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De un mexicano que reside en hayward y que a continuación nos presenta camino más de dos décadas en este país y toda una vida de trabajo. Al igual que muchos inmigrantes en este momento atraviesa dificultades económicas que lo han obligado a dejar este país para regresar al suyo.
Hoy, este paletero nos concedió un poquito de su valioso tiempo para compartir su historia con nosotros. Un sonido agudo, inconfundible.
Camina a paso lento, arrastrando su carrito por las calles de hayward. Desde hace 20 años se gana la vida así.
De las cuatro en adelante se vende. Muy poco ganamos apenas sale para la renta.
Vive en esta traila junto a su esposa y asegura que lo que gana no le alcanza para salir adelante. Que ya vámonos.
Yo ya me siento cansado. También tengo 73 años de edad.
Quiero acabar mi vejez allá en méxico. El anhelo del que migra.
Todos mis hijos. Ya no los ve.
20 años. Tiene cinco hijos, nietos y bisnietos a quienes solo conoce en fotografías.
Queremos conocerlo. O que planea regresar a méxico a fin de año.
Aún contempla hacerlo a través de la aplicación de cbp, que apoya el retorno voluntario y ofrece un queremos ser voluntariamente. Mientras me contaba su historia, recorrimos varias cuadras en una tarde lenta hasta que por fin apareció un día.
Don julio se persigna y continúa su camino con la esperanza de vender un poco más. Que salgan los niños de la escuela.
Luego me doy otra vueltecita y ya a las tres, 03:30 ya voy bajando para llegar allá como a las siete. No es una labor fácil.
Bajo el sol y la lluvia trabaja los siete días de la semana. O mi santo, pero nosotros todos los días son normales.
Pero espera que eso cambie pronto y al final de este corto pero grato recorrido, don julio me regaló una paleta. Intenté pagársela y no me dejó.
Pero yo lo doy de corazón. Un gesto que refleja la generosidad de un hombre que, a pesar de las dificultades, no perdió la sonrisa y dice que lo aprendió en su país.
Mi méxico lindo y querido méxico no hay dos y no habrá. Dice que el dinero ya no le alcanza para estar aquí, pero sueña con que le alcance la vida y los días para poder compartir con su familia en méxico.
Muchas gracias nuevamente por compartir su testimonio con nosotros y le deseamos un buen viaje de regreso. Estaremos pendientes antes de que se vaya.
Ojalá dios me conceda! Todavía falta poquito, pero unos