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País en un centro de referencia internacional. Pero en qué consiste?
Mónica romero nos informa yo. Trataba lo más que pudiera.
De parar. Pero pues no, no, no es tan fácil.
Luis lópez, de 28 años, de alabama, es uno de los tantos estadounidenses adictos a sustancias como la cocaína, heroína y fentanilo que han viajado a méxico en un intento por dejar las adicciones mediante tratamientos exóticos como la ibogaína o los psicodélicos. Mi último recurso para poder salir de donde yo estaba.
Tras diez años de adicción a la cocaína, se trasladó a morelos, se internó durante siete días para ser tratado con ibogaína, una planta prohibida en estados unidos, pero que en méxico ni siquiera aparece en la ley general de salud. Tiene propiedades de interrupción, de dependencia física, de opiáceos, la heroína y la morfina y la oxicodona, y así se pueden interrumpir su consumo sin que haya abstinencia.
Aunque en méxico está permitida, la ibogaína, tiene sus riesgos. Una arritmia muy fuerte que los puede llevar a un paro cardíaco.
En méxico cada vez son más las clínicas que usan la para combatir las adicciones. Hay programas especiales para veteranos de guerra con daños cerebrales por estrés músicos y deportistas de alto rendimiento y personas que tienen problemas en su salud mental y emocional.
Paneles de laboratorio, hacer una revisión. Y no solo fisiológica, sino psicológica.
La ibogaína no es un psicodélico, no genera alucinaciones. El tratamiento tiene un costo aproximado de 12.
000 $. Me di cuenta que la mejor manera de de dejar las drogas es