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América Central

¿Fue el huracán Eta la "última gota" para que centroamericanos emprendan una nueva caravana hacia EEUU?

El huracán Eta azotó Honduras como un huracán categoría 4 y arrojó 40 pulgadas de lluvia en partes del país. Perdieron sus hogares cientos de miles de personas que ya sufrían el golpe de la recesión económica a causa de la pandemia, lo que según expertos podría alentarlos a abandonar su país. (Read in English)
10 Nov 2020 – 05:35 PM EST
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SAN PEDRO SULA, Honduras - Andry Pacheco nunca lo ha tenido fácil. Pero el joven de 20 años nunca pensó en abandonar su país.

Eso fue antes de la llegada del huracán Eta. Ahora, después de perder todo lo que posee tras las inundaciones causadas por el ciclón, de quedarse sin un techo y de no tener en ocasiones comida por primera vez está considerando migrar.

“No lo había pensado antes porque, aunque fuese solo el alimento diario, lo conseguíamos", dijo Pacheco, sentado en un banco frente al refugio donde se cobija en su ciudad natal de San Pedro Sula. “Pero así como está la situación, ahorita más bien hay días que no comemos. Ahorita para salir adelante de esta crisis va a ser muy difícil", agregó.

Más de 1.5 millones de personas en Honduras se vieron afectadas por las inundaciones causadas por Eta, que tocó tierra la semana pasada frente a la costa de Nicaragua como un huracán categoría 4. Luego embistió a Honduras, donde arrojó hasta 40 pulgadas de lluvia en algunas partes. Cientos de miles de personas perdieron sus hogares y todo lo que había en ellos cuando las inundaciones alcanzaron hasta los tejados.


A lo largo de las carreteras principales de San Pedro Sula a las localidades de El Progreso y Puerto Cortés, muchas casas permanecen bajo el agua una semana después de la tormenta, o envueltas en lodo con olor a tóxico mezclado con escombros y aguas residuales. Los campos de caña de azúcar, una importante industria local, también están bajo el agua.

El padre de Pacheco murió cuando él era joven y su familia era tan pobre que se vio obligado a abandonar sus estudios después de completar solo el octavo grado y a comenzar a trabajar para mantenerse. Siempre ha sido difícil encontrar trabajo y nunca proporcionó más de tres comidas de arroz y frijoles por día.

“Aquí la vida realmente ha sido muy difícil y peor con este huracán”, lamentó Pacheco, vistiendo una camiseta de Darth Vader desteñida y jeans desgarrados. "Nos arriesgaríamos a irnos porque allá en Estados Unidos hay ventaja (...) uno puede trabajar para poder superarse", agregó.

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"La ultima gota"

Eta es el peor desastre natural que ha sufrido América Central desde el huracán Mitch en 1998, una de las tormentas más destructivas de la historia y el segundo huracán más mortífero que se haya desarrollado en el Atlántico. En los años posteriores a Mitch, hondureños emigraron a Estados Unidos en grandes cantidades por primera vez en la historia.

Los expertos dicen que esta última crisis, que se suma a la recesión económica causada por la pandemia del covid-19, probablemente provocará otra ola migratoria.

“A menudo, las personas migran después de una serie de eventos que causan pérdida de ingresos, pérdida de cosechas o amenazas, y la violencia inclina la balanza hacia huir de las casas en las que preferirían quedarse”, dijo Lisa Haugaard, codirectora de Latin America Working Group.

Esta puede ser la última gota para las personas que ya están al límite. Las inundaciones que se ven en los barrios pobres de San Pedro Sula, que ya es el punto de partida de muchos migrantes, podrían impulsar la migración", abundó.

La pandemia del coronavirus ya había provocado la pérdida de 300,000 puestos de trabajo en Honduras y, ahora, con muchas empresas en la ruina, ese número aumentaría aún más. Muchos de quienes lograron sobrevivir haciendo tortillas o friendo plátanos perdieron el equipo que usaban y no tienen dinero para reemplazarlo.

Las cosechas de los agricultores de las zonas más rurales quedaron enterradas bajo el lodo por las inundaciones, mientras que el ganado de los granjeros se fue corriente abajo al desbordarse los ríos.

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Una nueva caravana?

San Pedro Sula ha sido el punto de partida de las caravanas de migrantes que desataron la ira del presidente Donald Trump y abrieron una vía para que los más pobres migraran sin tener que pagarle a un coyote. A principios de octubre, una caravana de miles de personas se desintegró rápidamente después de que Guatemala cerró sus fronteras, como sucedió con otras caravanas que se diluyeron en la frontera sur de México después de que ese país hizo lo mismo en medio de la presión del gobierno estadounidense.

Sin embargo, los que ahora lo han perdido todo sienten que no tienen nada que perder intentándolo. Por ello, ya son muchos los que piden una nueva caravana.

“Ya se está consolidando a través de las redes sociales una nueva caravana por la situación actual del paós”, dijo Karen Valladares, directora del grupo hondureño de derechos de los migrantes FONAMIH.

“Tenían pensado hacerlo en enero de 2021 pero, después de lo sucedido, ya se están generando algunos comunicados en las redes sociales donde la gente está identificando una caravana ahora en estos días. No hay una fecha específica, pero no dudaría que estuviese saliendo otra a finales de noviembre o principios de diciembre", agregó.

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Crisis humanitaria en Honduras y Guatemala tras el paso del fenómeno Eta

El 'factor Biden'

No está claro si la caravana que se había planeado para enero estaba vinculada a la toma de posesión del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden. Pero los expertos creen que la percepción de que el nuevo gobierno demócrata brindará una mayor oportunidad para que los migrantes lleguen hasta su territorio podría llevar hacer que algunos pienden que es el momento adecuado.

“Puede ser que motive a la gente a decir 'con Biden sí se va a poder llegar', 'con Biden sí nos van a dar la ayuda legal' o 'con Biden sí se nos va a permitir estar en Estados Unidos cuando nuestras vidas corren peligro”, dijo Valladares.

“Cada vez que la gente sospecha que va a haber un cambio, que las cosas se van a abrir o cerrar, incide en el momento (de planificación) de las personas”, dijo Stephanie Leutert, directora de la iniciativa de políticas de Centroamérica y México de la Universidad de Texas.

Como presidente, Biden se ha comprometido a "acabar con las draconianas políticas de inmigración de la Administración Trump y galvanizar la acción internacional para abordar la pobreza y la inseguridad" que impulsa a los migrantes a Estados Unidos. Su plan para Centroamérica prevé "una estrategia regional integral de cuatro años y $4 mil millones para abordar los factores que impulsan la migración".

Obstáculos

Sin embargo, mientras continúe la pandemia, las restricciones de viaje seguirán dificultando la migración de caravanas o personas. E incluso con Trump fuera de la Casa Blanca es poco probable que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador –quien cuando asumió el cargo recibió a los migrantes con los brazos abiertos– cambie ahora el rumbo de la política migratoria de su país.

"No creo que haya recibido un golpe político que genere un retroceso en la política", dijo Leutert.

El año previo a la pandemia, más de 250,000 hondureños fueron detenidos en la frontera suroeste de Estados Unidos, más del doble si se compara con la cantidad del año anterior y el equivalente a aproximadamente uno de cada 36 ciudadanos del país. Muchos más cruzaron la frontera sin ser detectados o solicitaronasilo.

Poca ayuda prometida hasta ahora

Cuando se produjo el desastre del huracán Mitch, la migración continuó durante varios años. Esta vez, podría decirse que el país se encuentra en una situación peor que la de ese momento.

Sin embargo es poca la ayuda que se ha prometido en este momento, debido a que los países afrontan sus propios problemas financieros ante el golpe de la pandemia. Este es un panorama distinto al que se produjo luego de Mitch, cuando la comunidad internacional movilizó rápidamente miles de millones en ayuda.

El gobierno salvadoreño del presidente Nayib Bukele ha enviado 120 camiones de comida a Honduras y Guatemala.

Y, debido a que el gobierno hondureño es incapaz de reconstruir el país por sí solo, cientos de miles de hondureños que literalmente no tienen nada que perder y poca o ninguna razón para esperar un cambio en el futuro cercano decidirían partir de su país en niveles récord en los próximos años.

“¿Qué voy a hacer aquí?" preguntó Pacheco. "La situación es crítica".

No lo disuaden los peligros que encuentran los migrantes en el largo trayecto ni los obstáculos que los gobiernos podrían poner en su camino. "Es arriesgado. Pero a veces hay que arriesgar hasta su propia vida para estar en una condición diferente", agregó.

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