La Fuerza Aérea de Pakistán desata una
crisis internacional tras ejecutar un bombardeo que destruyó una
clínica de rehabilitación con 2,000 pacientes en su interior. Mientras el
gobierno afgano denuncia una matanza de civiles indefensos, las autoridades
pakistaníes alegan que el
ataque apuntaba
exclusivamente a
depósitos de municiones
terroristas. Este trágico evento eleva la tensión en
la frontera a niveles críticos y provoca que la comunidad internacional exija respuestas inmediatas ante la magnitud de la tragedia.