Un agente de ICE dispara contra camioneta que huía de un control migratorio en Pensilvania

Un agente de ICE abrió fuego contra una camioneta que intentó escapar de un operativo migratorio en Pensilvania. El incidente ocurre días después de que la agencia limitara este tipo de detenciones tras dos tiroteos mortales

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Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) disparó contra una camioneta deportiva (SUV) que intentaba escapar de un operativo migratorio en Harrisburg, Pensilvania, en un incidente más que vuelve a poner bajo escrutinio el uso de la fuerza por parte de la agencia federal durante arrestos de inmigrantes.

El hecho ocurrió durante la madrugada del 1 de julio, pero trascendió este fin de semana tras la difusión de un video de vigilancia obtenido por el medio WGAL, en el que se observa cómo varios vehículos sin distintivos bloquean el paso de una camioneta blanca mientras agentes federales intentan detener al conductor. Las imágenes muestran que el vehículo acelera para abandonar el lugar y, en ese momento, uno de los agentes acciona su arma de fuego contra la unidad.

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De acuerdo con la información difundida por distintos medios de comunicación, el operativo formaba parte de una acción de ICE para detener a un inmigrante. Cuando los agentes intentaron cerrar el paso al vehículo con varias unidades, el conductor dio marcha atrás y posteriormente aceleró para escapar del cerco.

No se reportaron personas heridas por los disparos y la camioneta logró abandonar el lugar. Las autoridades federales no han informado si el conductor fue detenido posteriormente.

El operativo de ICE que salió mal

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende ICE, no ha ofrecido detalles sobre la investigación del incidente ni ha precisado si el agente involucrado fue separado temporalmente de sus funciones mientras se esclarecen los hechos. Tampoco ha revelado la identidad del conductor o de las personas que viajaban en el vehículo.

El episodio se produce en un momento de creciente presión sobre la agencia migratoria por varios tiroteos registrados durante operativos de detención en distintas partes del país. En menos de una semana, dos inmigrantes murieron por disparos de agentes federales en circunstancias que han sido cuestionadas por familiares, abogados y organizaciones defensoras de los derechos civiles.

El primero de esos casos ocurrió el 7 de julio en Houston, Texas, cuando el mexicano Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, murió tras recibir disparos de un agente de ICE durante un operativo. La versión oficial sostiene que el conductor intentó embestir a los agentes con su camioneta y que el disparo se realizó en defensa propia. Sin embargo, los tres hombres que viajaban con la víctima aseguraron posteriormente que el vehículo nunca representó un peligro para los oficiales y que los disparos provinieron de un costado, versión respaldada por su abogado y que ha generado una investigación federal.

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Seis días después, otro agente de ICE mató a tiros al colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero, de 26 años, durante un operativo en Biddeford, Maine. El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que el conductor intentó escapar y puso en riesgo la seguridad pública, mientras que testigos y autoridades locales cuestionaron la actuación de los agentes y señalaron que no portaban cámaras corporales. El caso también es investigado por el FBI.

Tras ambos incidentes, ICE ordenó suspender de manera temporal la mayoría de las detenciones de vehículos como táctica para efectuar arrestos migratorios, permitiéndolas únicamente en casos relacionados con personas buscadas por delitos graves o violentos. No obstante, esa restricción fue posteriormente revertida por el presidente Donald Trump, quien ordenó reanudar este tipo de operativos como parte de la estrategia para reforzar la política migratoria de su Gobierno.

Las organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes han insistido en que los recientes casos evidencian la necesidad de revisar los protocolos sobre uso de la fuerza, exigir el uso obligatorio de cámaras corporales para los agentes de ICE y garantizar investigaciones independientes cuando un operativo termina con disparos.

El incidente de Pensilvania, aunque no dejó víctimas, se suma a una serie de actuaciones que han colocado nuevamente a ICE en el centro del debate nacional sobre los límites del uso de la fuerza en los operativos migratorios.