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Elecciones 2016

Trump pidió que despidieran a mujeres que no eran "suficientemente bellas", según una demanda

Los exempleados del club de golf de Donald Trump en Los Ángeles detallaron en una demanda la supuesta discriminación estética del magnate.
29 Sep 2016 – 4:31 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- El trato que el candidato republicano a la presidencia de EEUU, Donald Trump, dispensa a las mujeres ha vuelto a quedar en entredicho a raíz de los testimonios de exempleados del magnate en el campo de golf que tiene en el sur de California donde, según una demanda judicial, el empresario quería que se despidiera a las trabajadoras que no eran “suficientemente bellas”.

Los documentos, publicados en internet por el diario Los Angeles Times, corresponden a un pleito fechado en 2012 contra la empresa inmobiliaria de Trump que gestiona Trump National Golf Club, VH Property Corporation, ubicado en Rancho Palos Verdes, en el condado de Los Ángeles.

Esta información sale a luz apenas unos días después del primer debate presidencial entre Trump y Hillary Clinton, donde la candidata demócrata le dijo a su contendiente que había llamado “cerdas, prostitutas y perras” a las mujeres y que calificó de “ Miss Piggy, luego la llamó Miss housekeeping” a la ex Miss Universo venezolana Alicia Machado. En 1996, Trump denigró a la modelo públicamente porque había ganado peso.

La demanda fue puesta por los trabajadores que se quejaban de unas condiciones laborales abusivas, sin apenas descansos (un empleado dijo que empezó a fumar para tener una excusa para hacer una pausa unos minutos). Simultáneamente, la queja de una trabajadora que aseguró que fue despedida por protestar sobre el trato que sufrían las mujeres en esa empresa hizo que se interrogara a los demandantes sobre la gestión del personal femenino en el club de Trump.

Quien fuera el director de catering de esas instalaciones hasta 2008, Hayley Strozier, declaró que el director general del club, Mike van der Goes, le pidió en 2003 que echara a la calle a una mujer latina porque “al señor Trump no le gusta la gente obesa”.

Cuando el encargado se negó, Van der Goes diseñó un “plan para esconder” a esa empleada cuando Trump estuviera en las instalaciones.


“De alguna forma, las instrucciones de despedir a (la empleada) por su aspecto físico no me sorprendieron. He sido testigo muchas veces de cómo Donald Trump le dice a los encargados que las camareras del restaurante no eran ‘suficientemente bellas’ y que deberían echarlas y reemplazarlas con mujeres más atractivas. Escuché a Trump decir esto casi cada vez que estaba de visita (unas cuatro o cinco veces al año)”, dijo Strozier.

Ese testimonio es similar al prestado por otros trabajadores citados en este caso, entre ellos Sue Kwiatkowski, quien hasta 2009 fue encargada senior del restaurante del club.

“Donald Trump siempre quería mujeres atractivas trabajando en el club”, explicó la exempleada, quien recordó lo que le dijo en una ocasión Trump: “A la gente le gusta ver personas hermosas cuando vienen aquí”.

Como consecuencia, Kwatkowski organizaba los turnos de las camareras para que las más atractivas estuvieran trabajando cuando Trump estaba presente. Estas decisiones se tomaban sin tener en cuenta la experiencia en el sector que tuvieran las camareras.

Strozier manifestó que Van der Goes, nombrado por Trump para dirigir el club, insistió en supervisar las contrataciones para ver si las candidatas eran “suficientemente bellas”, mientras que una excamarera que tenía cerca de 60 años cuando estuvo contratada en el campo de golf se lamentaba de que las jóvenes tenían los mejores turnos y, a pesar de su “incompetencia”, se las mantenía en el cargo.


Los exempleados relataron encuentros con Trump, quien preguntaba a una de sus empleadas de forma recurrente si estaba feliz con su matrimonio, y a otra si le gustaban los judíos, después de presentarla en un encuentro que mantenía con otros hombres.
“Veis, no tenéis que ir a Hollywood para encontrar mujeres hermosas”, dijo Charles West, un exencargado de restaurante del club, citando a Trump en esa reunión.

La demanda contra la empresa de Trump quedó arreglada extrajudicialmente sin que la dirección del campo de golf admitiera haber actuado de forma incorrecta. La compañía aceptó pagar 475,000 dólares a los empleados que protestaron por los abusos laborales. El caso del trato ofensivo contra una mujer se resolvió aparte de forma confidencial, publicó el rotativo.

Los abogados de Trump negaron que las empresas practiquen “discriminación de ningún tipo”. Los testimonios expuestos en esta demanda relatan episodios que habrían ocurrido entre 2000 y 2010.

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