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Asesinatos

¿Quién mató al marine Carlos?

El joven militar recibió un tiro en la sien en un territorio que ha visto incrementarse los homicidios en un 67 por ciento en lo que va de año.
21 Sep 2016 – 7:34 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- El marine Carlos Segovia falleció por estar en el lugar y el momento equivocado la noche del pasado viernes, cuando alguien le pegó un tiro en la sien en el suroeste de Los Ángeles, un área conflictiva con fuerte presencia de pandillas que ha visto cómo se disparaban los homicidios este año.

La estación Southwest del la Policía de Los Ángeles (LAPD), que vigila el barrio Jefferson Park en el que fue baleado Segovia, reportó que desde el 1 de enero hasta el 10 de septiembre -seis días antes del ataque al marine- habían ocurrido 20 homicidios en su jurisdicción, ocho más que en el mismo período de 2015, lo que ha supuesto un incremento del 67%. En general, los crímenes violentos en la zona subieron un 13%.

La investigación sobre la muerte del soldado, quien además ejercía como voluntario para ayudar a los indigentes de la ciudad, está aún en una fase preliminar y los detectives no tienen muchas pistas con las que trabajar, razón por la que han pedido la colaboración ciudadana y se ha anunciado una recompensa de 50,000 dólares por información que conduzca a la resolución del caso.


En conversación con Univision Noticias, Matt Courtney, uno de los agentes encargados de las averiguaciones, descartó que las evidencias apunten a que el asesinato de Segovia hubiera formado parte de algún plan para acabar con su vida. El joven de 19 años y de origen salvadoreño era un activista que luchaba por mejorar su comunidad.

La Policía investiga la versión de la novia del marine, Kímberly Pérez, quien contó a Univision Noticias que, después de dejarla en casa el viernes, Carlos le llamó para avisarle que había observado que unas personas trataban de abrir el vehículo de su mamá. Ella escuchó cómo su novio discutía con los presuntos ladrones y después oyó el sonido del vehículo en movimiento, pero no se percató de alguna detonación.

Los paramédicos encontraron a Carlos dentro del coche, el cual se impactó contra un auto estacionado sobre la Calle 31. Lo trasladaron al centro médico California Hospital, donde el lunes fue declarado clínicamente muerto. Actualmente se gestiona la donación de sus órganos.

“Hay actividad de las pandillas en el área (donde ocurrió el incidente). ¿Es una posibilidad determinar que el caso está relacionado con pandillas? Por supuesto”, dijo Courtney, que no descartó otras líneas de investigación, aunque no dio más detalles.

Los agentes han estado preguntado casa por casa en la zona próxima en busca de testimonios que ayuden a esclarecer lo sucedido.

Segovia, quien hace seis meses se enlistó en la Infantería de Marina y pertenecía a un regimiento de Camp Pendleton (San Diego), fue baleado en la esquina de las calles 31 y St. Andrew, un territorio que por años ha controlado una de las pandillas de peor reputación en esta metrópoli, la Rollin’s 30s Harlem Crips, que tendría hasta 1,000 afiliados, de acuerdo a las autoridades.

El detective enfatizó que el soldado no tenía relación con pandillas.


El lado más humano del marine hispano baleado en Los Ángeles

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Zona de pandillas

Con la muerte del marine suman ocho homicidios en el vecindario Jefferson Park desde 2014. Seis de las víctimas eran afroamericanos. El marine es el segundo latino que muere a tiros ahí este año.

El otro hispano que falleció luego de ser baleado era Lorenzo Ambrosio, de 39 años. La Policía indicó que cerca de la medianoche del pasado 14 de marzo, él circulaba en una bicicleta sobre el bulevar Jefferson cuando le dispararon desde un auto. Murió poco después en el hospital.

Ambrosio quedó en medio del fuego cruzado. Otros en el lugar dispararon a los pistoleros, según la Policía.


En los últimos años, la mayoría de las víctimas de tiroteos ocurridos ahí han sido jóvenes de raza negra. No está claro cuántos de esos crímenes han tenido alguna relación con las pandillas.

“Esta zona siempre ha estado ‘caliente’”, afirmó un vecino que pidió el anonimato refiriéndose a la constante actividad delictiva en dicha comunidad. “Estamos hartos de cuidarnos las espaldas”, dijo a Univision Noticias.

La infame Rollin’ 30s Crip

En 2014, una investigación de cuatro años en la que participaron más de 500 agentes policiacos concluyó con el arresto de casi 100 integrantes y asociados de la pandilla Rollin’s 30s Harlem Crips por distribución de narcóticos y armas en el área de Jefferson Park.

La acusación argumenta que la banda utilizaba distintas locales en las avenidas Western y Jefferson y la Calle 38, entre estos una plaza comercial y una barbería sin licencia, para ocultar sus negocios ilícitos.

“La Rollin '30s Crips es una violenta pandilla multigeneracional que opera principalmente en el Sur de Los Ángeles y tiene vínculos con otras bandas con las que se sabe tienen disputas violentas”, señala el FBI, que especifica que el grupo se compone por tres fracciones conocidas como clicas y que han sido identificadas como “The Avenues”, “Denker Park” y “39th Street”.


Cada clica reclama diferentes áreas dentro del territorio de la pandilla y tiene su propio líder ( shotcaller), que se encarga de dirigir la actividad criminal del grupo, precisa el FBI.

El territorio de la banda (cuyos miembros se distinguen por usar prendas de vestir de color azul) está limitado por los bulevares Jefferson, Martin Luther King y Crenshaw, y la avenida Normandie, una extensión de 1.5 millas cuadradas. Por años, este grupo ha sido una prioridad para el LAPD.

Al parecer, aquel operativo llamado “Pulgares hacia abajo”, porque la banda se identifica colocando dos pulgares hacia arriba para forma la letra hache, por la palabra “Harlem”, no erradicó a la banda.

En el verano de 2014, el FBI sugería que la Rollin '30s Crips estaría involucrada de cierta manera en 29 homicidios que habían ocurrido años atrás y se le acusó de participar en múltiples robos a residencias.

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