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Accidentes

"Nadie nos dijo que podía haber peligro", denuncian los sobrevivientes del accidente en un río de Costa Rica

En una entrevista a Primer Impacto, ocho de los diez muchachos contaron que lo que sucedió en el Río Naranjo "se pudo haber prevenido", como reclama Luis Beltrán. Él planeaba casarse la próxima semana, pero luego de la tragedia la boda fue postergada.
20 Nov 2018 – 10:10 PM EST

"Pensamos que era un pesadilla y que pronto íbamos a despertarnos. No podíamos creer que era verdad", dice Iván Brok al recordar lo que sucedió en el viaje a Costa Rica que hizo con varios amigos para la despedida de soltero de Luis Beltrán.

Lo que debía ser un viaje de celebración se convirtió en una tragedia. Las balsas en las que hacían rafting se voltearon y cuatro de ellos y un guía local, murieron ahogados.

Los cuatro amigos fallecidos eran estadounidenses y habían crecido en Miami, Florida. Las autoridades los identificaron como Ernesto Sierra, Jorge Caso, Sergio Lorenzo, y Andrés Denis, todos entre 25 y 35 años. El instructor fue indentificado como Kevin Thompson Reid, un costarricense de 45 años.

"La gente que invité a este viaje no eran solo mis mejores amigos, sino mis hermanos. No perdí un hermano, perdí cuatro", dice Beltrán, quien tenía planeado casarse este mes y perdió a su hermano en el incidente.


En una entrevista a Primer Impacto, ocho de los diez sobrevivientes dijeron que lo que sucedió en el Río Naranjo "se pudo haber prevenido”, reclama Beltrán.

No hubo alertas

Los sobrevivientes insistieron en que en ningún momento los guías de la empresa Quepoa Expeditions les alertaron sobre un sistema tropical que podía causar la crecida del río.

"Nadie nos dijo que podía haber peligro, si hubiéramos sabido eso, jamás hubiéramos arriesgado nuestras vidas”, confiesa Marco Caso, quien ese día perdió a sus dos primos más cercanos.

Relataron que ninguno de ellos podía saber cuáles eran las condiciones del río cuando entraron al agua, pero coinciden en que al principio todo parecía estar bien. "A los cinco minutos de haber entrado al río, dimos una curva y fue como haber entrado a otro río completamente diferente, en ese momento la primera balsa se volteó", cuenta Luis Beltrán.

Poco después, las otras dos balsas también cayeron con la fuerza del agua, que los muchachos describieron como olas con corriente y "unos remolinos" de agua que los halaban.

"No hubo tiempo para pensar. Con la primera ola nos dimos cuenta de que no era algo normal", explica Beltrán. Los ocho coinciden en que en ese momento rezaron y solo pensaban en cómo salvarse.

No escucharon los gritos de ninguno, pues el sonido del río era demasiado fuerte. Algunos como Iván Brok lograron sujetarse a la balsa para sobrevivir. “La única razón por la que yo estoy aquí es porque pude agarrarme a la balsa durante una hora y media”, cuenta.

Beltrán explica que no hay ninguna técnica ni condición corporal que pudo salvar a unos más que a otros. “Solo estamos aquí por la suerte y la gracia de Dios, no había forma de pelear contra eso”, coincide Brok.

El trato en Costa Rica

Los ocho sobrevivientes se mostraron indignados con el trato que recibieron de las autoridades en Costa Rica y de la empresa de rafting.

Relataron que al momento del suceso, varias agencias de emergencia se presentaron en el sitio, pero ninguna trató a ayudarlos. “Ninguna de las agencias se lanzó a rescatarnos, solo los locales de la zona, la gente que vive al borde del río", dijo Beltrán.

Los funcionarios les dijeron que no tenían un sistema de rescate sino de recuperación de cuerpos. Ellos están convencidos de que si hubieran actuado, la historia sería otra.

Además, se quejaron de la forma en que las fuerzas de seguridad del país centroamericano manejaron la tragedia. "Los policías de Costa Rica se rieron en mi cara varias veces, como si la situación fuera un chiste. No lo tomaron en serio, como si nada hubiera pasado. Para ellos era un día normal", dice Iván Brok.

Los sobrevivientes criticaron la falta de controles y regulaciones para las empresas que hacen estas actividades en Costa Rica. "La compañía ni siquiera sabía quiénes estaban en el agua, quiénes firmaron o no el papel, no sabían cuántos les faltaban", cuenta Beltrán.

Tres de los diez sobrevivientes resultaron heridos y no recibieron asistencia médica en el lugar.

El momento más duro

Para el grupo de amigos, que se conocían desde la escuela, fue uno de los peores días de su vida.

Marco Caso dice que el momento más difícil fue cuando tuvo que avisar a sus dos familias, la paterna y la materna, que sus dos primos habían fallecido.

"Nunca pensé que algo así iba a pasar. Eso fue lo más duro, tuve que llamarlos y no sabía cómo decirles. No me salía de la boca. Voy a tener que vivir con esto el resto de mi vida", dice muy afectado.

Durante la entrevista, Anthony Castro, Marcus Pérez, Mario Valladares, Ivan Brok, Justin Hiebra, Evelio Mesa, Marco Caso y Luis Beltrán llevaban la misma camisa en honor a sus cuatro amigos fallecidos, una que decía "Live fast, be free" (Vive rápido, sé libre).

Ahora, están comprometidos a mejorar los sistemas de alertas para que esto no le suceda a otros grupos de amigos.

Aseguran que la única razón por la que cuentan su historia es para advertir a las personas sobre esos viajes a Costa Rica donde no hay absolutamente ningún control.

"No nos interesa figurar, estamos aquí para decirle a la gente que no hay regulación, ni sistemas de control para los visitantes, nada de alertas. No hubo advertencias de nada. Total impunidad", insiste Beltrán, quien confesó que su boda fue postergada hasta que pasen este duro trance y tengan fuerzas de celebrar de nuevo.

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