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Escuelas Públicas

¿Por qué importa la discusión de quién tiene el control de las escuelas en Nueva York?

En los últimos días Nueva York ha debatido el control del sistema escolar público: si la ciudad continúa con esa responsabilidad o si pasa a manos de juntas escolares. Damos un vistazo a las opiniones en esta política educativa y sus implicaciones para estudiantes y padres.
26 Jun 2017 – 5:00 PM EDT

NUEVA YORK. - El control del alcalde Bill de Blasio sobre las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York continúa hasta el 30 de junio. Ahora mismo, sin embargo, hay una suerte de limbo porque los senadores estatales no han extendido ese control que la ciudad ejerce sobre estos centros educativos.

El sistema educativo público de Nueva York es el distrito más grande de Estados Unidos con los 1.1 millones de estudiantes que sirve en más de 1,800 escuelas.

Pero si el alcalde pierde ese control que tiene desde 2002, ¿acaso eso afectaría a estudiantes y a padres?

En su cuenta de Twitter, De Blasio afirma que si la Legislatura estatal no renueva su control, la "educación de los niños está en riesgo" y que el cambio puede tener consecuencias por los próximos años.


Según De Blasio, si se sale de sus manos el control escolar, el Departamento de Educación de la ciudad perdería a su canciller, Carmen Fariña, se perdería su programa de prekínder y se volvería a un sistema regido por juntas escolares sin una estructura que las responsabilice del rendimiento escolar.


En uno de sus reclamos a los senadores estatales, el alcalde sostuvo que si la ciudad pierde el control del sistema escolar público con la creación de las juntas escolares, el costo para los neoyorquinos "se proyecta en 1.6 millones de dólares o más en los próximos 10 años".

La ciudad o las juntas escolares

Las juntas escolares corren distintos distritos escolares en Estados Unidos, puntualiza el New York Times. Aparte de Nueva York, otras ciudades en las que la ciudad tiene el control son Boston, Chicago y Washington.

La canciller Fariña ha dicho que "es muy importante que tengamos una persona a cargo de las escuelas" y que cuando las cosas buenas surjan, que se den a través de toda la ciudad.

En entrevista con el New York Times, el profesor de política pública en Hunter College, Joseph P. Viteritti, señaló que "no hay nada inherentemente malo" de las juntas escolares y que el control de la alcaldía no necesariamente remedia todos los retos que enfrentan los distritos urbanos. Dice, no obstante, que "no hay sentido en regresar al viejo modelo".

Las batallas políticas no son ajenas a las discusiones educativas. El líder de los republicanos en el Senado estatal, John J. Flanagan, dijo que extendería el control del alcalde si se aumenta el número de escuelas charter. Esos centros educativos, también públicos, pueden reclutar estudiantes de un área más extensa que su distrito escolar, y tienen más libertad en cuanto a su funcionamiento administrativo y métodos de enseñanza.

El senador Rubén Díaz aboga por más escuelas charter argumentando que benefician a estudiantes hispanos y negros.

Algunos como el asambleísta Luis Sepúlveda y el congresista Adriano Espaillat se oponen al regreso del sistema anterior de las juntas escolares. De acuerdo con Espaillat, ese sistema está manchado "por el nepotismo y la corrupción" aparte de que en el pasado, dichas juntas no funcionan, a su entender, como los padres y los educadores esperaban.

El tema de la transparencia del sistema y de a quién responsabilizar por lo bueno y lo malo es otro de los aspectos de esta discusión. Bajo la estructura anterior al control de la ciudad, el poder estaba disperso entre el alcalde, la Junta de Educación, el canciller de educación y las juntas escolares comunitarias. De ahí el punto que presenta Fariña de poder reconocer a quién pedir cuentas por problemas en las escuelas.

En la ciudad de Nueva York, especialistas del tema educativo han coincidido en que el control del alcalde ha sido la forma más efectiva de administar las escuelas.

El progreso escolar ha trascendido en las tasas de graduación -en instituciones de cuatro años- que desde 2005 han subido del 50% al 72.6% del año pasado y en la reducción del índice de deserción escolar. El desempeño de los niños de cuarto y octavo grado ha mejorado también en las pruebas nacionales del National Assessment of Educational Progress.

Entretanto, queda pendiente que se logre un acuerdo antes del plazo del 30 de junio.




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