Una niña de 13 años con autismo salió por la ventana de su habitación en una vivienda de Sioux City, Iowa, en busca de comida. Después de encontrar algo para comer, regresó a la casa y escondió alimentos en una camioneta, de acuerdo con documentos judiciales citados por la policía.
Una niña de 13 años escapa por una ventana para buscar comida y escapar de sus tutores
De acuerdo con los documentos judiciales, la menor explicó a los policías que había salido por la ventana de su dormitorio porque tenía hambre y buscaba comida; después regresó a la casa, entró a la cocina y tomó alimentos.
El caso terminó con el arresto de sus dos tutores, Brandon y Emily Myers, ambos de 45 años, quienes enfrentan cargos por poner en peligro a un menor causando lesiones, un delito grave.
La investigación comenzó el martes 11 de agosto, cuando agentes del Departamento de Policía de Sioux City acudieron alrededor de las 3:35 de la tarde a una vivienda de South Rustin Street por un reporte sobre una menor desaparecida.
Al llegar, los Myers se identificaron ante los policías como los tutores de la niña y explicaron que tenía autismo. Dijeron que la última vez que la habían visto había sido la noche anterior, cuando estaba en su habitación. Según los documentos judiciales, ambos aseguraron que se fueron a dormir alrededor de las 4 de la mañana y que después no volvieron a revisar cómo se encontraba.
Los agentes localizaron a la menor cerca de la vivienda y la llevaron de regreso. Fue entonces cuando observaron que presentaba signos de desnutrición y deshidratación severas. La niña fue trasladada posteriormente a un hospital para recibir atención médica, donde se registró que pesaba apenas 78 libras (35.4 kilogramos).
Pero su relato llevó a los investigadores a reconstruir lo que había ocurrido antes de que fuera localizada. De acuerdo con los documentos judiciales, la menor explicó a los policías que había salido por la ventana de su dormitorio porque tenía hambre y buscaba comida; después regresó a la casa, entró a la cocina y tomó alimentos.
Luego se escondió en una camioneta ubicada en la propiedad, donde comió. Durante la investigación, los agentes encontraron en el vehículo alimentos que la niña habría escondido, entre ellos plátanos y bagels.
La búsqueda de la vivienda reveló después las condiciones en las que, según los investigadores, permanecía la menor. La puerta de su dormitorio tenía un cerrojo instalado en la parte exterior y la manija había sido colocada al revés, de manera que la niña no pudiera abrirla desde dentro; los agentes también encontraron tornillos instalados en el marco de la ventana para impedir que pudiera abrirse.
La habitación tampoco tenía acceso a un baño. En su interior, los policías encontraron un recipiente plástico que contenía orina. Además, los agentes señalaron que el dormitorio estaba entre 10 y 15 grados Fahrenheit más caliente que el resto de la vivienda.
¿Qué dijeron los tutores a los investigadores?
Tras ser detenidos, uno de los adultos habría reconocido ante los investigadores que la niña era encerrada en su habitación desde el exterior cada noche. Según los documentos judiciales, también habría admitido que la menor permanecía en el cuarto sin comida ni agua y que tenía que utilizar un recipiente para hacer sus necesidades.
Los investigadores sostienen que los Myers tampoco se dieron cuenta de que la menor había salido de la vivienda durante varias horas, pese a que habían dicho a los agentes que la última vez que la habían visto había sido la noche anterior.
Brandon y Emily Myers enfrentan cada uno un cargo por poner en peligro a un menor causando lesiones. Ambos permanecen detenidos en la cárcel del condado de Woodbury sin derecho a fianza, según las autoridades y los registros citados por medios locales.
El Tribunal de Distrito del Condado de Woodbury emitió además una orden temporal de no contacto, que les prohíbe comunicarse con la niña.
Los Myers tienen programada una audiencia preliminar para el 21 de agosto. Si fueran declarados culpables del cargo que enfrentan, podrían recibir una pena de hasta cinco años de prisión.







