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Abuso Policíaco

"No puedo respirar" gritan en Staten Island en espera de justicia para Eric Garner

Erica Garner dijo que su familia no descansará hasta que Daniel Pantelo sea castigado con cárcel.
18 Jul 2016 – 9:27 PM EDT

STATEN ISLAND, Nueva York.- Los gritos de desesperación de Eric Garner siguen escuchándose en la garganta de su familia y amigos, que incansablemente repiten “no puedo respirar” a dos años de su muerte. Y con esa angustia dicen que han de vivir hasta que el oficial Daniel Pantaleo pague con cárcel.

“Mi padre está muerto y hasta ahora mi familia no tiene respuestas ni justicia”, dijo con enojo Erica Garner, hija de Eric Garner, frente a un centenar de personas durante una manifestación el domingo en la terminal St. George, en Staten Island. “Sentimos dolor pero no bajaremos la cabeza, no descansaremos hasta que el asesino de mi padre pague por lo que hizo”, prometió.

El 17 de julio de 2014, Eric Garner fue sometido por el oficial Pantaleo con una llave de estrangulamiento prohibida por el NYPD. El testigo Ramsey Orta grabó el arresto y la muerte de quien se ha convertido en uno de los rostros más emblemáticos de la lucha contra el abuso policial en Estados Unidos.

“Han pasado dos años de incertidumbre, de despertar cada día con la misma pesadilla. Más familias negras están viviendo el mismo infierno porque el abuso policial continúa sin que nadie le ponga un freno”, dijo Garner.

Su manifestación comenzó cerca de las 6:00 de la tarde como parte de varios eventos en la Ciudad de Nueva York y en Nueva Jersey para conmemorar el segundo aniversario de la muerte de Garner.


"SER NEGRA ME HACE BLANCO DE UN ARRESTO"

“Cualquiera de nosotros pudo ser Eric Garner y constantemente nos preguntamos quién seguirá. No odio a la policía, le tengo temor”, expresó la adolescente Mary-Anette Curtis, quien vestía una camiseta amarilla con la fotografía de Garner. “Ser negra me hace blanco de un arresto o de morir a tiros por un policía. Por eso estoy aquí, para decir ya basta”.

La bodega frente a la que murió Garner, en el 202-a de la calle Bay, ahora es un tienda de cosméticos y suplementos de belleza, aunque recortes amarillentos de periódico en los muros cuentan lo que ocurrió aquel 17 de julio.

El vecindario ha cambiado, pero la muerte que provocó protestas masivas y serios cuestionamientos de las tácticas del NYPD no se olvida ni siquiera en un domingo soleado de verano.

A a unos minutos de la terminal St. George, la urna transparente con fotografías, flores y osos de felpa en la esquina del boulevard Victory y la calle Bay, sirve como un monumento improvisado que recuerda a los transeúntes que la justicia aún no llega para la familia Garner.

“La policía nos está masacrando y Eric es el rostro de todas esas muertes. Sus gritos nos recuerdan que este país no puede respirar por la injusticia”, dijo el activista mexicoamericano Travis Morales.

Al igual que el alcalde Bill de Blasio, los activistas lamentaron la muerte de oficiales blancos.

“Este país no se curará de racismo matando oficiales. No queremos una vida por otra, lo que queremos es un duro castigo para el abuso policial y debe ser el Departamento de Justicia el que debe imponerlo”, dijo Joseph Reiner.

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