El Departamento de Justicia presentó una queja el miércoles contra jueces federales de Minnesota por las declaraciones que hicieron a los medios de comunicación en relación con el incremento en la aplicación de las leyes de migración bajo el gobierno de Trump.
El Departamento de Justicia presenta una queja contra lo que califica como "jueces activistas", por comentarios sobre la política migratoria
El gobierno republicano ha arremetido en reiteradas ocasiones contra lo que califica como "jueces activistas", a quienes los funcionarios acusan de pretender frustrar la agenda de Trump. Sin embargo, varios de los fallos judiciales más severos y desfavorables han provenido de jueces nominados por el propio Trump y otros presidentes republicanos.
La queja intensifica la batalla del departamento con el poder judicial federal, el cual ha frenado prioridades de la administración, desechado querellas de alto perfil y acusado a los abogados del gobierno en algunos casos de no cumplir con las órdenes judiciales.
El departamento exige que los jueces se recusen de todos los casos penales o civiles relativos al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), según declaró a los periodistas el fiscal general Todd Blanche, debido a lo que describió como el "evidente sesgo que han mostrado" en declaraciones recientes a The New York Times.
El meollo del asunto es un artículo publicado en septiembre en el que siete jueces federales de Minnesota —nominados tanto por presidentes demócratas como republicanos— hablaron abiertamente sobre su experiencia al enfrentar la oleada de casos provocada por la ofensiva migratoria del invierno pasado, la cual derivó en miles de arrestos.
El juez central en el artículo, Patrick Schiltz, acusó al gobierno en enero de haber incumplido casi 100 órdenes judiciales. En un fallo, Schiltz señaló que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dependencia del DHS, "no es una ley en sí misma".
Schiltz, quien fue nominado por el presidente republicano George W. Bush y se desempeñó como asistente legal del magistrado de la Corte Suprema Antonin Scalia, declaró al periódico que lo sucedido en el tribunal federal de Minnesota el invierno pasado "representó una grave amenaza para el estado de derecho".
En un comunicado emitido el miércoles, Schiltz afirmó que estaba "actuando estrictamente dentro de las normas éticas aplicables a los jueces federales al hablar con The New York Times".
"De hecho, en febrero de este año, el Comité de Códigos de Conducta emitió una opinión consultiva para enfatizar que los jueces federales 'pueden hablar o escribir sobre asuntos fundamentales del poder judicial, tales como la defensa del estado de derecho y la independencia judicial'", expresó Schiltz. "Eso fue exactamente lo que hice".
La queja fue presentada ante el juez presidente del Octavo Tribunal de Apelaciones del Circuito de EEUU, el cual supervisa a los jueces federales de Minnesota.
El gobierno republicano ha arremetido en reiteradas ocasiones contra lo que califica como "jueces activistas", a quienes los funcionarios acusan de pretender frustrar la agenda de Trump. Sin embargo, varios de los fallos judiciales más severos y desfavorables han provenido de jueces nominados por el propio Trump y otros presidentes republicanos.








