Las redadas migratorias en Estados Unidos tienen consecuencias que van mucho más allá de las personas detenidas. A medida que los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se intensifican, los negocios enfrentan dificultades para mantener sus operaciones, las comunidades reducen su actividad comercial y miles de empleos quedan en riesgo, incluso entre trabajadores nacidos en el país.
Una detención equivale a la pérdida de cuatro empleos: el impacto de las redadas de ICE en EEUU
El endurecimiento de los operativos migratorios ha alterado la dinámica económica de distintas ciudades estadounidenses, con repercusiones en el empleo, los ingresos y la actividad comercial.
Un informe de la Brookings Institution, titulado Beyond Arrests: How ICE Enforcement Depressed Local Employment in 2025, publicado en septiembre de 2026, encontró que en las ciudades más afectadas por el aumento de las detenciones, el déficit de empleo llegó a ser aproximadamente cuatro veces mayor que el número adicional de arrestos.
En términos generales, el hallazgo se resume en una idea contundente: una detención equivale a la pérdida de cuatro empleos, aunque se trata de una relación estadística observada en las comunidades analizadas y no de una consecuencia automática de cada arresto individual. El análisis, actualizado con datos hasta diciembre de 2025, advierte que el impacto económico de las operaciones migratorias se extiende al conjunto de los mercados laborales locales.
Menos trabajadores, menos ventas y empleos en riesgo
De acuerdo con el informe, seis meses después del incremento de las operaciones migratorias (julio de 2025), el empleo en las zonas más afectadas se encontraba 0.43% por debajo del nivel esperado. En una ciudad con tres millones de trabajadores, esa diferencia equivaldría aproximadamente a 13 mil empleos menos de los previstos.
En 11 ciudades donde fue posible observar los efectos durante un periodo de hasta 11 meses (diciembre de 2025), el déficit de empleo alcanzó 0.69%, sin señales claras de recuperación.
El impacto tampoco se limita a la población migrante. El estudio estima que alrededor de la mitad de los empleos que faltaban en las zonas analizadas podrían haber sido ocupados por personas nacidas en Estados Unidos. Esto sugiere que la reducción de la actividad económica también afecta a trabajadores estadounidenses, ya sea por la contracción de los negocios, la disminución de la demanda o los cambios en las necesidades de contratación.
La relación entre las detenciones adicionales y el déficit laboral debe interpretarse como una asociación estadística a escala local, no como una equivalencia en la que cada arresto provoque automáticamente la pérdida de cuatro puestos de trabajo. El efecto se extiende a través de distintas actividades económicas y de las decisiones que toman trabajadores, consumidores y empleadores ante los operativos.
El miedo a ICE vacía calles y comercios de EEUU
Las consecuencias de las redadas no se explican únicamente por la ausencia de trabajadores detenidos. El temor a encontrarse con agentes migratorios también puede llevar a las personas a evitar sus lugares de trabajo, dejar de acudir a establecimientos comerciales o reducir sus salidas.
Para los negocios, esta situación representa un doble problema: pueden perder trabajadores y, al mismo tiempo, clientes. Con menos personal y una menor afluencia de consumidores, algunos establecimientos tienen dificultades para mantener sus horarios, atender la demanda o sostener sus ingresos.
Los efectos económicos ya se han reflejado en distintas ciudades. En Chicago, las pérdidas en el consumo de restaurantes y comercios superaron los mil 260 millones de dólares. En Minneapolis, los daños económicos se estimaron en alrededor de 700 millones de dólares. En Oxnard, California, se reportaron cultivos que quedaron sin atender ante la falta de trabajadores.
Estos casos ilustran cómo las operaciones migratorias pueden repercutir en sectores que dependen de la presencia cotidiana de trabajadores y consumidores. Cuando las personas modifican sus rutinas por miedo, la actividad económica de sus comunidades también cambia.
El impacto también se observa en el área metropolitana de Minneapolis-Saint Paul. El estudio Impact of the DHS Agent Surge on Minneapolis–Saint Paul Metro Area Labor Outcomes (2026), centrado en las consecuencias del despliegue de agentes del Departamento de Seguridad Nacional, documentó una reducción del empleo de 2.8% y una caída de 1.9% en las horas trabajadas.
El análisis también encontró que el número de establecimientos comerciales abiertos disminuyó 1.7%, mientras que las pérdidas salariales alcanzaron los 106 millones de dólares.
El costo de vivir bajo la amenaza de una redada de ICE
Los resultados muestran que las consecuencias de los operativos pueden extenderse a la operación cotidiana de los negocios y a los ingresos de quienes trabajan en ellos. Una reducción en las horas laborales, por ejemplo, no necesariamente implica que una persona pierda su empleo, pero sí puede traducirse en menores ingresos para su hogar.
La disminución de establecimientos abiertos también refleja las dificultades que enfrentan algunos comercios para sostener sus actividades en un entorno de incertidumbre. Cuando las operaciones migratorias alteran la disponibilidad de trabajadores y la asistencia de clientes, el impacto puede alcanzar a empresas que no están directamente involucradas en los procesos de detención.
El análisis de Brookings abarcó 341 áreas metropolitanas de Estados Unidos y comparó la evolución del empleo en las ciudades más afectadas por el aumento de las detenciones con la de otras zonas. Los resultados apuntan a que las consecuencias laborales fueron más pronunciadas en lugares donde los operativos se realizaron de manera visible en las comunidades, frente a las detenciones efectuadas mediante traslados desde las cárceles.
Las cifras muestran que el alcance de las operaciones migratorias no se limita a quienes son detenidos ni a sus familias. También pone a prueba la estabilidad de los negocios, la actividad económica local y las condiciones en las que miles de personas pueden trabajar.
En comunidades donde la población vive con temor a encontrarse con agentes migratorios, las decisiones cotidianas —salir a trabajar, acudir a un comercio o mantener abierto un negocio— dejan de ser rutinarias. Así, el efecto de las redadas se extiende más allá de cada operativo y plantea una pregunta de fondo: cuánto puede costar a una comunidad una política migratoria cuyos efectos también recaen sobre quienes no son detenidos.









