Estados Unidos y Canadá mantienen conversaciones de última hora para detener los aranceles del 50% impuestos por Trump

Los dos países llevan décadas enfrascados en disputas comerciales, provocándose mutuamente en puntos conflictivos como las importaciones canadienses de madera blanda y el acceso de Estados Unidos al mercado lácteo protegido de Canadá

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Estados Unidos y Canadá están negociando en un esfuerzo por alcanzar una tregua en materia de aranceles antes de la fecha límite del miércoles a las 12:01 a. m. fijada por el presidente estadounidense Donald Trump.

Si no se llega a un acuerdo, Trump ha amenazado con imponer aranceles del 50% a productos canadienses por valor de 20.000 millones de dólares, que van desde palos de hockey hasta bajalenguas.

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"Estamos negociando", declaró el lunes el primer ministro canadiense, Mark Carney, a los periodistas, hablando en francés. "Las negociaciones son muy intensas y delicadas. Este no es el momento de hablar de negociaciones en público".

Los dos países llevan décadas enfrascados en disputas comerciales, provocándose mutuamente en puntos conflictivos como las importaciones canadienses de madera blanda y el acceso de Estados Unidos al mercado lácteo protegido de Canadá.

De alguna manera, lograron seguir siendo amigos, aliados y socios comerciales. Soldados canadienses lucharon junto a estadounidenses en Afganistán después del 11-S. La frontera entre Estados Unidos y Canadá, de 8885 kilómetros, no está vigilada, y casi 330 000 personas y mercancías por valor de 2000 millones de dólares la cruzan a diario; 800 000 canadienses viven en Estados Unidos.

La actitud beligerante de Trump hacia Canadá representa un cambio extraordinario respecto a la relación tradicionalmente cooperativa entre ambos países. Trump ha impuesto aranceles a los productos canadienses —en un intento por repatriar la producción manufacturera a Estados Unidos— y ha realizado repetidamente comentarios incendiarios sobre la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos.

El público canadiense está harto. Una petición para expulsar al embajador estadounidense, aliado de Trump, ha reunido casi 218.000 firmas desde el 21 de julio. En ella se acusa al embajador Pete Hoekstra de haber "normalizado" las declaraciones de Trump sobre la anexión de Canadá, entre otras cosas.

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Buscando una rampa de salida

Casi el 72% de las exportaciones canadienses de bienes el año pasado se destinaron a Estados Unidos. Y es posible que la administración Trump sea reacia a imponer un nuevo arancel considerable —que pagarían los importadores estadounidenses, quienes intentarían trasladar el costo a los consumidores mediante precios más altos— antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Los votantes estadounidenses ya están frustrados con el alto costo de vida.

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"No creo que ninguna de las partes quiera realmente que estos aranceles entren en vigor", declaró Ryan Majerus, socio de King & Spalding y exfuncionario de comercio estadounidense. "Ambas partes están presionando con fuerza para encontrar una salida".

Majerus afirmó que Estados Unidos pretende que Canadá compre más equipo militar estadounidense, incluidos cazas F-35; que participe en el sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada" de Trump; y que Estados Unidos tenga mayor acceso a minerales críticos, reduciendo así la dependencia estadounidense de suministros precarios procedentes de su rival geopolítico, China.

Los canadienses quisieran que se les eximiera de los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio, así como sobre la madera blanda, que según Estados Unidos recibe subsidios gubernamentales injustos.