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Regional Mexicano

La razón por la que a los narcos les gusta tanto la música regional mexicana

Una frase popular asegura que “narco que no tiene corrido, no es narco” y no es en balde ya que estas canciones han cobrado mucha fuerza a la par de los patrones del crimen organizado a los que dedican sus letras y en las que se exalta vida, obra y en muchas ocasiones, hasta su muerte.
19 Ago 2017 – 11:24 AM EDT

Que a un cantante como Julión Álvarez se le haya vinculado con un poderoso narcotraficante mexicano no es una novedad en el mundo del regional mexicano. Y aunque él aún tiene la oportunidad de defender su inocencia ante el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, la legendaria simbiosis entre los artistas de este género y los líderes del crimen organizado está lejos de terminar.

De acuerdo con un grupo de expertos en el tema consultados por Univision Entretenimiento, tanto músicos como capos, comparten origen, éxito y gustos que los hacen coincidir y, por si fuera poco, en los narcocorridos se logra reflejar una realidad cotidiana que resulta atractiva para el público general, como demuestra el auge reciente de las series de televisión en las que los protagonistas son personajes reales o ficticios, ligados al crimen organizado.

El periodista y escritor Edmundo Pérez, creador del libro ‘Que me entierren con narcocorridos’, explicó en entrevista, que los orígenes del corrido se remontan a la época de la Revolución Mexicana, a principios del siglo XX, y que se utilizaba para narrar al público -en ese entonces de mayoría analfabeta- las hazañas de los héroes de guerra.

Los famosos y el narco

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“Con el tiempo, esto ha cambiado para, ahora, contar historias del narcotráfico que evocan las proezas de estos 'ídolos falsos' que tuvieron en el legendario Chalino Sánchez a uno de sus primeros intérpretes, mientras que en el cine comenzaban los ‘Hermanos Almada’, por los años 70 del siglo XX”.


A los líderes del crímen organizado les interesa tener su corrido, siempre y cuando se hable bien de ellos.

De acuerdo a Miguel Gastelum, considerado uno de los compositores más solicitados por los grupos y cantantes por sus temas sobre el narcotráfico -mediante otro subgénero llamado movimiento alterado-, al público y a la gente que se dedica a este negocio le encanta escuchar las noticias del momento a través de una canción.

“Estas canciones son con lo que crecieron. Antes se daban las noticias en los pueblos cantando, sobre todo si el personaje en cuestión era nativo del lugar, muchas historias se contaban y mucha gente se volvió en leyenda, por eso ahora ellos quieren su propio corrido buscando esa inmortalidad. Yo puedo escribir una historia de esas en una cumbia o una salsa, o en un tema romántico, pero no causa el mismo efecto que el corrido”, aseguró.

Agregó que a los líderes del crimen organizado les interesa que alguien componga un corrido suyo, siempre y cuando se hable bien de ellos. “A lo mejor los del bando contrario sí se molestan, por eso cuando escribo este tipo de temas tengo mucho cuidado en no mencionar nombres específicos ni me meto en investigaciones, yo cuento la historia de una noticia que ya todo mundo sabe y pues lo curioso es que entre más sanguinario sea, más éxito tiene y si ellos son los 'héroes' pues mejor”.

Por su parte, el cantante Gerardo Ortiz, a quien por interpretar narcocorridos se le ha prohibido actuar en algunos entidades de México, asegura que éstas canciones son una forma de expresión de la gente: “Son historias populares que se cuentan con música y esto no sólo pasa en México, hay narcoseries en muchas partes del mundo y cuentan las mismas historias que nosotros, de ahí que tengan tanto éxito. A la humanidad no le puedes tapar los ojos”.

Uno de los máximos exponentes del regional mexicano, el vocalista de Los Tigres del Norte, Jorge Hernández, dijo que los corridos, sobre todo los del llamado movimiento alterado, deberían de ‘aligerar’ sus letras: “La misión de quienes nos dedicamos a esto es contar historias a través de la música y mientras la prensa siga dándonos la información y diciéndonos lo que sucede en la sociedad, nosotros tenemos el derecho de cantarle a la gente, pero usando el lenguaje correcto y respetando las leyes”.


La gente del narco, al encumbrarse tiene necesidad de mostrarse ante los demás como "el macho" que las puede todas.

En opinión del periodista de espectáculos y actual jefe de información del programa matutino ‘Hoy’, Gilberto Barrera, el gusto de estas personas por los corridos es herencia de sus padres, la música con la que crecieron y la que escucharon desde niños: “Es un tema generacional, una referencia nostálgica derivada de sus orígenes, pero sobre todo es un tema aspiracional que no lo van a encontrar en otros géneros”.

Explicó que la historia personal de una amplia mayoría de los músicos de regional es, en sí misma, aspiracional y que es común que tanto músicos como quien se termina involucrando con el crimen organizado, tiene orígenes humildes y de muchas carencias: “Esa similitud la ven reflejada en su proceso, con la salvedad que los últimos se desempeñan en un campo ilícito”, explicó.

El periodista explicó que la gente del narco, al encumbrarse o sentirse poderoso, tiene una necesidad de mostrarse ante los demás como "el macho" que las puede todas: “Busca que se sepa que tiene poder, dinero, mujeres y que es el hombre más feliz del mundo y por eso pide, en muchas ocasiones, que le hagan su corrido para demostrar el porqué es ‘el patrón de los patrones’ o ‘el jefe de jefes’”.

En un reportaje publicado por el diario británico The Guardian en 2012, el cantante del grupo BuKanas de Culiacán, Edgar Quintero, explicó que los líderes del narco tienen la oportunidad de ser inmortalizados en los narcocorridos.

“Son hombres ricos que pagan por tener bandas tocando para ellos por horas y horas y que gustan de escuchar canciones sobre ellos mismos”, explicó. El artista detalló que llegaban a pagar entre 7,000 y 15,000 dólares por mandar a hacer su propio corrido y que, en muchos casos, el mismo narcotraficante es quien le dice por dónde debe ir la letra.


'El Chapo Guzmán', el narcotraficante con más corridos en su honor.

Uno de los primeros líderes del crimen organizado en tener su propio corrido fue Vicente Carrillo Fuentes, con el tema ‘El corrido de Vicente Carrillo’. Después se compusieron más de una decena de canciones, en honor a Joaquín Guzmán Loera, quien ya se encuentra recluido en una prisión de Nueva York: ‘El señor de la montaña’, ‘El encuentro con 'El Chapo'’, ‘El regreso de 'El Chapo'’, ‘Chapo cuerno y cachucha’ y ‘El rey de la sierra’, entre muchos más.

Otros narcotraficantes de los que se habla en distintas composiciones son: José Rodrigo Arenchiga, ‘El Chino Ántrax’;, Sergio Gómez Martínez, alias ‘La Tuta’;, Nazario Moreno, ‘El Chayo’; Manuel Torres, ‘El M1’; así como Serafín ‘El Mayo’ Zambada y Alfredo Beltrán Leyva, ‘El Mochomo’, entre otros.

Pero a los famosos aun cuando no están vinculados al crimen organizado, también les han compuesto sus corridos. Destacan: el futbolista Javier ‘Chicharito’ Hernández, la cantante Jenni Rivera, el actor y conductor Xavier López ‘Chabelo’, el futbolista y político Cuauhtémoc Blanco, el productor y actor Roberto Gómez Bolaños ‘Chespirito’, el boxeador Julio César Chávez, el expresidente de México, Vicente Fox, así como los mandatarios mexicanos y de Estados Unidos, Enrique Peña Nieto y Donald Trump.

Incluso, los famosos Power Rangers tienen su propio corrido.

Apenas dos días después de que el departamento del Tesoro de Estados Unidos diera a conocer la lista de personas y empresas involucradas en la red de lavado de dinero del presunto narcotraficante Raúl Flores, ya circulaba en redes el corrido dedicado a Rafael Márquez y Julión Álvarez.

Los analistas insisten en que al igual que los juglares en la Edad Media cantaban al pueblo las hazañas de los caballeros y construían sus leyendas para la posteridad, los corridos elevan a los narcos a un altar en el imaginario de un colectivo que es culturalmente afín a los capos del crimen organizado, hasta el punto de que esas canciones forman parte de su estatus público. Como dice el refrán mexicano: “Narco que no tiene su corrido, no es narco”.

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