Fort Worth, TEXAS.- En la sala donde un jurado debe decidir si Tanner Horner será ejecutado o pasará el resto de su vida en prisión, la defensa abrió este jueves una nueva línea de argumentación: el hombre que ya se declaró culpable por el secuestro y asesinato de Athena Strand, de 7 años, habría llegado a la adultez con un historial de daño neurológico asociado a una exposición elevada al plomo desde la infancia.
Caso Athena Strand: revelan que Tanner Horner comía monedas de niño y tenía 24 veces más plomo en su cuerpo
La defensa de Tanner Horner afirmó ante el jurado que el acusado tenía 24 veces más plomo acumulado en su cuerpo y que de niño comía monedas. Los abogados buscan evitar la pena de muerte y lograr cadena perpetua en Texas.
La audiencia se desarrolló el 23 de abril en el condado de Tarrant, Texas, durante la fase de sentencia del caso que conmocionó al norte del estado desde noviembre de 2022, cuando Athena desapareció de la vivienda familiar en el condado de Wise. Horner, entonces repartidor de FedEx, admitió haberla secuestrado y asesinado después de una entrega en la casa de la menor. Ahora el juicio ya no discute culpabilidad, sino castigo: pena de muerte o cadena perpetua sin libertad condicional.
Ese cambio procesal explica la estrategia de sus abogados. No buscan absolución. Buscan persuadir al jurado de que existen circunstancias atenuantes ligadas a trauma familiar, trastornos del neurodesarrollo y posibles afectaciones cerebrales.
Habla sus familiares
La jornada comenzó con familiares de Horner en el estrado. La primera testigo fue una hermana de Terry Horner, padre del acusado. Su imagen apareció difuminada en la transmisión judicial, como ocurrió con otros testigos de la defensa. Declaró que su hermano consumía drogas desde los 13 años, que pasó gran parte de su vida entrando y saliendo de prisión y que llegó a amenazarla de muerte en varias ocasiones.
“Pasó el 90% de su vida adulta en prisión”, dijo ante el jurado. También sostuvo que otros miembros de la familia enfrentaban adicciones y problemas de salud mental. Según su relato, la abuela paterna de Tanner era alcohólica y ejercía maltrato emocional.
Después declaró una prima de la madre de Horner, identificada en sala como la señora Sullivan. Contó que cuidó al acusado cuando era bebé y niño pequeño, y que la madre de Horner solía dejarlo a su cargo durante fines de semana completos cuando ella misma era apenas una menor.
Sullivan relató que al inicio recibía dinero por cuidarlo, pero con el tiempo comenzó a recibir marihuana como pago. Dijo además que desde pequeño notó comportamientos que consideraba fuera de lo común: episodios de hiperactividad, agresividad y largos periodos de aislamiento.
Uno de los momentos más citados del testimonio llegó cuando recordó que Horner, siendo niño, solía ingerir monedas.
“Era algo habitual”, declaró. “Me parecía raro, pero también gracioso. Era un niño”.
Según explicó, luego encontraba monedas en el inodoro cuando el menor las expulsaba. También dijo que durante dos o tres años de cuidado apenas le escuchó hablar.
Testimonio de especialistas
Tras esos testimonios familiares, la defensa llamó al profesor Aaron Specht, especialista en salud ambiental y física de la Universidad de Purdue. Su comparecencia marcó el eje científico de la jornada.
Specht explicó al jurado que el plomo puede detectarse en sangre solo de forma temporal, pero que en los huesos permanece durante décadas. Por eso, indicó, analizó la carga ósea de Horner para reconstruir exposiciones antiguas.
Su conclusión: el acusado presentaba niveles de plomo acumulado 24 veces superiores al promedio esperado para una persona de su edad.
Según el experto, ese resultado apunta a una exposición significativa durante la niñez, etapa en la que el cerebro aún está en desarrollo. Añadió que los efectos del plomo en funciones neurológicas son acumulativos e irreversibles.
También sostuvo que ingerir monedas puede ser problemático en menores, no solo por el riesgo físico inmediato, sino por la exposición a metales y contaminantes adheridos a esos objetos. Indicó que un niño absorbe proporcionalmente más plomo que un adulto.
La ciencia médica respalda que la exposición infantil al plomo puede asociarse con déficit de atención, impulsividad, problemas de aprendizaje, dificultades de regulación emocional y menor capacidad ejecutiva. Organismos como los CDC y la OMS han señalado durante años que no existe un nivel seguro de plomo en niños.
Sin embargo, el punto en disputa no es si el plomo puede afectar el cerebro, sino cuánto peso legal debe tener en este caso.
Durante el contrainterrogatorio, la fiscalía atacó precisamente ese vínculo causal. Uno de los fiscales preguntó cómo era posible que Horner siguiera vivo con una carga tan alta de plomo. Specht respondió que no se trataba de una intoxicación aguda reciente, sino de exposición acumulada desde la infancia.
Los fiscales también insistieron en una línea repetida durante la jornada: muchas personas crecen en entornos marcados por a dicción, violencia o carencias, y no secuestran ni asesinan a nadie.
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Diagnóstico de Asperger
Antes del peritaje ambiental, la defensa ya había introducido otros elementos: diagnóstico previo de síndrome de Asperger —hoy integrado dentro del trastorno del espectro autista—, dificultades sociales, problemas emocionales y una infancia atravesada por consumo de drogas en el entorno familiar.
Más tarde, una psicóloga escolar jubilada que evaluó a Horner cuando estudiaba en el distrito escolar de Azle declaró de forma remota. Su imagen también fue pixelada. Según el informe mostrado al jurado, Horner presentaba un Asperger leve, carencias de empatía y déficits emocionales. Explicó además el tipo de apoyos escolares que recibió.
La fiscalía, por su parte, ya cerró días atrás una fase centrada en el crimen de Athena Strand y en las acciones posteriores del acusado. Los jurados escucharon pruebas de audio y video, además de testimonios sobre los últimos momentos de la niña y los intentos de ocultamiento posteriores.
Ahora la discusión cambió de escenario: del crimen al cerebro del acusado; de lo ocurrido en 2022 a lo ocurrido en su infancia.
En Texas, para imponer la pena de muerte el jurado debe responder preguntas legales específicas, entre ellas si el acusado representa un peligro futuro continuo para la sociedad y si existen factores atenuantes suficientes para optar por cadena perpetua.
Por eso la defensa insiste en mostrar a Horner como una persona marcada desde niño por abandono, desorden familiar, trastornos del desarrollo y exposición tóxica. La fiscalía busca demostrar que, pese a cualquier antecedente, comprendía plenamente sus actos y debe recibir la máxima pena.
El juicio continuará en Fort Worth con nuevos testigos de la defensa antes de que el caso quede en manos del jurado.








