Inmigración

Separación de familias: el suplicio de una madre para reunirse con su bebé en San Francisco

Sindy Flores, una inmigrante hondureña de 23 años, navegó durante un mes engorrosos trámites migratorios para que le regresaran a su hija de 18 meses, quien estaba en custodia federal desde el 28 de diciembre en un albergue de San Antonio, Texas.
31 Ene 2019 – 7:47 PM EST

La angustia de una madre hondureña en San Francisco llegó a su fin este martes por la noche al reunificarse con su bebé de 18 meses, que le había sido arrebatada a su padre en diciembre cuando ambos cruzaban la frontera hacia Estados Unidos en busca de asilo.

Sindy Flores, una inmigrante de 23 años, tuvo que navegar durante un mes los engorrosos trámites burocráticos de las autoridades de migración para que le regresaran a su hija Juliet. La menor estaba en custodia de la Oficina para la Reubicación de Refugiados (ORR, por sus siglas en inglés) desde el 28 de diciembre en un albergue de San Antonio, Texas.

El caso de Sindy y Juliet revela lo complejo que pueden ser los procesos de reunificación familiar entre inmigrantes que llegan a EEUU buscando asilo. En muchas ocasiones, los afectados se pierden en los laberintos de las políticas migratorias que pueden involucrar a agencias en distintos estados y onerosos gastos en abogados.

En medio de esta odisea, Sindy contó con el apoyo de Mijente, una organización hispana que actualmente la orienta con su petición de asilo. Las autoridades de inmigración la liberaron el 2 de enero de este año y desde entonces vive con un tío que tiene en San Francisco, California, usando un grillete electrónico en su tobillo.

Cuando el juez federal Dana Sabraw ordenó el 26 de junio al gobierno de Donald Trump que reunificara a las 2,564 familias migrantes separadas forzosamente en la frontera entre el 5 de mayo y mediados de junio, muchos pensaron que esta política había sido frenada en su totalidad. Pero abogados y organizaciones como Mijente, han denunciado que las separaciones continúan.

Pese a esta orden judicial girada hace más de seis meses, las trabas migratorias para la reunificación de familias que han logrado documentar las organizaciones pro-inmigrantes dan cuenta de lo tortuoso y desmoralizante que resultan estos procesos. Mijente asegura que, por varias semanas, la Oficina para la Reubicación de Refugiados le solicitó a Sindy una tarjeta de crédito para cubrir los gastos de dos vuelos de Texas a California (el de Juliet y el de una agente) como condición para que liberaran a su hija de año y medio.

Ante la presión de organizaciones y medios de comunicación, ORR finalmente cubrió el costo del vuelo de Juliet y su acompañante hasta San Francisco.

El fin de una pesadilla

A sus escasos 23 años, esta madre hondureña nunca pensó que atravesaría por una pesadilla cuando dejó todo atrás para conseguir una mejor vida para ella y sus hijos en Estados Unidos.

Con los ojos llorosos y la mirada fija en el pasillo de llegadas de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de San Francisco, Sindy se frotaba las manos, impaciente. La silueta de una mujer cargando a una bebé se dibujó a lo lejos y ella, al momento que vio a Juliet, no pudo contener las lágrimas. La bebé, como si se tratara de un reflejo, hizo lo mismo. Sindy la abrazó y la alejó de las cámaras y los periodistas que fueron testigos del reencuentro. “Ya mi amor, no llores”, le dijo para calmarla.

Durante todo el tiempo que estuvieron separadas, a Sindy le permitían hacer una videollamada por semana para hablar con Juliet. Aunque ya la tiene de vuelta en sus brazos, le preocupa el daño psicológico que la separación pudo haber causado en ella. De hecho, el año pasado la Academia Americana de Pediatría hizo pública su oposición a la separación de familias, calificando la práctica como una “experiencia altamente estresante que pueden dañar la arquitectura cerebral de los menores y afectar su salud en el corto y el largo plazo”.

Con la voz entrecortada, la inmigrante hondureña dice que para ella fue una experiencia desgarradora saber cómo le arrebataron a la menor a su padre.

“No me imagino el dolor que pudieron sentir los dos al ser separados. Tanto ella al sentirse abandonada por él, porque ella no entiende, está muy pequeña, no sabe que en verdad se la arrebataron y la separaron del único familiar con el que ella estaba”, señaló.

De acuerdo con el testimonio de Kevin, el padre de Juliet, recopilado durante una llamada telefónica con la organización Mijente, tuvieron que llamar a cinco agentes de la patrulla fronteriza para que pudieran quitarle a la niña.

“Me tuvieron tres días en la ‘hielera’ (centro de detención) y ahí no me daban comida para la niña. Solo me daban dos burritos y mi hija se los comía los dos. Estuve tres días ahí cuando me llamaron que ya me iban a llevar, y les dije que yo no les iba a dejar la niña porque ella tiene 18 meses”, explicó en la conversación.

Kevin agregó que cuando se negó a darles a la menor, llamaron a cinco oficiales fronterizos y le arrebataron a Juliet a la fuerza, lo tiraron al suelo y lo esposaron. Su consuelo, señala, fue que le permitieron darle un beso de despedida a su hija.


Aunque su familia sigue incompleta desde que dejaron su natal Honduras, según dicen, huyendo de la violencia de las pandillas, Sindy da gracias por tener con ella a sus hijos. Junto a Juliet y sus otros dos hijos menores de edad, espera enfrentar su proceso de asilo con el apoyo de organizaciones como Mijente y de su familia en San Francisco.


Kevin, por el contrario, continúa detenido y enfrenta una posible deportación por intentar reingresar ilegalmente a Estados Unidos. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), aclaró que el padre de Juliet ya había sido deportado del país en cuatro ocasiones y que, de acuerdo con las leyes de EEUU, los menores no pueden permanecer con sus padres en centros de detención cuando estos enfrentar un cargo criminal.

El plazo para las reunificaciones sigue pendiente. A comienzos de septiembre del año pasado, de las 2,564 familias que el gobierno de Trump separó forzadamente en la frontera con México, todavía 358 seguían bajo la custodia de las autoridades federales. Y no se había presentado un reglamento final que permitiera a algunos padres tener acceso a una segunda entrevista de miedo creíble para defender sus casos de asilo.


"Una jaula tenía 20 niños adentro": así es el centro de procesamiento de la Patrulla Fronteriza en Texas (fotos)

Loading
Cargando galería
RELACIONADOS:InmigraciónLocal

Más contenido de tu interés