MANHATTAN, Nueva York. - Richard Gamarra tenía 16 años cuando los policías lo detuvieron allí donde creció en Flushing, Queens. En su mochila cargaba una pistola. Hoy, más de diez años después, en su mochila hay libros y libretas porque está por graduarse de Columbia University, una de las prestigiosas instituciones Ivy League.
"La educación me salvó": el hispano que fue pandillero y está a punto de graduarse de Columbia
Richard Gamarra formó parte de la pandilla Latin Kings y pasó siete años en la cárcel pero el próximo 17 de mayo, el hijo de colombianos recibirá el diploma de su maestría en salud pública de la prestigiosa Columbia University en Nueva York. Los estudios, junto al apoyo de su familia y su hija, fueron las claves para su presente, para ajustar su rumbo.
"Me siento feliz y orgulloso, pero triste", expresa refiriéndose a esa felicidad que le produce haber superado tanto para llegar adonde está y esa pena por la conclusión del capítulo académico que le ha presentado gente importante que ha creído en él.
Sonríe al caminar por el campus a días de terminar, cuando la nostalgia se mezcla con la ilusión por lo desconocido. A sus 28 años, todavía no puede creer que el próximo 17 de mayo tendrá en sus manos el diploma por su maestría de la Escuela Mailman de Salud Pública.
Pero en un momento de su vida, las actividades de Gamarra eran otras. La presión de grupo fue el puente que lo llevó a integrar la pandilla Latin Kings cuando cursaba la escuela secundaria.
"Todos los amigos que tenía en mi barrio uno por uno se fueron metiendo a la pandilla y desafortunadamente llegó un momento en que ya todos eran pandilleros y yo era el único que no era", cuenta de la distancia que se fue creando entre él y sus amigos por seguir caminos diferentes.
Se sintió aislado, dice. “Fue más fácil para mí volverme un pandillero que dejar a mis amigos”.
La actividad de pandillas desembocó en la cárcel donde pasó siete años por agresión y posesión de armas. "Caí preso a los 19, mi hija estaba recién nacida con nueve meses y yo cursaba mi segundo semestre de la universidad. Había cambiado mi vida pero tuve que pagar las consecuencias de algo que había hecho tres años atrás, cuando tenía 16", menciona.
De la prisión a una Ivy League
Bien se sabe que la educación es una fuerza transformadora, que amplía perspectivas y brinda esperanzas. Eso ocurrió cuando la cárcel condujo a que Gamarra se matriculara con el profesor de Columbia, Robert Fullilove, que daba clases en las facilidades correccionales de Woodbourne, al norte del estado de Nueva York.
Fullilove vio potencial en él. "Escribía hermoso y al ver que escribía tan bien o mejor que mis estudiantes en la escuela de Salud Pública le dije que debía considerar seriamente venir a Columbia", relata a Univision el profesor que contempla con orgullo a su alumno.
Él es Richard Gamarra: hace unos años fue miembro de una pandilla y ahora está por graduarse .@Columbia. "La educación me salvó", afirma. pic.twitter.com/gTzzOOOA55
— Carmen Graciela Díaz (@Carmen7Graciela) May 9, 2017
Aparte de ese estímulo, su hija Izabella -diagnosticada con cáncer cerebral en 2014 y ahora en remisión- fue ese gran norte, la guía para dejar atrás su pasado. Salir de la cárcel para estar con ella, sin más. Ahora que Gamarra termina sus estudios, ella se alegra con él, pero quiere tiempo para disfrutar a su papá.
Gamarra, con la biblioteca Butler de Columbia a sus espaldas, quisiera que el título que está por recibir sirva para disuadir a otros del camino que lo condujo a la cárcel.
"Creo que es importante que la gente escuche lo que me ha pasado. Es posible superar lo que hemos pasado pero también es importante darles los recursos y las oportunidades a quienes han pasado por cosas así para que puedan cambiar su vida", afirma.
Por lo que ha experimentado, le dice a quienes se han asociado a las pandillas que la educación sí puede ayudarlos, que sí les puede llevar a un camino productivo.
En su caso, dice sin reparos: "La educación me salvó".
Gamarra piensa en su familia y agradece la fe que siempre tuvieron en él, pese a la calle y pese a la prisión. Le llevaron a su hija a la cárcel para que los vínculos no se perdieran. En 2013 salió de la prisión y dos años después se graduó de una licenciatura en salud pública y educación de la Universidad de la Ciudad de Nueva York ( CUNY).
Columbia fue el próximo escalón que hoy sonríe al sentirlo logrado. Todavía este lunes y martes tenía pendientes unos exámenes, cuenta entre risas nerviosas.
Su pasado le recuerda aquella otra vida de la que le cuesta entrar en detalle. "Esas cosas son muy malas y las quiero dejar en el pasado. Yo ya sufrí lo que tenía que sufrir por las cosas que hice", reflexiona.
El presente le ofrece a Gamarra, por otro lado, una oportunidad para ayudar a otros por lo que vivió. Es parte de lo que queda tras esas memorias.
Dice estar en un momento en el que ya la gente no lo asocia a su pasado en una pandilla. "Cuando gente se entera, primeramente no lo creen, y segundo, están felices que ya no pertenezco a eso. Las personas se enfocan más en las cosas positivas que he logrado desde que me desasocié de eso".
No justifica la vida de pandillas, pero Gamarra hace hincapié en que hay muchos factores que se presentan y pueden llevar a que un joven considere ese camino. Por haber estado en ese lugar, Gamarra quisiera que otros no juzguen a alguien "que de pronto cometió un error si no saben las condiciones bajo las cuales uno vivió".
Tras su graduación, Gamarra trabajará a partir de junio en el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York. Confiesa, sin embargo, que le gustaría seguir estudiando. "Pero creo que necesito un poco de tiempo trabajando, acumulando experiencia profesional".
La graduación ocupa sus pensamientos y el orgullo por una vida con dirección que le ha permitido, como explica, conectarse con Dios.
"Yo acepto lo bueno con lo malo. En mi caso, esa decisión, con todas las otras decisiones malas que tomé, me puso en unos lugares donde habían oportunidades para tomarles ventaja. No creo que sería posible que llegara a donde estoy ahora sin haber pasado por todo eso".
La entrevista para este artículo se hizo en colaboración con Alex Roland. Mira aquí la historia de Blanca Rosa Vilchez.
Vea también:























