Un convento en el Bronx, el refugio que acerca a una joven bailarina a su sueño neoyorquino

Frente a las estratosféricas rentas que se cobran en Nueva York, este convento ubicado en el corazón del Bronx ofrece un lugar seguro y con rentas accesibles para jóvenes estudiantes que rondan hasta los 800 dólares al mes

Video ¿Por qué hay largas listas de espera para vivir en conventos en Nueva York?

Gabriela Cabañas ha construido un futuro donde bailar en los escenarios de Nueva York es su principal objetivo. Hoy, cumple su sueño de estudiar danza aunque de una manera que nunca habría imaginado, viviendo en un convento en el Bronx.

La joven estudiante de danza llegó a la ciudad con la ilusión de perfeccionar su arte en una de las capitales mundiales de la danza. Sin embargo, como miles de estudiantes y jóvenes profesionales, pronto se enfrentó a una realidad tan desafiante como conocida: el elevado costo de la vivienda.

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“Mi escuela me recomienda el lugar y mis padres súper seguros de enviarme acá”, cuenta Gabriela Cabañas a N+ Univision mientras recorre los pasillos de la residencia que ahora llama hogar.

La ayuda pareció un milagro. Mientras que el alquiler promedio de un apartamento de una habitación en Nueva York ronda los 4,700 dólares mensuales en mayo, según la plataforma inmobiliaria Zumper, las religiosas del Centro María ofrecen alojamiento por alrededor de 800 dólares al mes.

“Nosotras pagamos alrededor de 195 a la semana. Yo comparto cuarto con otra compañera de baile. Está súper bien, es lo más barato”, explica la estudiante.

Gabriela Cabañas habla de su renta accesible en un convento en el Bronx
Gabriela Cabañas habla de su renta accesible en un convento en el Bronx
Imagen N+ Univision

El convento tiene un cupo para 21 mujeres, quienes comparten el techo y las reglas de cinco monjas de la Congregación de Religiosas de María Inmaculada. Las habitaciones son sencillas, pero cuentan con servicios básicos necesarios para estudiar y vivir en la ciudad.

Las puertas del convento están abiertas a todas las religiones, dicen

Sin importar la religión, las monjas de la congregación han abierto las puertas a jóvenes mujeres que buscan establecerse en la ciudad, estudiar y cumplir sus sueños.

“Decimos: no es que tú no eres católica y no te vamos a recibir. Estamos abiertas a todas las religiones”, asegura la hermana Rita.

Pero el convento tiene reglas claras que se deben cumplir al pie de la letra. El alojamiento incluye desayuno, acceso a una capilla y normas destinadas a garantizar la seguridad de las residentes. Está prohibido el consumo de alcohol y existe una hora límite de llegada cercana a la medianoche, con algunas excepciones anticipadas.

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“Los chicos no pueden entrar a la habitación, pero pueden venir al comedor a hacer tareas”, explica la hermana María de Jesús.

La seguridad es una prioridad. Un panel instalado en la residencia permite conocer quién se encuentra dentro y quién está fuera del edificio: “Nosotras no podemos irnos a nuestra habitación sin antes saber de cada chica”, señala la religiosa.

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Las jóvenes también deben asumir responsabilidades cotidianas, como mantener limpio su cuarto y lavar su ropa. A cambio, las hermanas ofrecen acompañamiento emocional y orientación. Para Gabriela, el convento se ha convertido en algo más que una residencia estudiantil “se siente como estar en casa”, dice.

Las hermanas del Centro María aseguran que no quieren detenerse ahí. Entre sus planes está ampliar la capacidad del convento, que actualmente puede albergar a 21 mujeres, para ofrecer refugio y apoyo a más jóvenes que, como Gabriela, persiguen un sueño en una de las ciudades más exigentes del mundo: Nueva York.

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