Casarse no solo significa compartir una casa, hacer planes a futuro o tomar decisiones en pareja. También es, en muchos casos, combinar hábitos, responsabilidades y decisiones financieras, por lo que algunas señales que parecen pequeñas durante el noviazgo pueden convertirse en problemas importantes después del matrimonio.
Antes del “sí”: las conversaciones sobre dinero que pueden evitar problemas en el matrimonio
Hay algo más que hablar además de la boda: cómo manejarán el dinero, las deudas y las decisiones financieras.

Desde ocultar deudas hasta evitar hablar de dinero o depender constantemente de otra persona para cubrir gastos, existen señales de alerta financieras que conviene identificar antes de dar el siguiente paso.
Pero, ¿cuáles son esas “banderas rojas” a las que una pareja debería prestar atención, incluso cuando al principio no parecen un problema grave?
Julia Rodgers, Esq., CEO and Co-Founder of HelloPrenup, nos habla acerca de algunas de las cosas que debemos considerar financieramente y hablar antes de contraer matrimonio.
“Las cosas pequeñas suelen ser problemas grandes disfrazados”, explica Rodgers. Una de las primeras señales a las que presta atención es el secretismo alrededor del dinero.
“Una pareja que se muestra evasiva o se pone a la defensiva cuando se habla de dinero, que no quiere decir cuánto gana o cuánto debe, o que tiene cuentas de las que dice que ‘no necesitas preocuparte’”, son señales que conviene tomar en cuenta.
También recomienda observar cómo una persona maneja el estrés y sus responsabilidades financieras.
“¿Gasta para lidiar con el estrés, evita abrir las facturas o deja que las cosas se acumulen?”, dice Rodgers, quien también aconseja prestar atención a patrones como recibir dinero de una fuente que no está clara, por ejemplo, depender de un padre que todavía controla sus finanzas, o tener el hábito de pedir dinero prestado y nunca devolverlo.
La forma en que una persona habla de sus relaciones anteriores también puede dar pistas sobre su manera de asumir la responsabilidad financiera.
“Si todos los problemas financieros del pasado fueron culpa de otra persona, estás viendo un adelanto de lo que podría pasar”, señala.
Ninguna de estas señales, por sí sola, significa que una relación deba terminar. Sin embargo, ignorarlas puede hacer que los problemas se vuelvan más difíciles de manejar cuando las finanzas de ambos quedan legalmente vinculadas.
Tener hábitos financieros diferentes tampoco necesariamente es un problema, de hecho, es normal que una persona sea más ahorradora y otra prefiera gastar, pero la diferencia está en si ambos pueden hablar de dinero y llegar a acuerdos.
“Una diferencia normal en la forma de gastar sería: ‘A mí me gusta viajar, tú prefieres ahorrar, así que veamos juntos qué queremos priorizar’”, explica.
El problema aparece cuando esas diferencias se convierten en secretos, mentiras o intentos de controlar a la pareja. Ocultar compras, mentir sobre el saldo de las tarjetas de crédito, negarse a hacer un presupuesto o impedir que la otra persona tenga acceso a las cuentas bancarias son señales más profundas que una simple diferencia de hábitos.
También recomienda preguntarse si la pareja puede escuchar una preocupación financiera sin cerrarse o reaccionar con enojo. Si la misma conversación termina una y otra vez en secretos o discusiones, podría haber un problema de confianza que se está manifestando como un conflicto de dinero.
Las conversaciones que una pareja debe tener sobre dinero
Para Rodgers, hablar de finanzas antes de casarse significa poner toda la información sobre la mesa, incluidos los ingresos, las deudas, los puntajes de crédito y los bienes de cada uno, con cifras concretas.
Decir, por ejemplo, “tengo algunos préstamos estudiantiles” no es suficiente. La pareja debería conocer cuánto se debe realmente y hablar también de otros temas que pueden afectar sus finanzas a futuro.
“¿Qué significaba el dinero en la casa donde creciste? Y después, ¿cuáles son tus expectativas?”, dice Rodgers.
Esto incluye hablar de si alguno espera ayudar económicamente a padres mayores o a hijos adultos de una relación anterior, si uno de los dos dejaría temporalmente su trabajo para cuidar a los hijos y cómo se manejarían las finanzas en ese caso.
También es importante ponerse de acuerdo sobre cuentas conjuntas o separadas y qué ocurriría si alguno recibe una herencia, inicia un negocio o adquiere nuevos bienes.
“En mi experiencia, las parejas que pueden hablar tranquilamente de todas estas preguntas están mucho mejor que aquellas que prefieren evitarlas”, señala.
Rodgers recomienda programar estas conversaciones con anticipación para que no surjan en medio de una discusión.
“En la primera conversación, pongan todo sobre la mesa: sus reportes de crédito, el total de sus deudas, ingresos y ahorros, y hablen sobre cómo toman decisiones de gasto. No se juzguen. Esta es la persona que aman y están en el mismo equipo”.
Una vez que ambos conocen la situación financiera del otro, pueden empezar a tomar decisiones juntos, como determinar qué deudas seguirá pagando cada uno y cuáles podrían pagar juntos.
Si existe una diferencia importante entre los ingresos de ambos, Rodgers señala que dividir los gastos de manera proporcional puede ser más justo que hacerlo 50/50. Así cada persona aporta el mismo porcentaje de sus ingresos para cubrir gastos compartidos, como la renta o la hipoteca.
¿Qué es un acuerdo prenupcial y para qué sirve?
Un acuerdo prenupcial o prenup es una forma de planificación financiera para parejas con una base legal. Este documento permite establecer de antemano cómo se manejarán bienes adquiridos antes del matrimonio, deudas, negocios, herencias y cuentas de jubilación, además de ayudar a tomar decisiones importantes sobre el futuro financiero de la pareja.
Uno de los principales conceptos equivocados, explica Julia, es pensar que los acuerdos prenupciales son únicamente para personas ricas o para quienes esperan divorciarse.
“Son muy útiles para personas con deudas estudiantiles, pequeños negocios, hijos de una relación anterior o una gran diferencia de ingresos. También pueden ser útiles para quienes quieren proteger a una pareja que decide hacer una pausa en su carrera profesional”.
Otro mito es que hablar de un acuerdo prenupcial no es romántico, pero puede ser todo lo contrario: "el proceso requiere mucha honestidad y es una manera de llegar a la visión de vida juntos".
Este artículo se realizó en colaboración con TMX.






