Daisy Noble y su marido dormían profundamente en un hotel de Medellín cuando, alrededor de las 7:30 de la mañana, algo comenzó a moverse bajo ellos.
“Era como si nuestra habitación estuviera colgada de unos hilos”: una turista británica relata cómo vivió el terremoto en Medellín
Daisy Noble, una turista de Londres, relata cómo vivió el sismo de magnitud 7.4 en Medellín, desde el momento en que su habitación comenzó a balancearse hasta la evacuación del hotel
No era el viento. Tampoco era una sensación pasajera.
La habitación comenzó a balancearse de un lado a otro y, en cuestión de segundos, el viaje que habían planeado por Colombia se convirtió en una experiencia que Daisy, una turista de Londres, difícilmente olvidará.
“Mi marido se despertó de inmediato al sentir que la habitación se balanceaba de un lado a otro; luego me despertó a mí”, relató Daisy en entrevista a N+Univision.
La pareja había llegado a Medellín apenas un día antes. Desde el 31 de julio recorrían Colombia y habían pasado la noche en la ciudad. Pero esa mañana, todavía desde la cama y sin saber exactamente qué estaba ocurriendo, ambos sintieron el movimiento del terremoto.
“Fue una situación muy surrealista, ya que en Londres no vivimos nada parecido; es una sensación muy antinatural. Era como si nuestra habitación estuviera colgada de unos hilos y se meciera hacia adelante y hacia atrás”, recordó.
El silencio del cuarto hizo que la sensación fuera todavía más desconcertante. No había gritos ni personas alrededor que les permitieran dimensionar lo que estaba ocurriendo. Solo el movimiento constante del edificio.
“Fue una sensación muy extraña; lo primero que pensé fue 'quiero que esto pare', pero obviamente no puedes hacer nada al respecto”, dijo.
“Entré en pánico”
Daisy había visto imágenes de terremotos antes, pero nunca había experimentado uno. En esos primeros momentos, no sabía si el movimiento aumentaría ni si comenzarían a caer objetos a su alrededor.
“Entré en pánico porque sentía que perdía totalmente el control”, contó.
La pareja no recibió ninguna indicación inmediata para evacuar, así que Daisy tomó su teléfono y comenzó a buscar en internet qué hacer durante un terremoto.
Su marido, todavía intentando entender lo que sucedía, incluso preguntó: “¿Crees que es el viento?”.
Daisy sabía que no.
“Yo le dije que no podía ser el viento, ya que todo el edificio se estaba balanceando”, recordó.
Después de consultar información en internet, decidieron permanecer en la habitación y alejarse de ventanas, espejos y objetos que pudieran caer sobre ellos.
El movimiento finalmente terminó después de aproximadamente un minuto.
Pero para Daisy, ese minuto pareció mucho más largo.
“Fue una experiencia aterradora, porque no sabíamos si aquello era solo el principio o si ahí terminaría todo. Para ser sincera, la sensación fue de bastante pánico”, relató.
Del silencio del cuarto a una calle llena de personas
Cuando el movimiento telúrico terminó, Daisy y su marido bajaron a la planta baja del hotel. Fue entonces cuando descubrieron que no habían sido los únicos en sentir el terremoto.
En el vestíbulo encontraron a numerosas personas alarmadas, preguntando al personal del hotel qué había ocurrido.
Les dijeron que varios edificios de los alrededores habían sido evacuados.
La pareja se encontraba en un hotel moderno, construido con una estructura de acero, algo que Daisy considera que jugó a su favor.
“Nosotros estábamos en un hotel muy moderno, una estructura de acero, así que creo que tuvimos suerte de estar en un edificio tan sólido”, explicó.
Mientras permanecían en la zona, observaron a personas que habían tenido que esperar durante media hora o más en la calle antes de poder regresar a sus edificios. También vieron a trabajadores inspeccionando la estructura de su hotel para determinar si había sufrido daños.
Daisy dijo además que escuchó reportes de daños estructurales en algunas comunas de Medellín, donde, según le informaron, existen construcciones menos resistentes.
La afectación también alcanzó las vías. El túnel principal que conecta Provenza, donde se hospedaban, con el aeropuerto permaneció cerrado temporalmente mientras era inspeccionado.
El terremoto no cambió sus planes de viaje
Pese al impacto de la experiencia, Daisy y su marido decidieron continuar con el viaje que habían planeado por Colombia.
Ese mismo día tomaron un vuelo hacia Cartagena, aunque con cierto retraso.
“Seguimos en Colombia; esta misma tarde hemos volado a Cartagena, tal como teníamos planeado originalmente. El vuelo se retrasó un poco, pero ya hemos llegado”, contó.
Desde Cartagena, la sensación para Daisy es distinta.
“Mantenemos nuestros planes de viaje iniciales. Obviamente, Cartagena está bastante más lejos, así que la sensación es de mayor seguridad”, señaló.
Sin embargo, el terremoto cambió algo en ella.
Más allá del movimiento de la habitación o de los minutos de incertidumbre en el hotel, Daisy dice que lo que más la marcó fue enfrentarse, por primera vez, a una situación en la que no podía hacer nada para detener lo que estaba ocurriendo.
“Para mí, lo más impactante es ese momento en el que te das cuenta de que no tienes ningún control frente a la naturaleza. Te sientes totalmente indefenso”, reflexionó.
Y mientras ella y su marido vivieron el terremoto durante unos minutos desde la seguridad de un hotel, Daisy no deja de pensar en quienes se encontraban en las zonas donde el sismo provocó mayores daños.
“Siento una gran empatía por la gente de las zonas más afectadas; si para nosotros fue aterrador durante unos minutos, no quiero ni imaginar lo que debió de ser ver cómo se derrumbaban edificios, perder el control por completo y tener a seres queridos desaparecidos”, dijo.
Para la turista británica, la experiencia también terminó convirtiéndose en una muestra de la fortaleza de quienes viven en Colombia.
“Así que sí, estar aquí realmente nos ha afectado, porque uno realmente empatiza con toda la gente de este lugar; esto demuestra verdaderamente lo resilientes que son los colombianos”, concluyó.









