San Francisco, CALIFORNIA- En medio de un clima migratorio lleno de incertidumbre, Luis Romero, trabajador social y beneficiario de DACA desde hace 14 años, enfrenta los desafíos que muchos jóvenes protegidos por el programa conocen de cerca: el miedo constante y las demoras en los trámites de renovación.
Entre la incertidumbre y la fe: un beneficiario de DACA explica cómo lo afectan los retrasos migratorios
Aunque Luis Romero lleva 14 años bajo la protección de DACA, el miedo de una deportación jamás se ha ido. Los retrasos en la renovación de su permiso de trabajo lo han dejado sin empleo y con la incertidumbre de no saber si podrá seguir adelante en Estados Unidos.
Romero le aseguró a N+ Univision San Francisco que vive con ansiedad ante los operativos de inmigración y las noticias de deportaciones.
"Está difícil, especialmente por todo lo que está pasando con ICE. Muchos tienen miedo, se esconden", comentó el hispano.
Pese a tener un permiso de trabajo vigente, no se siente completamente seguro: “Aunque tenga yo DACA, pues hay miedo”.
La pérdida de empleo
Su experiencia laboral también refleja las consecuencias de los retrasos administrativos. En dos renovaciones distintas perdió su empleo temporalmente.
La primera vez, su documento tardó en llegar y tuvo que rehacer todo el proceso de entrenamiento al recuperar su puesto. En la segunda ocasión, el retraso fue aún más largo, lo que lo dejó sin ingresos ni respaldo durante tres meses.
“Tuve que ver la manera de sobrevivir. Se me hizo difícil pagar renta y comida”, recuerda Luis.
Abogado de inmigración explica qué está pasando con los 'dreamers'
El abogado de inmigración Francisco Barba explica que las demoras se deben a decisiones judiciales que mantienen en pausa la aprobación de nuevas solicitudes.
“ Hay confusión porque se están aceptando aplicaciones por primera vez, pero no se están adjudicando. Eso es un retraso ordenado por la Corte Federal”, detalla el abogado.
Aunque los procesamientos siguen activos, son más lentos de lo esperado. La meta de USCIS es completar las renovaciones en 120 días, pero actualmente algunos casos pueden tardar entre tres meses y medio y cinco meses o más.
Los expertos en inmigración recomiendan enviar la solicitud entre 120 y 150 días antes del vencimiento del permiso.
Luis, por su parte, prefiere mantener la fe y seguir adelante: “ Dios tiene un plan para todos nosotros, hay que tener paciencia y seguir luchando”, dice con esperanza.
















