La guerra de Oriente Medio: cronología del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos

Del cierre de Ormuz al posible acuerdo de paz: así ha sido la guerra entre Estados Unidos e Irán que terminó sacudiendo al mundo por casi cuatro meses

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Tras casi cuatro meses de enfrentamientos que sacudieron a Medio Oriente, dispararon los precios del petróleo y encarecieron la gasolina en distintas partes del mundo, Estados Unidos e Irán parecen estar cerca de alcanzar un acuerdo de paz.

Este 14 de junio, el presidente Donald Trump confirmó la firma de un acuerdo de paz y la reapertura del estrecho de Ormuz. Pero, ¿cómo comenzó esta guerra y por qué terminó afectando a miles de personas en todo el mundo? En N+Univision hacemos un repaso de este conflicto.

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El inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán

Todo comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra objetivos iraníes. Washington afirmó que la operación buscaba frenar amenazas relacionadas con el programa nuclear de Teherán y reducir su capacidad militar.

Irán respondió rápidamente.

En cuestión de días comenzaron ataques y contraataques que elevaron la tensión a niveles no vistos en años. Lo que inicialmente parecía una confrontación limitada pronto empezó a extenderse por distintos puntos de Oriente Medio.

La preocupación internacional creció conforme aumentaba el riesgo de que otros actores regionales quedaran involucrados en el conflicto.

El estrecho de Ormuz, un lugar que generó disputa mundial

Aunque muchos de los combates ocurrían lejos de las grandes ciudades occidentales, el centro de la preocupación mundial estaba en un pequeño corredor marítimo ubicado entre Irán y la península arábiga.

Se trata del estrecho de Ormuz, una ruta por donde normalmente pasa cerca de una quinta parte del petróleo que consume el mundo.

Cuando Irán comenzó a restringir el tránsito marítimo y surgieron amenazas contra embarcaciones comerciales, los mercados reaccionaron de inmediato.

El temor era sencillo: si el petróleo dejaba de circular con normalidad, los precios de la energía aumentarían para todos.

Eso fue exactamente lo que ocurrió.

A medida que la guerra avanzaba, el precio internacional del petróleo comenzó a subir con fuerza. Los inversionistas temían que una interrupción prolongada en Ormuz afectara el suministro global de combustible.

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Las consecuencias pronto llegaron a los consumidores.

En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina aumentó significativamente durante los momentos más tensos del conflicto. En otros países también crecieron los costos relacionados con el transporte y la energía.

Los expertos advirtieron que una guerra prolongada podía traducirse en mayores precios para productos básicos, alimentos y servicios debido al aumento en los costos de distribución.

Para millones de personas, el conflicto dejó de ser una noticia internacional lejana y comenzó a sentirse cada vez que llenaban el tanque de gasolina.

La violencia se extendió por Oriente Medio

Mientras los precios subían, los enfrentamientos continuaban.

Israel intensificó operaciones contra Hezbolá en Líbano y Estados Unidos reforzó su presencia militar en la región para proteger rutas marítimas y posiciones estratégicas.

Cada nuevo ataque generaba temor a que el conflicto terminara convirtiéndose en una guerra regional de gran escala.

Gobiernos de distintas partes del mundo comenzaron a pedir moderación mientras los mercados permanecían atentos a cualquier señal de escalada.

Con el paso de las semanas quedó claro que ninguno de los dos bandos conseguiría una victoria rápida.

Estados Unidos mantenía la presión militar y económica sobre Irán, mientras Teherán seguía teniendo capacidad para afectar el comercio energético mundial a través del estrecho de Ormuz.

Al mismo tiempo, las consecuencias económicas continuaban acumulándose.

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Los precios de la energía seguían siendo inestables, las cadenas de suministro enfrentaban incertidumbre y aumentaban las preocupaciones sobre una posible desaceleración económica global.

En abril, con el conflicto estancado y sin señales de una victoria decisiva para ninguna de las partes, comenzaron contactos diplomáticos indirectos.

Pakistán emergió como uno de los principales mediadores entre Washington y Teherán, mientras otros actores regionales intentaban facilitar canales de comunicación.

Aunque continuaban los enfrentamientos, diplomáticos de ambos países empezaron a discutir fórmulas para un alto al fuego y posibles mecanismos para evitar una escalada mayor.

Durante mayo coexistieron dos procesos.

Por un lado, Estados Unidos e Irán mantuvieron conversaciones cada vez más intensas para buscar una salida negociada.

Por otro lado, continuaron los ataques militares. Reuters reportó nuevas operaciones estadounidenses contra embarcaciones y posiciones iraníes mientras los negociadores discutían asuntos considerados fundamentales para cualquier acuerdo.

¿Cuáles fueron los temas que retrasaron el acuerdo de paz?

  • La reapertura del estrecho de Ormuz.
  • El levantamiento de sanciones económicas.
  • La liberación de activos iraníes congelados.
  • El futuro del programa nuclear iraní.
  • El destino de las reservas de uranio enriquecido.
  • Las actividades de grupos aliados de Irán en la región.
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A finales de mayo, negociadores de ambos países alcanzaron acuerdos preliminares para extender ceses al fuego temporales y avanzar hacia conversaciones más amplias sobre cuestiones nucleares.

A inicios de junio, más de tres meses después del inicio de los combates, la guerra había dejado miles de muertos y una creciente presión económica internacional.

Uno de los desarrollos más importantes ocurrió cuando Israel y Líbano avanzaron hacia la implementación de un cese de hostilidades.

El acuerdo buscaba reducir la violencia relacionada con Hezbollah y era considerado un paso importante para cualquier arreglo regional más amplio.

Sin embargo, los enfrentamientos no desaparecieron completamente y continuaron registrándose incidentes aislados.

Hace unos días, funcionarios estadounidenses comenzaron a señalar públicamente que un acuerdo estaba cerca.

Según Reuters, ambas partes trabajaban sobre un borrador que incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento gradual del bloqueo marítimo estadounidense y compromisos relacionados con el programa nuclear iraní.

Sin embargo, Teherán insistió en que todavía no había tomado una decisión definitiva y reiteró que no aceptaría concesiones sobre sus líneas rojas.

Las conversaciones también incluyeron discusiones sobre la liberación de activos iraníes congelados y posibles alivios de sanciones.

¿Qué ha dejado la guerra?

Después de más de tres meses de enfrentamientos, el conflicto ha dejado consecuencias que van mucho más allá de Estados Unidos e Irán.

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Entre los principales efectos destacan:

  • Cientos de muertos en distintos frentes del conflicto.
  • Daños significativos a infraestructura militar y estratégica.
  • Interrupciones en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
  • Incrementos en los precios internacionales del petróleo y del gas.
  • Riesgo constante de una guerra regional de gran escala.
  • Presión económica sobre países dependientes de la energía proveniente del Golfo Pérsico.
  • Una compleja negociación diplomática cuyo desenlace aún sigue siendo incierto.
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