ORLANDO, Florida.- A las 6:00 de la tarde, cuando se abrió la cortina de la cámara de ejecución en la Prisión Estatal de Florida, Richard Knight ya estaba inmóvil sobre la camilla, con los brazos extendidos y una línea intravenosa colocada en uno de ellos.
Richard Knight muere ejecutado en Florida por doble asesinato ocurrido en 2000
El condenado agradeció a “Yahweh” antes de recibir la inyección letal por el crimen de una mujer y su hija de 4 años
Minutos después, el hombre condenado por asesinar a una mujer y a su hija de 4 años pronunció sus últimas palabras.
“Quiero dar gracias a Yahweh, quien es el más alto”, dijo Knight ante los testigos reunidos en la prisión cercana a Starke, en el norte de Florida.
La ejecución comenzó inmediatamente después.
De acuerdo con reportes de AP, Knight cerró los ojos y apenas se movió mientras las drogas comenzaban a recorrer su cuerpo. Cerca de diez minutos más tarde, un médico ingresó a la cámara y lo declaró muerto a las 6:13 p.m.
Con su muerte, Florida alcanzó siete ejecuciones en lo que va de 2026 y mantiene el ritmo acelerado de aplicación de la pena capital impulsado durante la administración del gobernador Ron DeSantis. El estado ya había establecido en 2025 un récord de 19 ejecuciones, la cifra más alta desde el restablecimiento de la pena de muerte en 1976.
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Una historia de violencia familiar
Detrás de la ejecución quedó una historia marcada por violencia familiar, décadas de apelaciones y una pérdida que los familiares de las víctimas aseguran que nunca desapareció.
El caso se remonta al año 2000, dentro de una casa en Coral Springs, cerca de Fort Lauderdale.
Knight vivía allí junto a su primo, la novia de este, Odessia Stephens, y la hija de ambos, Hanessia Mullings, de apenas 4 años. Según documentos judiciales, Stephens y Knight discutían frecuentemente porque ella quería que él abandonara la vivienda.
La noche del crimen, mientras el primo de Knight trabajaba, Stephens volvió a decirle que debía marcharse a la mañana siguiente.
Los fiscales sostienen que la discusión terminó en un ataque brutal.
Knight apuñaló repetidamente a Stephens y luego asesinó a la niña, de acuerdo con los expedientes judiciales. Posteriormente fue arrestado y, mientras permanecía detenido en la cárcel del condado Broward, confesó los asesinatos a otro recluso que más tarde testificó en su contra durante el juicio.
En 2006 fue declarado culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y condenado a muerte.
Durante las últimas semanas, sus abogados intentaron detener la ejecución argumentando nueva evidencia relacionada con una huella dactilar encontrada en un cuchillo de la escena del crimen. Sin embargo, la Corte Suprema de Florida rechazó la apelación al considerar que ese elemento ya había sido discutido durante el juicio original.
La defensa también cuestionó el protocolo de ejecución y el proceso mediante el cual se emitió la orden de muerte, pero los tribunales rechazaron esos argumentos. Horas antes de la ejecución, la Corte Suprema de Estados Unidos negó la última apelación pendiente de Knight.
Tras presenciar la ejecución, Hans Mullings, padre de la niña asesinada y pareja de Stephens al momento del crimen, habló brevemente con reporteros y dijo que el dolor continúa para su familia.
Familiares de Stephens también emitieron un mensaje en el que aseguraron que, aunque la ejecución no elimina el sufrimiento vivido durante más de dos décadas, esperaban encontrar finalmente algo de paz y cierre.
Florida ya tiene programada otra ejecución para el próximo 2 de junio. Andrew Richard Lukehart, de 53 años, fue condenado por matar a golpes a la hija bebé de su novia en 1996.




























