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Incidentes de Odio

“Protegíamos a nuestra hija”, aseguran hispanos acusados de crímenes de odio contra un menor afroestadounidense

Wilfredo Amaya, Luisandor Suárez y Haydee Argüello enfrentan cargos de secuestro, agresión con un arma mortal y amenazas contra un adolescente al que encontraron de madrugada en el cuarto de su hija de 15 años.
28 Ago 2019 – 11:30 PM EDT

SAN BRUNO, California. - Los tres hispanos que enfrentan cargos agravados de crímenes de odio en el condado de San Mateo califican como “absurdas” las acusaciones en su contra y aseguran que las autoridades tergiversaron el caso. Wilfredo Amaya, Haydee Argüello y Luisandor Suárez dicen que solo buscaban proteger a su hija de 15 años de un joven de raza negra al que encontraron en el cuarto de la menor en medio de la madrugada.

El pasado jueves 22 de julio, Haydee, madre de la niña, y Wilfredo, su padrastro, regresaban a su vivienda en la ciudad de San Bruno cuando confrontaron a un adolescente de 17 años que visitaba a la menor sin su permiso. Según el reporte policíaco, alrededor de las 2:30 am los tres sospechosos lo amarraron con una cuerda y le impidieron salir de la residencia, además de agredirlo físicamente y lanzarle insultos raciales. “Él creyó que su raza fue uno de los factores que motivó el ataque. La víctima es afroestadounidense y los sospechosos de ascendencia hispana”, dijo un vocero de la Policía de San Bruno cuando se informó sobre el arresto.

El padre biológico de la niña, la madre y el padrastro enfrentarán su proceso judicial en libertad tras pagar un porcentaje de la fianza fijada por un juez en $150,000. Todos accedieron a ser entrevistados por Noticias Univision 14 para dar su versión de lo ocurrido aquella noche y coinciden en que el racismo no fue el factor que motivó la confrontación con el adolescente que su hija metió a escondidas por la ventana de la casa.

“Queremos aclarar que nosotros no somos racistas, que esto hubiera pasado de todas maneras si hubiera sido un blanco, un africano, un asiático o un latino como la raza de nosotros”, señaló la madre de la menor al referirse al incidente sin poder ahondar en más detalles para no comprometer el caso. “Nadie amarró a nadie, nadie ha sido secuestrado. Lo que la Policía (de San Bruno) dio en el reporte es totalmente absurdo”, continuó.

Haydee, al igual que Wilfredo y Luisandor, enfrentan seis cargos de secuestro, privación ilegal de la libertad, agresión con un arma mortal y amenazas criminales, todos con la agravante de que fueron motivados por el odio étnico o racial, acusaciones que el propio fiscal del condado de Alameda advierte que son difíciles de probar.

El padre biológico de la menor, quien presuntamente llegó a la casa de San Bruno cuando la víctima ya estaba amarrada, dijo que él contribuyó a que dejaran ir al joven. “El hecho del color no importa. Si es moreno, blanco o latino, eso no tiene nada que ver. No es cuestión de raza, es cuestión de un hecho que se estaba dando en esta casa y relacionado con mi hija”, explicó sin perder la oportunidad de recalcar que los supuestos insultos racistas y las agresiones físicas “son cosas que no sucedieron”.

Un extraño en casa

El testimonio de la víctima que quedó reflejado en el reporte policíaco contrasta enormemente con el recuento que Haydee, Wilfredo y Luisandor hacen del incidente. Mientras las autoridades dibujan a un adolescente agredido y vejado por estos tres hispanos, ellos aseguran que el menor se puso violento desde el momento en que lo confrontaron.

“Él (la víctima) me dio un puñetazo en la boca. Mi mano me la prensó con la puerta. Me jaló del brazo queriéndome apartar de la puerta para no entrar al cuarto”, recordó la madre de la niña de 15 años sobre el momento en el que ella y su esposo intentaron entrar a la recámara de su hija. “Pensamos que ella estaba siendo secuestrada. No pensamos que ella conocía a esta persona. Él se echó a correr, pensamos que ella había sido dañada o hasta violada. Solo protegíamos a nuestra hija”, dijo la mujer.

El matrimonio trabaja largas horas y, como lo marca su rutina, suelen volver a su hogar alrededor de las 2:00 am. Esa noche, Haydee y Wilfredo vieron materializada la pesadilla de toda familia: regresar a su casa y encontrar a un extraño encerrado en un cuarto con su hija menor de edad. “Cuando llegamos encontramos a una persona adentro de la casa, un hombre, y descubrimos que está en el cuarto de mi hija. Entramos al cuarto y esta persona se pone violenta y yo tengo que proteger a mi familia de alguna manera”, explicó Wilfredo.

Luisandro, por su parte, asegura no saber lo que ocurrió al interior de la residencia pues cuando él llegó, después de que su exesposa le llamara por teléfono, el menor estaba “casi amarrado, como retenido” afuera de la casa. “Yo no tuve que ver en esa situación porque cuando vine ya lo tenían acá afuera. Yo no sé qué pasó adentro. Después de todo este problema que sucedió, a mí me involucraron y yo siento que yo fui el que menos tuvo que ver en esta situación”, dijo el hombre a pesar de que él enfrenta los mismos cargos que el matrimonio.

El padre biológico asegura que fue gracias a él que dejaron ir a la víctima. “Yo les pedí que lo dejaran ir. Que nosotros no podíamos hacer eso, porque tenía que ser la Policía la que tenía que actuar, no nosotros”, recuerda al mismo tiempo que habla sobre las consecuencias de hacer justicia por propia mano. “Le digo a cualquier padre y madre que antes de tomar una acción en contra de alguien que la piensen, porque es bien delicado”, agregó.

Los tres acusados aseguraron ante las cámaras de Noticias Univision 14 que son gente trabajadora, sin antecedentes criminales y que no buscan problemas con nadie. “Pienso que cualquier persona que estuviera en nuestros zapatos actuaría de la misma manera en la que nosotros actuamos”, finalizó la madre de la menor de edad, quien junto a los demás acusados se deberá presentar ante un juez del condado de San Mateo el próximo 4 de septiembre.

Odio contra -y entre- minorías

Las autoridades federales definen los crímenes de odio como una "ofensa criminal contra una persona o propiedad motivada en su totalidad o en parte por el sesgo de un delincuente contra una raza, religión, discapacidad, orientación sexual, etnia, género o identidad de género".

Las cifras más recientes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) sobre crímenes de odio se publicaron en 2017 y reflejaron lo que muchos temían: los crímenes de odio contra los latinos aumentaron un 15% el año previo. Sin embargo, las principales víctimas de estos delitos continúan siendo por mucho las personas de ascendencia africana.

La base de datos de la agencia refleja que más de la mitad de los crímenes de odio (58%) fueron motivados por prejuicios raciales y, de ellos, más de la mitad se produjeron contra negros. Apenas el 11% de los crímenes cometidos por raza fueron contra latinos o hispanos (344 incidentes y 449 ofensas en total), mientras que los incidentes contra personas árabes crecieron un 38% y contra blancos un 17%.

Aunque en menor cantidad, el reporte de FBI pone en evidencia una realidad que muchos se niegan a aceptar: el racismo entre las minorías también ocurre. De los 5,131 agresores detectados por las autoridades, 8.8% dijeron ser hispanos o latinos y 21.3% se identificaron como afroestadounidenses.

Un estudio más reciente del Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo, con sede en California, encontró que los crímenes de odio aumentaron 9% en las 30 principales ciudades de Estados Unidos, un incremento que se ha venido reflejando por cinco años consecutivos.


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