Política

Muere el inmigrante mexicano que sostuvo a Robert Kennedy en el momento que fue asesinado en 1968

Juan Romero, ayudante de cocina en ese entonces en el hotel Ambassador de Los Ángeles, fue la persona que ayudó al senador demócrata tras ser baleado.
5 Oct 2018 – 4:18 AM EDT

A Juan Romero, aquel momento en el año 1968 cuando se agachó para sostener a Robert Kennedy, tumbado y herido mortalmente de un tiro en la cabeza, le persiguió como un tormento por el resto de su vida. Este inmigrante mexicano, cuya imagen junto al senador demócrata recorrió el mundo, falleció en Modesto, California, a la edad de 68 años.

Rigo Chacón, periodista y amigo del mexicano, dijo al diario Los Angeles Times, que Romero falleció en un hospital el pasado lunes, tras haber sufrido un ataque al corazón días atrás.

Cuando ocurrió el atentado contra Kennedy, Romero tenía 18 años y era ayudante de la cocina del Hotel Ambassador de Los Ángeles. El senador acababa de ser electo candidato presidencial del Partido Demócrata y hacía campaña en la ciudad californiana.

Kennedy decidió tomar un atajo por la cocina donde Romero tuvo la oportunidad de estrecharle la mano, convencido de que sería el próximo presidente de Estados Unidos. Apenas pasaron segundos de ese encuentro cuando se escucharon los disparos, uno de los cuales impactó al senador en la cabeza.


El político murió horas después en un hospital, a la edad de 42 años, y el autor de los disparos, el palestino de 24 años Sirhan Sirhan, fue condenado a cadena perpetua y recluido en una prisión californiana, donde continua hasta hoy.

Pero el inmigrante mexicano que había idolatrado a Kennedy llevaría la carga emocional de ese encuentro durante la mayor parte de su vida.

“Lo recuerdo una vez diciendo que se sentía culpable”, afirmó su hija Josefina Guerra el jueves. “Él pensaba que fue su culpa”.

En una reciente entrevista a la radio pública estadounidense NPR con motivo de los 50 años del suceso, Romero se cuestionó si pudo haber evitado la muerte de Kennedy.


El mexicano recordó cómo se arrodilló y pudo ver que los labios del senador se movían, así que acercó su oreja y le oyó preguntar: "¿Están todos bien?".

Romero le contestó que todo el mundo estaba bien y procedió a poner su mano entre el cemento y la cabeza del político demócrata para que estuviera cómodo.

Nacido en Mazatán, en el estado mexicano de Sonora, Romero llegó a Estados Unidos a la edad de 10 años y se instaló con su familia en el Este de Los Ángeles, área donde residía una numerosa comunidad mexicana.

Las últimas 24 horas de JFK

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