ORLANDO, Florida.- Florida se prepara para ejecutar a tres de los reclusos de mayor edad de su corredor de la muerte en un lapso de poco más de un mes.
Florida programa tres ejecuciones de presos ancianos en un mes
Uno de los condenados tiene 80 años y sería el primer octogenario ejecutado en la historia de Florida.
Tras la ejecución de Dusty Ray Spencer, de 74 años, el pasado 25 de junio, el estado ejecutó este martes a Dennis Sochor, también de 74 años, quien será una semana mayor que Spencer al momento de recibir la inyección letal. Después, el 28 de julio, está programada la ejecución de Dominick Anthony Occhicone, de 80 años, quien se convertiría en el primer octogenario ejecutado por Florida.
La sucesión de estos casos ocurre mientras Florida mantiene el ritmo de ejecuciones más alto del país. En lo que va de 2026, el estado ha ejecutado a nueve personas, más que cualquier otra entidad, y después de que en 2025 registrara 19 ejecuciones, la cifra anual más alta desde que la pena de muerte fue restablecida en 1976.
Los tres casos también reflejan una realidad común en Estados Unidos: los largos procesos de apelación hacen que muchos condenados permanezcan décadas en el corredor de la muerte antes de que se ejecute su sentencia.
El caso de Occhicone también ha llamado la atención por su edad y estado de salud. Condenado por el asesinato de los padres de su exnovia en 1986, tiene 80 años y, según sus abogados, padece problemas renales y de próstata, además de necesitar ayuda para realizar actividades cotidianas como entrar y salir de la ducha. Si su ejecución se lleva a cabo, será el segundo preso octogenario ejecutado en la historia moderna de Estados Unidos, solo detrás de Walter Leroy Moody Jr., quien murió a los 83 años en Alabama en 2018.
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Dennis Sochor fue condenado por el asesinato de Patricia Gifford, una joven de 18 años a quien conoció durante una fiesta de Año Nuevo en 1981 y asesinó el 1 de enero de 1982. Permaneció más de tres décadas en el corredor de la muerte tras ser sentenciado en 1987.
La familia de la víctima considera que la ejecución representa el cierre de una espera de décadas. Marilyn Gifford, hermana de Patricia, dijo a The Associated Press que está agradecida de que finalmente se haga justicia y lamentó que su madre no haya vivido para presenciar ese momento.
En contraste, organizaciones contrarias a la pena de muerte y líderes religiosos cuestionan la decisión de ejecutar a personas de edad tan avanzada. El sacerdote católico Dustin Feddon, quien acompaña espiritualmente a reclusos condenados en Florida desde 2013, afirmó que ejecutar a presos "frágiles y ancianos" resulta aún más cruel, además de preguntarse si el estado busca evitar que algunos condenados mueran por causas naturales antes de cumplir su sentencia.
La programación de las ejecuciones depende casi exclusivamente del gobernador Ron DeSantis. María DeLiberato, directora legal de la organización Floridians for Alternatives to the Death Penalty, señaló que, a diferencia de otros estados donde los tribunales fijan las fechas, en Florida esa facultad recae prácticamente por completo en el gobernador.
DeSantis ha defendido el aumento de las ejecuciones argumentando que muchas familias de las víctimas han esperado durante décadas. En declaraciones realizadas el año pasado sostuvo que "la justicia retrasada es justicia negada", al referirse a casos cuyos crímenes ocurrieron en las décadas de 1980 y 1990.
De acuerdo con el Death Penalty Information Center, la edad promedio de las personas ejecutadas en Estados Unidos ha aumentado de los 30 a los 50 años durante las últimas cinco décadas, como consecuencia de los extensos procesos de apelación y revisión obligatoria de las condenas. Actualmente, Florida tiene 242 personas en el corredor de la muerte y aproximadamente la mitad ya agotó todos sus recursos judiciales, por lo que podrían recibir una orden de ejecución en cualquier momento.




















