“Alguien me dijo: ‘Nosotros ya nada más servimos para cuidar nietos’, y yo dije: ‘¿Quién dijo eso? Yo tengo mi guitarra’”, declaró una integrante de un
grupo de inmigrantes retirados que se reúne para hacer algo simple, pero poderoso:
música.
Sueños de Oro es el nombre del grupo y esta es su historia.
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