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Inmigración

Liberado y reunidos: “Abuela, ¿qué le hice yo a la vida?”: la pregunta de un niño que llevaba más de dos meses separado de su familia

Brayan Cáceres, de 11 años, está en un centro en Maryland, y su abuela, en Florida, ha hecho todas las diligencias necesarias para que le entreguen al niño. Desde mandar a buscar actas de nacimiento en Honduras, hasta mudarse a un apartamento de dos cuartos para que le aprueben la entrega.
10 Jul 2018 – 4:01 PM EDT

Días después de publicada esta historia, abuela y nieto fueron reunificados, luego de que el niño fuera liberado y enviado a Orlando, a donde llegó el domingo en la noche.

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Rosa Cáceres es hondureña pero vive en Kissimmee, Orlando desde hace diez años. El 8 de mayo por la noche recibió una llamada de un oficial de inmigración de EEUU que la dejó desconcertada.

“Tenemos a su hijo detenido”, le dijeron. Ella no comprendía porque ninguno de sus hijos varones estaba en EEUU.

“Me dijeron que era un niño de diez u once años aproximadamente y el oficial me decía que no podía darme su nombre”, cuenta. La madre sabía que no se trataba de Erick, el menor de sus seis hijos que estaba en Honduras, porque apenas un rato antes había hablado con él por teléfono.

—Es un niño que no entró acompañado y dice que es familiar suyo —insistió el oficial.

—¿Se llama Brayan Samir Cáceres Sandoval? —intentó ella.

—Sí, es él —dijo el funcionario.

Se trataba de su nieto, hijo de su primogénito José Bartolo Cáceres. La abuela asegura que no tenía idea de que su hijo estaba pensando marcharse a EEUU, y que la tomó por sorpresa la noticia.


José Bartolo Cáceres decidió unirse a la caravana de migrantes que atravesó Centroamérica en abril, y que llegó a EEUU a principios de mayo de 2018. El pensó que era la manera adecuada de poder instalarse en el país norteamericano, relata su madre. Además, temía por la seguridad de su hijo Brayan, cuya madre había sido asesinada en septiembre de 2016 en Villanueva, Cortés en Honduras.

Cáceres de 31 años, emprendió el viaje junto a su pareja, Nubia George, el hijo de ambos de 4 años, y Brayan, el hijo mayor de Cáceres.

“Ellos venían en viacrucis migrante y decidieron entregarse a las autoridades para entrar a EEUU y pedir asilo, mi hijo pensó que era la forma correcta de hacerlo”, explica.

Pero los planes no salieron como él calculaba. Luego de entregar sus documentos, cuenta que lo separaron de su familia y lo hicieron firmar unos papeles sin saber de qué se trataba. “Lo engañaron, estaba firmando su deportación”, afirma su madre.

Aunque José Cáceres pidió ver a su hijo, las autoridades de inmigración se lo negaron. En cambio, lo trasladaron al Otay Mesa Detention Center en San Diego, donde estuvo detenido durante casi veinte días, hasta que fue deportado a Honduras el 23 de mayo.

Cáceres es una de al menos ocho personas deportadas a Honduras sin sus hijos en las últimas semanas, según fuentes familiarizadas con el procesamiento de deportados en Honduras que hablaron con Univision. Otros casos han sido reportados en Guatemala.

Desde hace dos meses y medio, Brayan permanece en el centro ‘Board of Child Care’ de Baltimore, Maryland.


Antes de ser deportado, su padre, asistido por una trabajadora social, firmó una carta de designación para el cuidado de un menor, en donde le otorgaba el cuidado de Brayan Samir a su abuela Rosa Cáceres.

Desde entonces, la abuela del niño no ha parado de hacer las gestiones para que le entreguen al pequeño, pero aún no lo consigue.

“Hace poco me llamaron para decirme que el niño estaba inquieto, les dije que es normal que ha pasado demasiado”, explica Cáceres desde su hogar en Florida.

Han sido dos meses de angustia e incertidumbre para esta familia, pero los casos de otras reunificaciones que ven en las noticias, los mantienen esperanzados.

Brayan habla con su papá todos los miércoles, durante 20 minutos, que es lo que le permiten en el centro de Maryland. Los domingos tiene derecho a otros 20 minutos por teléfono, 10 para hablar con su padre y otros 10 para llamar a su abuela.

“El otro día me preguntó: ‘Abuela, ¿qué le hice yo a la vida? Primero lo de mi mamá, y ahora me separan de mi papá”, contó Cáceres que le dijo su nieto de 11 años.

María Dolores Aguero, ministra de relaciones exteriores de Honduras, escribió una carta al gobierno de Trump quejándose de "la manera inhumana" en que algunos de sus ciudadanos estaban siendo tratados, citando la separación de familias.

Todo para recuperar a Brayan

Para que le entreguen al niño, Rosa Cáceres ha tenido que reunir varios documentos: una prueba de ingresos, actas de nacimiento del papá y del niño, acta de nacimiento personal para comprobar el parentesco, antecedentes penales, contrato de arrendamiento.

“Las partidas de nacimiento de los tres tuve que mandarlas a buscar a Honduras, además tuve que ir a poner las huellas en una oficina de inmigración”, explica la mujer que no ha escatimado en los esfuerzos para recuperar a su nieto.

Le informaron que un trabajador social debía comprobar que su vivienda estaba apta para acoger a Brayan.

“Lo primero que me dijeron era que tenía que tener espacio en mi vivienda para el niño, por lo que tuve que arrendar un apartamento de dos habitaciones, ha sido muy complicado, pero yo hago lo que sea por tener a mi nieto conmigo”.

El alquiler de un nuevo apartamento, trajo consigo más problemas que retrasaron el esperado reencuentro. La junta vecinal del edificio le pedía también referencias y debía tener una aprobación para poder rentarlo. Finalmente la obtuvo y pudo mudarse al nuevo sitio.

“Trabajo con gente estadounidense muy buena que está dispuesta a ayudarme y a darme buena referencias”, declaró Cáceres.

Finalmente hace dos semanas, la trabajadora social revisó la casa. Todo estaba en orden, le confirmó. Ella había organizado todo para que su hogar pasara la prueba. “Le puse su cama, un mueble con una lámpara, le organicé todo bien. También un televisor, pero yo voy a dejar que lo vea solo hasta las 8:00 pm”, asegura.

El 26 de junio, la jueza federal Dana Sabraw fijó al gobierno un plazo de 14 días para que el devolviera a todos los menores de 5 años separados de sus padres, y de 30 días para el resto de los menores.

“No hay excusas para que no le entreguen al niño, ya todo está listo. Debe ser a los 9 días después de la visita”, cuenta que le dijo la trabajadora social, quien no respondió a varias llamadas para este reportaje.

Pero ya han pasado 14 días y Cáceres está ansiosa por recibir la noticia de que le entregarán a su nieto.

“Ya tengo el dinero reunido para comprar los pasajes. Son dos, el del niño y el de la trabajadora que lo trae. Nos dijeron que eso lo paga la familia”, expresó.

A pesar de su limitada situación económica, Cáceres asegura que no le importa, que en este momento daría lo que no tiene por reencontrarse con Brayan.

Vea también:

Así es por dentro el centro de detención de niños indocumentados en Homestead, Florida (fotos)

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