Disturbios Civiles

Llamado a la reconciliación a 25 años de los disturbios raciales en Crown Heights

Los judíos y afroamericanos recordaron los trágicos eventos con un festival que generó críticas, aunque los organizadores proclamaron la paz.
21 Ago 2016 – 6:04 PM EDT

BROOKLYN, Nueva York.- Los ojos se le humedecen a Carmel Cato, de 63 años, cuando evoca la muerte de su hijo Gavin Cato y la estela de violencia que desencadenó el devastador suceso en Crown Heights, Brooklyn.

“Estoy seguro de que habría sido un gran hombre”, dijo casi susurrando en un intento por reprimir el llanto. “El perdón trae paz y lo que más deseo es la paz para Crown Heights”.

El vecindario vivió tres días de disturbios raciales tras la muerte accidental de Gavin, de siete años, el 19 de agosto de 1991. El niño quedó pillado contra la pared cuando un carro que formaba parte de una caravana de la organización judía jasídica Jabad Lubavitch, se estrelló contra un edificio cerca de la calle President y la avenida Utica. Su prima Ángela Cato sobrevivió.

Horas más tarde, justo antes de la medianoche, el estudiante australiano de rabino Yankel Rosenbaum, de 29 años, fue atacado por una turba de jóvenes negros que coreaban “kill the jew”. El adolescente de 16 años, Lemrick Nelson, Jr., lo apuñaló en la espalda. Inicialmente fue juzgado como adulto y absuelto del asesinato, pero después admitió su culpabilidad.


Entre la indignación y el deseo de paz

El domingo se realizó en las inmediaciones del Jewish Children's Museum el primer festival para conmemorar el 25 aniversario de los disturbios. El evento fue organizado por Project CARE, en colaboración con otras organizaciones y funcionarios electos, incluyendo el presidente del condado Eric Adams y la congresista Yvette Clark.

Los organizadores convocaron a una ceremonia de dos horas, que inició a las 11:00 de la mañana, seguida de un festival con música, comida y entretenimiento en el Parque Brower.


Norman Rosenbaum, hermano de Yankel, no asistió a la ceremonia, a diferencia de Carmel Cato, quien lucía incómodo. Los organizadores insistieron para que subiera al escenario, pero declinó hablar al público pese a los pedidos de Richard Green, de Project CARE y Devorah Halberstam, directora de fundaciones y servicios gubernamentales del Jewish Children's Museum.

“Han pasado 25 años. Es tiempo de estrecharnos las manos”, dijo Carmel a los reporteros al finalizar la ceremonia. “Pienso que este festival es grandioso porque simboliza unidad y perdón, y nos enseña que podemos tener armonía”.

Carmel no hizo comentarios acerca de la ausencia de Norman Rosenbaum.

Por otro lado, Yaacov Behrman, líder religioso y fundador de Jewish Future Alliance, dijo que el festival era “absolutamente irrespetuoso”.

“No hay razón para hacer una fiesta por hechos sangrientos. Es inconcebible y atroz”, expresó. “Es un insulto para la memoria de Yankel y para las víctimas de los disturbios”.

Behrman tuiteó que su padre fue agredido con ladrillos y botellas durante los disturbios de 1991.

La congresista Clark sostuvo que el festival no era una celebración de los disturbios sino del compromiso de mantener la paz en Crown Heights.

“Estamos celebrando que somos una misma comunidad, más fuerte y más unida que trabaja por la paz, la inclusión y el respeto”.

Richard Green aseguró que algunos residentes pudieron haber malinterpretado la intención del evento. El afiche describe el festival como una oportunidad para “conocer a sus vecinos” y ofrece “diversión para todas las edades”.


“No pretendemos ser irrespetuosos o dividir a la comunidad. Lo que buscamos es la reconciliación entre afroamericanos y judíos. Todos hemos trabajado para que suceda este acercamiento importante”, dijo.

Unas 60 personas atendieron el inicio de la ceremonia, pero pronto los asientos se quedaron vacíos.

Sembrando tolerancia

Halberstam, cuyo hijo Ari fue abatido a tiros por un terrorista libanés en 1994, cuando viajaba como pasajero en una camioneta en el Puente de Brooklyn, comentó que la comunidad judía ha buscado la reconciliación en Crown Heights por medio de alianzas con los líderes afroamericanos, como Richard Green.

“He vivido en este vecindario por 40 años y sé lo que es perder un hijo por la violencia sin sentido”, sostuvo. “En estos 25 años hemos dado los pasos para sembrar la tolerancia. Trabajamos juntos para que nunca más suceda lo que ocurrió en 1991”.

Halberstam dijo que el Jewish Children's Museum implementó programas para educar a los niños acerca del respeto a todas las religiones y comunidades.

Luego de la ceremonia, los asistentes realizaron una oración y una marcha solemne de recordación.

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