LGBT

Repudiado por ser gay y tener "un demonio adentro" recibe un premio en Los Ángeles

Su familia le trató como si estuviera poseído y se pasó su infancia y adolescencia solo y con miedo por su orientación sexual. A los 14 emprendió la ruta del emigrante y entró en EEUU donde ha hecho carrera ayudando a otros jóvenes. Este sábado le entregan un premio en reconocimiento a su valor.
11 Jun 2016 – 12:27 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La primera vez que Pablo Rodríguez vio a su madre en San Francisco tras ocho años separados fue como estar frente a un extraño, una persona ajena al drama que le acompañó en Guatemala desde su infancia y hasta su adolescencia, cuando le repudiaron y le llegaron a decir que "tenía un demonio adentro" por ser homosexual.

Su madre había emigrado ilegalmente a Estados Unidos en el año 2000 para buscar fortuna, cuando él tenía apenas 6 años. El contacto que mantenía con ella era por teléfono y él idealizaba su reencuentro como el final feliz a su pesadilla.

Tras cumplir 14 y después de cierta planificación, la situación de inseguridad en la que vivía empeoró. Agarró sus cosas y emprendió el camino al norte.


“Me quise venir porque a una persona la mataron en mi comunidad por ser homosexual. Fue un viaje difícil por las historias que había oído y sigo escuchando, tenía miedo de ser secuestrado, pero quería empezar de nuevo”, dijo Rodríguez en una entrevista con Univision Los Ángeles. Al igual que su madre, él pasó a convertirse en un inmigrante indocumentado.

Al llegar a San Francisco, Rodríguez comprobó que entablar una plática con su madre no fue como él había soñado. Ella no reaccionó bien cuando él le confesó su condición sexual, pero a esas alturas, después de todo lo que había pasado, el adolescente encontró la forma de superar las diferencias con su madre y hacerse un hueco en la comunidad.

Sus trabajos con los jóvenes le han hecho merecedor del premio Valor Juvenil de la Fundación Collin Higgins. Un reconocimiento que va a compañado de una beca de 10,000 dólares que le harán entrega este sábado en un evento en el exclusivo hotel Chateau Marmont de Los Ángeles.

Humillaciones y soledad

Su padre lo abandonó cuando tenía 4 años, su madre dos más tarde, y él quedó bajo el cuidado de sus tíos que no le dejaban que se acercara a sus primos porque decían que "actuaba raro". El repudio fue tal que le hacían comer solo.

"Desde pequeño yo sabía qué era la discriminación por mi familia, por la escuela, la comunidad, mi propia gente, por ser diferente. Decían que iba a ir al infierno o que tenía un demonio adentro”, comentó Rodríguez que iba de hogar en hogar, de tío en tío. Terminó por encontrar sosiego hablando con las plantas, contó a Univision.

“No tuve nada en Guatemala, no tuve muchos amigos. Nadie en quién confiar", declaró.

En la escuela era blanco de abusos y burlas. Temía ser agredido y sus maestros no ponían un freno a los ataques. “Hasta ellos casi se sentaban arriba de mí”, recordó.



Su lucha por la comunidad

En San Francisco, Rodríguez comenzó una vida nueva alejada de la discriminación que vivió en Guatemala. Como estudiante de Mission High School se unió al grupo Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero (LGBT) donde apoyó para que el pequeño evento que hacían creciera hasta ocupar el auditorio de la escuela.

Después, se unió al club GSA y LYRIC (Lavander Youth Recreation and Information Center), una organización no lucrativa para ayudar a jóvenes.

Rodríguez ayudó a establecer el programa Communities in Harmony Advocating for Learning and Kids (CHALK) para crear el programa UndocuQueer donde los jóvenes pueden obtener recursos como proyecciones para visas de Acción Diferida (DACA) y otros servicios.

Además, está al cargo del programa UndocuWorkforce, donde ayuda a desarrollar planes de estudio y eventos.

“Esta oportunidad de ser consultor en LYRIC realmente me ha hecho sentir valioso porque ahora no estoy solo como un joven en busca de algo”, dijo Rodríguez.


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