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Protestas

De NYU a Rutgers: así reclamaron que los campus sean santuarios para indocumentados

El llamado a huelga que convocó este miércoles el Movimiento Cosecha se fraguó como un acto de resistencia a la elección de Donald Trump a la presidencia y una exhortación a que universidades del país defiendan a estudiantes indocumentados.
17 Nov 2016 – 7:32 PM EST

Nueva York y Nueva Jersey. - La indignación no solo se expresa a través de la voz, también a través del andar. Eso lo probaron las manifestaciones de este miércoles en las que decenas de estudiantes reclamaron alrededor del país que sus universidades se volvieran santuarios para los estudiantes indocumentados.

Ellos respondieron al llamado del Movimiento Cosecha que convocó a estas manifestaciones por los #SanctuaryCampus (o campus santuarios).

La idea, como explicó Carlos Rojas Rodríguez, uno de los líderes de esta organización, es que estas instituciones no les den la bienvenida a agentes de inmigración como una medida que les dé seguridad a los estudiantes indocumentados.


"A horas de la elección de Trump (a la presidencia de Estados Unidos), desde el miércoles han habido protestas por todo el país, y uno de los grupos con más fuerza son las universidades. Y como Movimiento Cosecha hemos tratado de enfocar esta energía para que se puedan concretar ciertas cosas y lograr la unidad ante la eventual presidencia de Trump".

En esta carta que Rojas Rodríguez comparte, se delinean las ideas que promulgan como organización para que las universidades se vuelvan santuarios.

El Movimiento Cosecha recibió sobre 100 solicitudes para hacer acciones como las que este miércoles se produjeron en New York University (NYU) en Manhattan, Nueva York y en el campus de New Brunswick de Rutgers University en Nueva Jersey.

En NYU, la acción se dio en el Washington Square Park y desde allí, decenas de personas como el venezolano Daniel Sánchez, de 19 años llegaron a defender la idea de un país más inclusivo.

Sánchez afirmó desde el cartel que cargaba que "nadie debe ser considerado ilegal".

"Estas manifestaciones vienen de estudiantes que quieren que sus universidades se levanten y digan algo de sus alumnos y los trabajadores inmigrantes que viven y trabajan en sus campus ante las promesas de campaña de Trump", detalló Rojas Rodríguez.


En la de NYU, que se dio de 12 del mediodía hacia la 1:30 de la tarde, hora este, los líderes estudiantiles lanzaban consignas y compartían sus relatos en un formato que invitaba a que los manifestantes repitieran sus palabras.

Una de las que compartió su historia era Claudia, una hispana recipiente de DACA:

Que la gente la escuchara y repitiera sus oraciones era una metáfora de la solidaridad, sin más.

Unas horas más tarde, el campus de New Brunswick de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey acogió, a partir de las 3:00 de la tarde, a varias decenas de estudiantes que exclamaban "Trump no es mi presidente", "El pueblo unido jamás será vencido" y pidieron con fuerza que se detengan las deportaciones.

La estudiante indocumentada Miriam Zamudio fue una voz clave tras esta concurrida protesta.

"Crucé la frontera con mi mamá, llegué a mis 6 o 7 años y toda mi vida supe que era indocumentada aunque no sabía qué significa hasta que me gradué de high school", contó Zamudio, de 22 años, quien busca luchar para que los políticos "nos traten como merecemos".

Allí en Rutgers, entre árboles que mostraban la huella de color que les deja el otoño, los estudiantes escuchaban mensajes reivindicativos hasta que dejaron atrás la universidad, deteniendo el tráfico vehicular y con presencia policíaca a sus lados.

Ya cuando estaban por las calles de New Brunswick, un grupo proTrump -cuyos integrantes llevaban gorras rojas y camisetas alusivas al presidente electo- intentó provocar el ánimo pacífico de los manifestantes que pedían que su universidad fuera un campus santuario.

Ante esa incitación, uno de los organizadores pidió que los manifestantes fueran un poco más despacio de modo que dejaran a un lado a los jóvenes proTrump.

Pero aparte de ese momento, la manifestación de Rutgers continuó tranquila con consignas lanzadas con pasión como una que decía que "los indocumentados son bienvenidos" y que su universidad no le daba acceso al miedo o al odio.

Ya hacia las 5:20 de la tarde, los estudiantes de Rutgers llegaron a un parque para aclamar su ánimo victorioso ante una manifestación tan concurrida.

Alex Uematsu, de herencia japonesa, dijo desde el altavoz: "Así es como se ve la democracia. Este país depende de los indocumentados, de los negros, los musulmanes, de las mujeres, de todos".

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