Cancer

Retratan los últimos instantes de vida de sus hijos

La organización Sweet Nectar Society, con sede en Fresno, California, se fundó con la idea de hacer fotografías de niños enfermos, heridos o discapacitados para dar fortaleza y esperanza a los padres.
18 Ago 2016 – 9:24 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- En medio del dolor por un hijo que lucha contra un mal tan terrible como el cáncer, que convalece por una lesión grave o que ha sido diagnosticado con una necesidad especial, cientos de padres de California han recibido confort y esperanza a través del arte de la fotografía.

En ocasiones, las sesiones fotográficas gratuitas que les ofrece la organización Sweet Nectar Society, con sede en la ciudad de Fresno, se convierten en el recuerdo de un período difícil que lograron superar, pero en otros casos capturaron los últimos instantes de la vida de esos niños.

“Después de que sus hijos mueren los padres atesoran cada momento que pasaron juntos y las fotos que les tomamos les representan esperanza y fortaleza, protegen ese recuerdo”, dijo Brittany Wilbur, quien en 2012 fundó la organización con la idea de hacer fotografías de niños con enfermedades graves, heridos o discapacitados, para así dar fortaleza y esperanza a sus padres.

Desde entonces, Sweet Nectar Society ha realizado más de 300 sesiones con familias en San Diego, Los Ángeles, San Francisco y el Valle Central de California. La primera retratada fue una niña diagnosticada con leucemia y cuya madre quería conservar imágenes antes de que ella perdiera su cabello por las sesiones de quimioterapia, contó Wilbur, madre de una pequeña que dejó de crecer a la edad de un año por un raro padecimiento.

A principios de agosto, uno de los menores fotografiados por la organización, Hugo Gómez, de 12 años, perdió la batalla contra un extraño tipo de cáncer de riñón. Durante meses sus padres estuvieron a su lado en el Valley Children Hospital de Fresno. En una imagen compartida, se observa a Hugo postrado en una cama y rodeado por su familia. En otra, su padre lo abraza con un gesto desgarrador.

“Él ha tenido más tiempo de sufrimiento que disfrutando como niño normal”, contaba a Univision Fresno el padre del niño, Adrián Gómez, antes de que éste falleciera.


El poder de la última foto de un hijo

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Esos instantes fueron capturados por el lente de Carrie Anne Miranda, cofundadora de Sweet Nectar Society. Se trató de la décima sesión que antecedió a un funeral.

“Tenemos niños que se recuperan y cada vez están mejor, y seguimos en comunicación, pero también tenemos niños que mueren y sufrimos con sus padres”, señaló Miranda, quien ha realizado más de 75 sesiones fotográficas, de las cuales la mitad han sido a familias latinas.

Lidiar con el duelo es complicado para los diez fotógrafos voluntarios del grupo, explicó ella.

“Es muy difícil, quizás no tanto por garantizar que todo salga bien, sino después, cuando llegas a tu casa, ves las fotos y piensas en esas familias y en lo que están pasando. Pero sabemos que estamos dándoles un regalo y que al final vale la pena”, expresó.

Las sesiones se realizan en centros médicos, parques y las casas de las familias.

La organización acepta casos sometidos a través de su página de internet. La mayoría de los solicitantes se enteran a través de trabajadores sociales, médicos y enfermeras del nosocomio pediátrico Valley Children Hospital de Fresno; aunque su fama también ha crecido por medio de las redes sociales de internet.

Así se enteró Víctor González, un aficionado de la fotografía, del apoyo emocional que brinda Sweet Nectar Society y no dudó en ofrecer su servicio voluntario hace dos años. Como padre de un hijo diagnosticado con Síndrome de Down, él se ha identificado con las familias que ha retratado su cámara.

“Quiero darle a esas familias la oportunidad de que pongan esas fotos en Facebook y que les digan ‘qué bonito está tu hijo’, ‘qué bonita foto’; eso ha pasado con las familias a las que he fotografiado y hay una satisfacción enorme”, comentó el residente de Fresno.

Sweet Nectar Society planea contar con más fotógrafos voluntarios en el sur de California para abarcar más casos en esa región y establecer un grupo que brinde apoyo emocional a los padres cuyos hijos luchan contra alguna enfermedad terminal o que han perdido esa batalla.

“A veces los casos nos rompen el corazón, pero sabemos que lo que hacemos al final es un regalo que ayuda a esas familias”, dijo Miranda.



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