DALLAS, Texas. El diésel sube en Texas y la cuenta empieza a llegar a la mesa: Guadalupe Delgado sostiene un elote recién preparado y resume la situación con una frase que repite mientras atiende a sus clientes: “Es una cadenita porque seguramente nos afecta a todos”.
Del tanque a la mesa: el alza del diésel golpea el bolsillo de familias hispanas en Texas
El alza del diésel en Texas ya empieza a sentirse en alimentos, transporte y entregas. Camioneros, comerciantes y familias hispanas explican cómo un tanque más caro termina reflejándose en la mesa.
La cadena a la que se refiere empieza mucho antes de que ese elote llegue a sus manos.
Comienza en los campos donde se cosecha el maíz, sigue en los camiones que lo transportan por cientos o miles de millas y termina en un puesto de comida o en una tienda.
Todo depende de un mismo factor: el diésel.
En Texas, el precio de ese combustible subió con fuerza en los últimos días y el impacto ya se siente entre transportistas, comerciantes y consumidores.
Según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), el precio promedio del diésel en el estado supera los 4 dólares con 50 centavos por galón, casi un dólar más que la semana anterior.
Ese aumento se mueve por la economía como una cadena de costos que termina reflejándose en lo que la gente paga al final.
Un aumento que empieza en el transporte
Para muchos camioneros, el diésel es uno de los gastos más grandes de la jornada.
Dante César Cortés lo explica con una cifra concreta: “Hasta 130 dólares por 8 horas”.
Cada hora en carretera significa combustible.
Y cada aumento en el precio del diésel eleva el costo de mover mercancías por el estado y por el país.
Ever Hernández, otro conductor de carga, describe lo que significa llenar un camión: “Son como 600 dólares por los dos tanques”.
Esos camiones transportan toneladas de alimentos todos los días.
Cuando el precio del combustible sube, el costo de llevar esos productos de un punto a otro también aumenta.
De la carretera a la tienda
El impacto ya comenzó a sentirse en algunos negocios.
En una tienda hispana ubicada en el área de Harry Hines en Dallas, muchos productos llegan desde México y Centroamérica.
Antes de llegar a los estantes recorren largas distancias en camiones de carga.
Jaqueline, cajera del negocio, dice que el aumento del transporte ya obligó a hacer ajustes.
“Hemos tenido que aumentar un poquito los precios por el transporte de los productos”.
En ese recorrido se acumulan millas, combustible y costos que poco a poco se trasladan al precio final.
Guadalupe Delgado lo ve desde su puesto de venta de elotes.
Recuerda con precisión cuánto pagaba antes por su mercancía.
“La caja de 36 elotes yo me acuerdo de que la compraba en 29, ahorita ya casi está en 35”.
Para pequeños comerciantes, ese cambio significa ajustar precios o reducir ganancias.
Efecto que alcanza a otros sectores
El impacto del diésel no se limita a los alimentos.
En la construcción, camiones y maquinaria también dependen del mismo combustible para transportar materiales y mantener las obras en movimiento.
Juan Manuel, trabajador del sector, explica que su vehículo tiene un tanque de casi 90 galones que apenas le dura un par de días de trabajo.
Cada recarga representa ahora un gasto mayor que hace unas semanas.
Cuando ese costo sube, puede terminar reflejándose en proyectos de construcción, entregas de materiales y otros servicios que dependen del transporte.
Las razones detrás del aumento
Economistas señalan que el precio del combustible no depende solo de lo que ocurre en Texas o en Estados Unidos.
Carlos Guamán, economista consultado por N+ Univision 23, explica que el impacto: “Afecta más de lo que usted se imagina”.
En las últimas semanas, parte de la presión sobre los precios del petróleo se ha relacionado con la tensión militar en Medio Oriente, el conflicto con Irán.
Ese país se encuentra en una de las regiones más estratégicas para el suministro mundial de crudo.
Por esa zona pasan rutas marítimas clave para el transporte de petróleo, como el estrecho de Ormuz.
Cuando aumentan las tensiones o existe riesgo de ataques o interrupciones en esas rutas, los mercados reaccionan y el precio del petróleo suele subir por temor a una posible reducción en el suministro.
Ese aumento termina reflejándose en combustibles como el diésel en Estados Unidos.
Para Guamán, el efecto se mueve rápidamente por toda la economía.
“¿Qué sucede al pagar más por el costo del combustible, pagar más por el diésel, pagar más por el transporte? Usted va a pagar más como consumidor por cada producto que usted va a llevarse de la tienda”.
Difícil calcular hasta cuánto
Especialistas advierten que cualquier producto que necesite transporte podría verse afectado si el diésel continúa subiendo.
Eso incluye alimentos en supermercados, materiales de construcción, entregas comerciales y paquetes que millones de personas reciben en casa después de comprar en línea.
Por ahora, señalan que es difícil calcular hasta dónde podrían llegar los precios, debido a la volatilidad del mercado del petróleo y a la incertidumbre en el panorama internacional.
Mientras tanto, recomiendan a los consumidores prestar atención a sus gastos y prepararse para posibles aumentos en productos que dependen del transporte.
Una cadena que termina en el consumidor
Para muchos clientes, comprar un elote en la calle o un producto en una tienda parece un gesto cotidiano.
Pero detrás de ese momento hay un recorrido largo.
Campos de cultivo.
Camiones en carretera.
Tanques llenos de combustible.
Miles de millas de transporte.
Una cadena que comienza con el diésel y termina, casi siempre, en la mesa del consumidor.














