La joven Noelia Castillo Ramos de 25 años fundamentó su decisión en el sufrimiento persistente derivado de un abuso sexual y los
daños físicos en su columna que le causaron paraplejia. Expertos médicos señalan que
la falta de justicia contra sus agresores y el fracaso de los tratamientos previos motivaron su elección. El caso genera un
intenso debate sobre cómo la sociedad y el sistema legal fallaron en proteger a la joven antes de que ella viera en la muerte su única salida al dolor.