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Evacuaciones

Más de 180,000 evacuados por emergencia en represa de Oroville pueden regresar a sus casas

Las autoridades decidieron suspender las evacuaciones porque ha descendido el nivel del agua y esperan que el miércoles concluyan las obras para reforzar el terreno anexo a la represa.
14 Feb 2017 – 1:34 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- El Sheriff del condado de Butte indicó esta tarde que se ha suspendido la orden de evacuación obligatoria para los 188,000 residentes de comunidades amenazadas por inundaciones debido a la emergencia en la represa de Oroville, en el norte de California. Los evacuados podrán regresar inmediatamente a sus hogares tomando precauciones.

“Es seguro reducir la orden de evacuación inmediata a una advertencia de evacuación”, dijo el jefe de dicha corporación, Kory Honea, en una conferencia de prensa.

Tal decisión se ha tomado, precisó Honea, porque el nivel del agua en la represa ha disminuido unos 12 pies y ha dejado de escurrir agua desde la parte superior de la estructura. Este trabajo de mitigación reducirá “el riesgo de erosión” en caso de que el aliviadero auxiliar de la rampa principal de salida del agua se deba utilizar nuevamente.

Las autoridades indicaron además que esperan que este miércoles concluyan las obras para reforzar el terreno anexo a la represa de Oroville, reduciendo la alerta de cara a las lluvias que llegarán en unos días.

El Sheriff de Butte pidió a los evacuados que regresen a sus casas con sus objetos personales y animales pequeños, conducir con cuidado considerando el retorno de decenas de miles de personas en las comunidades de Oroville, Gridley y Biggs, y estar atentos a fuentes locales de información para cualquier cambio en la advertencia de evacuación.

El domingo la represa superó su nivel máximo de capacidad y el agua comenzó a rebosar por encima del dique que sirve de aliviadero auxiliar de la rampa principal de salida del agua. La corriente erosionó la colina sobre la que se apoyan los muros y se formó una gran grieta que amenazó con afectar la estructura del dique, lo que hubiera ocasionado una fuga masiva de agua que ponía en peligro a decenas de miles de residentes.

El principal objetivo de las autoridades en este momento es taponar los daños en la colina que hace de aliviadero de emergencia antes de la llegada de una lluvia de hasta una pulgada que se pronostica para el miércoles por la noche o la mañana del jueves en el área de Sacramento, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS). Al mismo tiempo, quieren disminuir el nivel del agua en la reserva 50 pies por debajo de su máximo.

“Haciendo espacio para la siguiente ronda de tormentas”, indicó el Departamento estatal de Recursos Hidráulicos (DWR) en una imagen que mostraba el impresionante desfogue de agua de la presa.

La represa continúa soltando agua a un ritmo de 100,000 pies cúblicos por segundo, lo que permite que sus reservas caigan entre 3 y 4 pulgadas por hora. El martes por la mañana, el agua del lago Oroville llegaba hasta los 888.7 pies de altura. El límite de la represa está en 900.

Los equipos de trabajo continúan trabajando para apuntalar un canal de desbordamiento y drenar el embalse en la presa del lago Oroville, pero las autoridades no dieron ninguna indicación de cuándo sería seguro para la gente regresar a sus hogares.

El domingo, aproximadamente 188,000 residentes fueron evacuados de sus casas en el valle del río Feather, debajo de la presa, a 65 millas al norte de Sacramento. No se ha indicado cuando se les permitiría retornar a sus viviendas.

“No queremos traerlos de vuelta hasta que seamos 100 por ciento seguros de que pueden quedarse en sus casas”, dijo a la prensa Chris Orrock, representante del DWR.

Con 65.000 habitantes, Yuba City es el municipio con más evacuados. La ciudad alberga la mayor planta de procesamiento de frutos secos del mundo y una de las mayores poblaciones de sijs fuera de India.

Directivos del DWR dijeron desconocer un reporte publicado el año 2005 que recomendaba reforzar con concreto el aliviadero de tierra que ahora se está erosionando.

Durante el fin de semana empezó a liberarse agua del lago crecido por el aliviadero de emergencia, que nunca se había utilizado antes, durante casi 40 horas. Eso dejó el área muy erosionada.

Helicópteros y camiones trataron el lunes de rellenar la zona afectada con grandes bolsas llenas de piedras. El nivel de agua bajaba poco a poco y la cantidad de agua que salía del aliviadero principal era la normal para esta época del año.

Este lunes, las autoridades informaron que habían evitado el peligro inmediato de un fallo catastrófico en la presa que podría inundar varias comunidades debajo del río.

“Estamos haciendo todo lo posible para que esta represa pueda regresar y puedan vivir sin miedo, es muy difícil”, expresó el gobernador de California Jerry Brown a periodistas durante una conferencia de prensa el lunes por la noche.

Ayer, Brown envió una carta al presidente Donald Trump pidiéndole que emitiera una declaración de emergencia, que abriría la ayuda federal para las comunidades afectadas.


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