En las últimas semanas, en muchas obras del sur de Texas han aparecido carteles en los vallados en los que se advierte: "Propiedad privada, prohibido el paso". Algunos incluyen la mención de que ICE no entre si no tiene una orden judicial.
Los operativos de ICE en la construcción tienen consecuencias: no hay mano de obra y los proyectos se retrasan y encarecen
Las asociaciones de constructores alertan de que están perdiendo trabajadores que ya no acuden a las obras por temor a ser detenidos. Advierten de que muchas construcciones están sufriendo demoras que repercutirán en el precio final de las viviendas. Los trabajadores denuncian a N+Univision que se sienten en grave riesgo.

También se hicieron virales en redes sociales videos donde se podía ver a los agentes entrando a una construcción porque buscaban a inmigrantes. Uno de ellos llamó especialmente la atención porque en la escena el capataz les decía que se fueran, que no estaban ahí, y acabó siendo esposado a pesar de ser ciudadano estadounidense.
Las constantes redadas han hecho que muchas personas dejen de ir a sus puestos de trabajo por miedo a ser detenidos. “La verdad anda uno con miedo”, confiesa un trabajador de una obra en McAllen (Texas) que prefiere no compartir su identidad. "Me gustaria que todo esto terminara pronto”, expresa otro de los trabajadores.
Los profesionales no esconden su miedo y los contratistas expresan que no saben qué hacer porque denuncian que se están quedando sin mano de obra.
“Si anteriormente estábamos trabajando en un 90-100% ahora estamos en un 70-60% por que no hay gente”, cuenta Ernesto Vásquez, el propietario de una de esas construcciones.
Y apunta a que las consecuencias afectan al bolsillo de las familias estadounidenses. Sin trabajadores no pueden avanzar en los proyectos, las demoras se acumulan y también los costes.
Los representantes del sector de la construcción afirmaron que las viviendas nuevas registran un incremento medio de entre 15,000 y 20,000 dólares como consecuencia de la menor oferta de mano de obra y del aumento en los costos de construcción.
La Asociación de Constructores del sur de Texas (ABC, por sus siglas en inglés) alertó sobre las graves consecuencias de este aumento de operativos en un reciente informe.
Llevan tiempo señalando las afectaciones de las políticas migratorias. De hecho, desde el sector industrial ya advirtieron de que el 20% de los responsables de negocios donde trabajan hispanos habían reportado haber perdido al menos a un empleado en el último año porque había sido deportado.
Desde el sector de la construcción exigen un cambio en la ley migratoria que garantice permisos de trabajo para inmigrantes que llevan muchos años en el país trabajando y pagando impuestos.
“Hay que dar la oportunidad a los trabajadores y a los dreamers. Ya es hora de una reforma migratoria”, reclamó Emiliano Valencia, subdirector de la Coalición de Inmigración Empresarial de América.
La potencial reforma en la ley de migración podría ser determinante en un estado como Texas donde el voto hispano se dibuja como un factor clave en las elecciones de medio término.








