Informante de la DEA admite viajar y participar en fiestas con agentes y no reportar $4 millones en ingresos

Andrés Zapata, quien trabajó por décadas con la agencia antidrogas, fue sentenciado a pena cumplida pese a no declarar casi 4 millones de dólares; su caso se vincula con una investigación de corrupción dentro de la DEA.

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MIAMI, Florida.- Un informante de larga trayectoria de la Administración para el Control de Drogas ( DEA) evitó la prisión tras admitir que no reportó millones de dólares que recibió por su colaboración con la agencia, en un caso que también arroja luz sobre presuntas conductas indebidas de agentes federales.

Andrés Zapata, de 48 años, fue sentenciado esta semana a pena cumplida por un tribunal federal en Austin, Texas, luego de declararse culpable de no pagar impuestos sobre casi $4 millones obtenidos durante años como informante confidencial de la DEA. El juez federal David Ezra ordenó además el pago de $1.2 millones en restitución al gobierno estadounidense.

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Zapata, con doble nacionalidad colombiana y estadounidense, fue extraditado en 2025 desde Colombia, donde pasó más de un año detenido mientras esperaba su traslado. Durante la audiencia, aseguró que está listo para rehacer su vida. “He aprendido la lección”, dijo, según la transcripción judicial.

De acuerdo con registros judiciales y fuentes citadas por AP, Zapata colaboró con la DEA durante más de dos décadas, participando en operaciones encubiertas contra redes de lavado de dinero en distintos países. Solo entre 2015 y 2020 recibió $3.8 millones, aunque en total habría acumulado más de $4.6 millones como informante.

Sin embargo, su caso no se limita a un delito fiscal. Forma parte de una investigación de al menos una década que ha implicado a varios agentes en presuntas conductas indebidas, incluidos viajes de lujo y fiestas financiadas con fondos vinculados a operativos.

Entre los nombres clave figura José Irizarry, un exagente de la DEA que cumple una condena de 12 años por desviar millones de dólares de investigaciones encubiertas para costear un estilo de vida extravagante.

Según testimonios y documentos, Zapata habría viajado junto a Irizarry y otros agentes por distintos países en lo que el propio exagente describió como una “gira mundial de desenfreno”, en aparente violación de las normas que regulan la relación con informantes.

Fiestas, dinero y vínculos de Zapata con criminales

Registros internos y mensajes de un chat grupal revelan que Zapata no solo facilitaba operaciones, sino que también habría participado en actividades cuestionables, como organizar encuentros con prostitutas y asistir a fiestas con agentes y fiscales.

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En uno de los episodios documentados, en 2018, acompañaba a un agente en Madrid cuando este fue detenido brevemente tras ser acusado de agredir sexualmente a una mujer.

Además, José Irizarry declaró a investigadores que Zapata le devolvía parte del dinero que recibía como informante. En una ocasión, dijo, le entregó 40,000 dólares en efectivo, que posteriormente utilizó para comprar un anillo de lujo.

Las pesquisas también apuntan a posibles conexiones con Diego Marín, un presunto contrabandista colombiano arrestado en España en 2024. Zapata habría actuado como intermediario en pagos ilícitos vinculados a este caso.

El abogado de Zapata, Don Bailey, argumentó que su cliente no sabía que debía declarar esos ingresos, ya que los informantes no reciben formularios fiscales tradicionales ni comprobantes claros de pago. “ No sabes cuánto debes. No te dan recibos”, sostuvo.

Aunque la DEA exige reportar este tipo de ingresos, expertos señalan que rara vez se procesa a informantes por incumplimientos fiscales, lo que plantea dudas sobre los mecanismos de supervisión.

Hasta ahora, ni la DEA ni el Departamento de Justicia han emitido comentarios sobre el caso. Además, el juez negó una solicitud para hacer públicos los registros completos de la sentencia, lo que mantiene bajo reserva parte de la información.

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