo del delito y la probable responsabilidad; tenemos a tres personas consignadas y eso es suficiente y no hay ninguna obligación legal que pese sobre el ministerio público para esclarecer el móvil (del crimen)’”, dice en entrevista con Univision Noticias Leopoldo Maldonado, el abogado que representa a la familia de Rubén Espinosa.

Alma Espinosa, la hermana de Rubén, cuenta con dolor que "hace como un mes, hubo una junta en la Procuraduría para ver las respuestas de las preguntas que habíamos hecho sobre el caso y las investigaciones. Sus respuestas fueron en su mayoría negativas. Y si a un año, a nosotros no nos han dado respuestas, mucho menos a los medios menos, y la verdad es que esto es porque no tienen respuestas".

¿Hubo alguien más en el lugar?

En un principio, dos de los detenidos –Daniel Pacheco y Abraham Torres Tranquilino—admitieron haber estado en el lugar y momento del crimen, aunque negaron haberlo cometido. En diciembre y ante la jueza 25 en materia penal, los dos se retractaron y afirmaron que fueron obligados a declarar en ese sentido, “cuestión que no nos parece extraña en un sistema de justicia donde se recurre a la coacción y a la tortura como método de investigación, lo que echa abajo las primeras versiones de la Procuraduría”, subraya Maldonado.

Además, “tenemos grupos genéticos en los instrumentos que se utilizaron para estrangular a dos de las víctimas, que son de una persona del sexo masculino y no corresponden al ADN de Rubén ni a los tres detenidos, entonces ¿de quién es ese ADN? Otro de los elementos son las pisadas de zapato con sangre que tampoco corresponden a ninguno de los tres presuntos asesinos. Además están los registros de llamadas de los detenidos, donde ubicamos que hubo alrededor de 16 comunicaciones en un lapso de alrededor de hora y media antes, durante y después del multihomicidio”, agrega el abogado.

Del crimen, además de que no se tiene claro un móvil, tampoco se sabe quién tiene en su poder las pertenencias robadas de las víctimas, no se ha buscado el arma homicida y tampoco se preservaron debidamente los objetos ni la escena del crimen, tal como denunció en una carta pública Mirtha Luz Pérez Robledo, la madre de Nadia Vera, que además critica los interrogatorios “a modo” hechos a los funcionarios del gobierno de Veracruz, a quienes su hija había responsabilizado previamente de lo que pudiera pasarle.


Además de las declaraciones de Vera está el testimonio de Espinosa. Él compartió con amigos y compañeros de trabajo que el 11 de junio abandonaba Veracruz por ser asediado en su domicilio, en el que moró casi ocho años.


El robo y el narcomenudeo

Tras las filtraciones hechas a la prensa sobre las primeras declaraciones de los detenidos, que señalaban tanto robo como narcomenudeo como las causas del asesinato, las familias de las víctimas lograron ampararse el año pasado contra las filtraciones de la fiscalía a la prensa, alegando que estas declaraciones no probadas estigmatizaban, criminalizaban y revictimizaban tanto a ellas como a sus seres queridos.

“Desde este país donde tienen el mismo argumento para todas las investigaciones de hechos violentos… Desde este país donde se revictimiza a las víctimas y se protege a los criminales”, menciona la carta abierta de Pérez Robledo.

Alma Espinosa agrega: "Lo primero que hicieron las autoridades solo logró manchar sus nombres: desde vínculos con organizaciones hasta supuesta prostitución, pero esas hipótesis se cayeron porque no pudieron probarlas".

Ese mismo fue el argumento que dio la fiscalía local a Univision Noticias para no dar ninguna información sobre los avances de la investigación: “es una medida cautelar que busca evitar posibles filtraciones o revictimización de las familias”, dijo una funcionaria de esa dependencia.

La organización internacional de protección a periodistas Artículo 19: “ …la PGJDF se ha negado a integrar y desahogar pruebas que permiten agotar las líneas de investigación relacionadas con el ejercicio periodístico de Rubén Espinosa y la defensa de derechos humanos de Nadia Vera.

“De la misma manera, sostiene una versión de los hechos que apunta al narcomenudeo y el robo como causa de los crímenes y niega la participación de más personas; sin que ello encuentre un correlato en las pruebas que integran la averiguación previa”.

Efectivamente, la fiscalía no ha profundizado en las líneas de investigación relacionadas con el ejercicio periodístico de Rubén Espinosa, ni con el activismo de Nadia Vera, el hostigamiento que sufrieron o alguna otra línea de investigación.


"Nuestro sentir es todavía de dolor. Pase un año o pasen 10, el dolor y la impotencia siguen ahí. Estamos en búsqueda de la verdad y la justicia para las cinco personas asesinadas en el departamento. Queremos que la gente no crea cosas que no están probadas, que se sumen a exigir algo que no nos han dado y que es un derecho, el derecho a la verdad", resume Alma Espinosa.

El abogado adelantó que la defensa de las victimas ha interpuesto un nuevo amparo “para hacer valer el derecho a la verdad que le asiste a las víctimas, así que nos encontramos una vez más en un litigio que, de mantenerse esta posición de la Procuraduría, será interminable y dejará que impere la impunidad”.

“Seguiremos insistiendo no en un capricho ni una dádiva, sino en que se garantice el derecho de acceso a la justicia, y si las autoridades quieren que la Ciudad de México sea de nuevo considerada un refugio para periodistas y defensores de derechos, no pueden dejar que el crimen de la Narvarte quede impune”, concluyó Maldonado.

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