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Interés Humano

Perdió su trabajo, quedó en la calle y ahora es un agente de la Patrulla de Caminos de California

Edwin López pasaba por un mal momento en su vida y se vio obligado a buscar comida en los basureros, dormir en parques y baños públicos y vivir en las calles de Sacramento. Pero hubo un sueño al que nunca renunció.
14 Jul 2017 – 6:35 PM EDT

LOS ÁNGELES, California. – Edwin López siempre soñó con ser un agente del orden. Pero lo que no imaginó este joven, de padres militares y de raíces puertorriqueñas, es que ese camino incluiría una inesperada pérdida de empleo que lo dejó viviendo en las calles de Sacramento, California. López pasó meses en la intemperie, sin embargo, nunca se rindió y en noviembre logró graduarse de la academia de la Patrulla de Caminos de California (CHP).

Mucho antes de vestir el uniforme de la CHP, Edwin López vivía en su apartamento y cada día conducía su carro, un Chrysler deportivo, a la llantería donde trabajaba. El hispano, quien en ese entonces tenía 20 años, además dedicaba sus fines de semana a prestar servicio en la Guardia Nacional. Pero su vida tomó un giro inesperado en mayo de 2012 cuando perdió su empleo por recortes en el taller.

López estuvo positivo al principio y pensó con optimismo que pronto encontraría otro trabajo. Sin embargo, la búsqueda comenzó a extenderse de días a semanas. "Pasaron 30 días y ninguna de mis solicitudes había resultado en alguna entrevista de empleo", dijo el patrullero a Univision Noticias.

La situación económica del joven fue de mal en peor y se vio obligado a abandonar su apartamento pues ya no podía cumplir con el alquiler. Juntó el poco dinero que le quedaba y pagó su último mes de renta para prevenir una orden de desalojo en su historial.

Al quedarse sin dónde vivir, López no pudo regresar al hogar de sus padres porque ambos vivían fuera de California y no contaban con los recursos económicos para darle la mano. Sus amistades tampoco podían alojarlo de manera permanente, pero de vez en cuando le ofrecían posada.

Él cuenta que pasó la mayoría de esas noches durmiendo dentro de su vehículo... hasta que un mes después le embargaron el auto porque no pudo seguirlo pagando. Allí comenzó una odisea que se extendería más de medio año.

Lucha por sobrevivir

El colapso completo de la red económica que sostenía a López se produjo en cuestión de dos meses y en un abrir y cerrar de ojos se vio obligado a buscar comida en los basureros de la ciudad y dormir en parques, aceras y hasta en uno que otro baño público.

Su primera noche en las calles fue una experiencia que recuerda perfectamente: "Sientes tristeza, enojo, pasas por muchas emociones". Sin embargo -dice- se puso a pensar que no estaba enfermo y ni discapacitado.

López intentó buscar auxilio en los albergues de la ciudad, pero encontró que estos solo estaban disponibles para mujeres y menores de edad. Aunque todavía cumplía con sus funciones en la Guardia Nacional, el dinero que recibía solo le alcanzaba para cumplir con ciertos gastos. Durante el día se dedicaba a buscar empleo y rastrear los basureros en busca de comida y agua.

A medida que los días se fueron extendiendo a semanas y luego meses, López hacía todo lo posible para esconderle a sus seres queridos de la situación por la que pasaba. "No me gusta quejarme y solo compartía ciertas cosas con mi familia y mis amistades", confiesa.

Y no era que estuviera pasándola nada bien en las calles: "Hubo días que no tenía suficiente comida o agua. Tu estómago se siente como si se estuviera comiendo a sí mismo. Hubo momentos que llegué a pensar que no lo iba lograr. Momentos de desesperación cuando le rezaba a Dios para alcanzar el próximo amanecer".

Su peor momento, según relató, ocurrió pocos días luego de que fue atacado por un grupo de jóvenes en un parque público. Aunque López pudo huir de sus agresores, el temor de ser golpeado nuevamente lo llevó a albergarse dentro de un baño público.

Esa noche tendió su ropa en el piso del lugar y aunque estaba lesionado, no había comido durante tres días y se sentía aniquilado por el cansancio, no pudo dormir por los fuertes olores de orina y excremento. "Estaba en un baño asqueroso y te da duro", comentó.


Un sueño que no se apagó

Aún durante los momentos más difíciles de su indigencia, este hispano continuó con sus esfuerzos para encontrar alguna oportunidad de empleo. El poco dinero que tenía lo usaba para mantener activo un teléfono móvil, pues era su única forma de mantener contacto con algún posible empleador y su familia.

Cada día se repetía a sí mismo: "Esto no va a durar para siempre. Me voy a morir o voy a salir de esto. Y no tengo ganas de morir".

Tras pasar siete meses desamparado, el consejo de un compañero en la Guardia Nacional lo llevó a solicitar un puesto con California Conservation Corps (CCC), una organización gubernamental que ofrece entrenamiento y oportunidades de empleo a los jóvenes.

López se presentó a una entrevista y después de tanto anhelar que algo así sucediera, recibió una llamada con la oferta de empleo. Esta oportunidad además le ofrecía como empleado alojamiento.


Allí pasó seis meses y luego consiguió otro trabajo en otra empresa. Poco a poco fue ahorrando hasta que pudo alquilar nuevamente un departamento y una vez que estabilizó su situación laboral y económica, presentó su solicitud con la Patrulla de Caminos de California.

López cumplió los requisitos de la dependencia, fue aceptado como cadete y tras completar su entrenamiento y pasar sus exámenes, el 18 de noviembre de 2016 recibió la medalla que lo hizo un agente de la CHP e hizo su sueño realidad.

"La vida ahora es genial. Amo mi trabajo. Amo ayudar a la gente. No me puedo imaginar haciendo algo diferente", asegura.

De su dura experiencia el agente prefiere recordar aquellos momentos de alegría a pesar de sus circunstancias: encontrar un contenedor con casi toda la comida dentro, la posada en el sofá de un amigo, una ducha con agua tibia, una breve noche fuera de las calles.

Aunque se vio obligado a buscar comida en los basureros, fue atacado y llegó a pensar que quizás nunca saldría de las calles, el oficial López afirma que no cambiaría esa parte de su vida. "Me hizo la persona que soy hoy. Después de pasar por eso, puedo lograr cualquier cosa".


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