SAN ANTONIO; Texas.- Las vacaciones de una mamá colombiana y su hija, de 9 años, se convirtieron en una pesadilla que duró cuatro meses, al ser internadas en el centro de detención de ICE, en Dilley, en Texas.
“Mira qué lugar tan feo al que tu mamá decidió traerte”: tras 128 días en centro de detención de ICE, madre e hija vuelven a su país
La pesadilla comenzó cuando María Antonia, de 9 años viajó sola, a cargo de la tripulación de un avión, de Colombia a Miami, donde la esperaba su mamá, María Alejandra Montoya.

Cuando el avión aterrizó en Miami y llamaron a María Alejandra para entregarle a su hija, se llevó una sorpresa amarga.
“A mí me ingresan a una oficina donde había aproximadamente 8 o 10 oficiales, (y me dicen) o firmas una deportación voluntaria o te llevamos a un centro de detención con tu hija. Escoge”, dijo la madre de familia.
“Empieza otra vez un proceso de una interrogación de más o menos ocho a diez horas sentadas en una sala. La niña se dormía. Yo todo el tiempo decía ‘no deseo contestar, no deseo contestar’”, dijo María Alejandra en una entrevista con N+ Univision 62.
La madre colombiana decidió no firmar esa autodeportación que le ofrecieron en el aeropuerto ya que ella ya estaba en un proceso de ajuste de estatus para su residencia y no se encontraba con estatus de inmigrante indocumentada.
Tras el largo interrogatorio, ambas fueron puestas bajo custodia de ICE y 48 horas después fueron trasladadas al centro de detención de Dilley.
Dentro de las muchas denuncias que María Alejandra hace está la de manipulación psicológica que sufren las familias encerradas en los centros de detención, ya que cuando ellas llegaron a ese lugar, una agente de Inmigración le dijo a la niña: “Mira qué lugar tan feo al que tu mamá decidió traerte”.
Según la pequeña María Antonia, en el centro de detención, los niños se reúnen para hablar de sus casos, para preguntarse entre ellos a qué países los iban a enviar o cuándo los iban a dejar salir.
Su mamá dice que la niña siente culpa, pues dice que si ella no hubiera pedido esas vacaciones, no hubieran pasado por el arresto y el encierro.
Tras 128 días encerradas y después de un mes de haber firmado la salida voluntaria de Estados Unidos, María Alejandra y María Antonia por fin fueron deportadas a Colombia, donde ahora intentan reiniciar una vida.
María Antonia ya volvió a la escuela, pero envió un mensaje con su mamá para todos los niños que aún están en el centro de detención de Dilley: “Quiere que ellos escuchen las palabras que tal vez ella esperaba escuchar: ‘si estás ahí y te sientes triste, quiero decirte que un día vas a salir; yo también pensé que nunca iba a terminar, pero ya terminó”, dijo la madre hispana.











