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Asta. Regreso contigo.
Gracias, romy. Descanse en paz, dolly parton.
Vamos a dar un giro de 180 grados porque cada vez más personas recurren a aplicaciones para verificar si los alimentos que compran en el supermercado son saludables. Su uso podría estar cambiando los hábitos alimenticios de millones de personas.
Pero qué tan confiables son estas herramientas y cuáles son las mejores maneras de usarlas? Alessandra martín tiene la respuesta compraría esto antes de meterlo al carrito.
Cada vez más consumidores escanean su la razón? Queremos saber más sobre lo que estamos comiendo.
Una demanda que ha impulsado aplicaciones como yuka, booyah o food truck que analizan ingredientes e información nutricional y el fenómeno crece rápidamente. Yuka, una de las más populares, ya suma 85 millones de usuarios en el mundo y asegura que nueve de cada diez dejan un producto en la estantería.
Si recibe una calificación roja. Si ya.
Con esta aplicación tengo un indicativo del del el contenido del producto y que me está diciendo que tiene muchas grasas trans, tiene alto contenido de azúcar, yo lo devolvería. Usted después de de ver cómo ha puntuado el artículo que iba a comprar, lo compra igual.
Bueno, de. Todas maneras, de todas maneras uno tiene que darse el gusto.
Pero la propia etiqueta también nos da las claves y cómo leerla. Primero los ingredientes, menos es más.
Y ojo con la presencia de colorantes sintéticos y después revisar el valor nutricional y recordar la norma cinco y 20% menos de sodio, menos de grasas añadidos y mucha más fibra. Pero cuidado, una mala puntuación no siempre significa un mal alimento y.
Hay muchos productos que son muy buena calidad, pero de una calidad adecuada como algunos aceites de oliva , algunas semillas que considero que no son tan tan tan malas, al menos en el aspecto nutricional, porque contienen grasas saludables y enaltecer algunos alimentos que reformularon algunos otros ingredientes que siguen teniendo un aporte nutricional pobre. Por eso este nutricionista propone una regla sencilla que el 80% de nuestra alimentación se base en alimentos frescos, sin empaques ni códigos de