María Isabel, una empleada pública venezolana entrada en sus 40 años, estaba estresada mientras amanecía este sábado en una ciudad del occidente de su país. Claro que estaba preocupada por los ataques de fuerzas militares estadounidenses en Caracas, pero también le inquietaba lo poco que tenía almacenado en la alacena.
“La gente siente alegría, pero lo susurra”: así viven los venezolanos la salida de Maduro del poder tras ataques de EEUU
Venezuela amaneció con la noticia de que Nicolás Maduro había sido capturado por Estados Unidos. El país vivió una jornada marcada por una alegría contenida por miedo a la represión, pero también por la preocupación de lo que viene ahora. 🔴 Sigue aquí nuestra cobertura en vivo.

“Hay que comprar hasta harina de maíz”, dijo a su esposo al asomarse el alba, mientras su teléfono celular se iba llenando de videos y fotografías compartidos de la incursión de helicópteros artillados, bombardeos y reportes sobre el posible arresto del gobernante Nicolás Maduro y el ocaso de su gobierno tras 12 años en el poder.
De vez en cuando, se asomaba por la ventana para comprobar si la farmacia de enfrente de su vivienda, que vende desde alimentos hasta arena para gatos, había finalmente abierto sus puertas a pesar del escaso personal que llegó al negocio.
Las calles amanecieron silenciosas, como si la ciudad saliera de una resaca de fiestas decembrinas. Poco a poco, gente se fue agolpando en negocios como el que merodeaba María Isabel no sólo en su ciudad, sino en varias regiones del país.
Fuerzas militares de Estados Unidos se adentraron en Caracas alrededor de las 2 de la madrugada para atacar el centro político del poder político venezolano, localizar a Maduro en la fortaleza donde dormía junto a su esposa Cilia Flores, apresarlos y extraerlos en helicóptero fuera del país, camino a un proceso penal en Nueva York.
Las afirmaciones de Trump sobre lo ocurrido habían sido precedidas por condenas firmes del ataque armado por parte de un puñado de jerarcas del chavismo, como el ministro de defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello. Luego, la vicepresidente Delcy Rodríguez pidió una fe de vida de Maduro.
“Es el ultraje más grande (…) no nos doblegarán”, dijo el general trisoleado. “El pueblo saldrá victorioso”, apuntó Cabello, por su parte, llamando al pueblo a la calma.
Rodríguez, también ministra de petróleo de Venezuela, recordó que Maduro había convocado al “pueblo a la calle” y a activar planes de defensa cívica, militar y policial en caso de que una fuerza militar extranjera lo atacara o a su gobierno.
Miles de venezolanos se enteraron de cada detalle de esas noticias mayormente desde sus casas o haciendo compras de última hora de productos básicos, sin opinar en sus redes sociales por el riesgo de ser perseguidos, también temerosos por lo que podría ocurrir en las calles tras confirmarse el arresto de la pareja presidencial.
Para revisar redes sociales como X, vetada por Maduro, se requiere instalar una aplicación de VPN. Nadie quería separarse de las pantallas por mucho tiempo.
“¿Hay cola?”, se preguntaban amigos en chats de mensajería para saber si era prudente salir velozmente a comprar artículos de primera necesidad y comida. La sospecha de la mayoría era que el conflicto podía extenderse por días e incluso propagarse a regiones venezolanas que no habían sido atacadas el sábado.
En Caracas, los temores de la madrugada se fueron disipando con el paso de las horas. Un venezolano, de 35 años, recordaba los estruendos que lo despertaron. “Qué tensa calma hay”, aseguró finalizando la tarde. “Por aquí está todo tranquilo”.
A Oswaldo, defensor de derechos sociales de una barriada del norte de Maracaibo, lo despertaron varias llamadas telefónicas que recibió pasadas las 2 de la madrugada para comunicarle lo que estaba ocurriendo en una Caracas a oscuras.
En su vecindad, ubicada cerca de las sedes del Ejército, la Guardia Nacional Bolivariana y cuerpos de inteligencia del Estado venezolano, las calles ya “estaban solas” cuando Trump comenzó a revelar detalles del operativo y sus ideas futuras.
Estados Unidos permanecería con sus tropas en Venezuela y la gobernaría hasta que se cumpliera una transición política justa y segura, dijo el mandatario desde Florida.
También apuntó que Maduro y su esposa serán trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de presunto narcotráfico, y señaló que empresas estadounidenses irán a Venezuela para reparar su industria petrolera, dejando entrever que la vicepresidenta Delcy Rodríguez había aceptado someterse a la Casa Blanca.
Alegría prudente entre ciudadanos
Unos pocos conocidos de Oswaldo con que coincidió comprando queso en el mercado de la ciudad le compartieron “entre susurros” cuán alegres estaban por la deposición de Maduro del poder. “La gente siente alegría, pero lo susurra. No lo dice a vox populi, sino entre dientes” para evitar problemas con las autoridades, explicó.
El año pasado, en el contexto de la represión gubernamental contra activistas y manifestantes de la oposición venezolana, agentes de cuerpos policiales, de seguridad e inteligencia del Estado comenzaron a decomisar y revisar teléfonos de ciudadanos sin tener una orden judicial para ello, como ordena la Constitución.
Esas revisiones derivan en el arresto de presos por razones políticas, según ONG.
Otra venezolana compartió que aún estaba incrédula sobre que el heredero político del teniente coronel y presidente fallecido Hugo Chávez estuviese arrestado y a punto de enfrentar un proceso penal por narcoterrorismo en un tribunal de Nueva York.
“No lo puedo creer, le doy gracias a Dios. Tengo mucha frustración por todos estos años y con sentimiento encontrado por la familia que se me fue” del país, dijo, luego de que Maduro descendió de un avión escoltado por agentes federales.
El sábado no sólo hubo miedo, sino también incertidumbre entre los ciudadanos de que el cambio de gobierno reportado por Trump se prolongue en el tiempo.
Delcy Rodríguez, junto a su hermano y presidente del parlamento Jorge Rodríguez, el general Padrino López y Cabello, rechazó más tarde los dichos de Trump, los ataques de sus fuerzas militares y dijo que el país tenía “un solo presidente”, Maduro.
La vicepresidenta y encargada del gobierno venezolano lideró una reunión televisada del Consejo de Defensa Nacional. “Estamos listos para defender a Venezuela, para defender nuestros recursos naturales”, aseguró.
Las declaraciones de Rodríguez no parecieron alinearse con una transición liderada por Estados Unidos, como afirmó horas antes el presidente Trump.
El mandatario retiró su apoyo a la líder opositora y premio Nobel de la Paz María Corina Machado para liderar una eventual transición en el país suramericano.
“Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto necesario para ser líder” del gobierno en Venezuela, expresó Trump desde Mar-a-Lago, en Florida.
“¿Y entonces?”, se preguntó molesta María Isabel, la empleada que corrió más temprano a comprar harina, simpatizante de Machado y del candidato opositor de las elecciones presidenciales de 2024, Edmundo González, ya resguardada en su hogar.
Un periodista resumió mejor que nadie las dudas de la gente en el país ante los próximos pasos políticos tras la salida de Maduro: incluso entre opositores, el ataque que derivó en el arresto del líder izquierdista es “una alegría con freno de mano”.






