Entre escombros y cenizas: la nueva normalidad de incendios que enfrentan los viñedos de California (fotos)
La industria vinícola del norte de California estima que el incendio Kincade, que arrasó con decenas de miles de acres en el condado de Sonoma, solo provocó pérdidas de 5% en los sembradíos de uva, a diferencia de los fuegos de 2017 que acabaron con casi la totalidad de la cosecha.
Izzy Lewkosky, un turista de Kansas City, degusta una copa de Cabernet Sauvignon mientras contempla los restos incinerados del viñedo Soda Rock Winery en Healdsburg, California.
Eric Risberg/AP
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A diferencia de los incendios de años anteriores, el fuego Kincade no ocasionó escasez en la producción vinícola ni tampoco le impregnó un sabor a "humo" a los vinos hechos con los cultivos que sobrevivieron a las llamas.
Eric Risberg/AP
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El viñedo Soda Rock fue uno de los que quedó reducidos a cenizas durante el devastador fuego del mes de octubre que consumió casi 78,000 acres de vegetación.
Noah Berger/AP
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Paul Witt and y su esposa Cindy, turistas de Forney, Texas, se toman una foto frente al famoso toro metálico que le daba la bienvenida a los visitantes que llegaban a degustar los vinos de Soda Rock Winery.
Eric Risberg/AP
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El incendio Kincade estuvo activo durante 13 días en la región de viñedos del condado de Sonoma y se necesitó del trabajo de más de 5,000 bomberos para lograr sofocarlo.
Noah Berger/AP
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En el caso del viñedo Soda Rock, el edificio principal quedó calcinado por las llamas, pero los dueños habilitaron un establo que quedó intacto para celebrar sus catas de vino.
Eric Risberg/AP
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En el viñedo Munselle Vineyards, en Geyserville, Bret Munselle observa la cosecha que quedó intacta durante el fuego. Sin embargo, la otra mitad de sus cultivos fue arrasado por las llamas.
Eric Risberg/AP
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Las cosechas ricas en humedad, que suelen las más jóvenes, no funcionan como combustible para el fuego de los incendios, por lo que muchas propiedades si bien perdieron sus cultivos, también salvaron sus estructuras.
Justin Sullivan/Getty Images
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En su peor momento, el incendio Kincade amenazó con calcinar casi 90,000 estructuras en las ciudades de Geyserville, Windsor y Santa Rosa, esta última una de las que fue devastadas por los fuegos forestales de 2017.
Justin Sullivan/Getty Images
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Los residentes de Healdsburg, otra de las zonas afectadas por el fuego, siguen mostrando su gratitud hacia los miles de bomberos que trabajaron día y noche sin parar para evitar que las llamas llegaran a las zonas más pobladas de la región.
Eric Risberg/AP
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El incendio Kincade fue finalmente sofocado el 6 de noviembre, no sin antes destruir 374 estructuras y quemar decenas de miles de acres de vegetación, casas y viñedos.