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Muertes

Los médicos desconectan al marine Carlos del respirador artificial

Carlos Segovia fue declarado clínicamente muerto el lunes, pero se mantuvo su cuerpo conectado a un respirador artificial para facilitar la donación de órganos.
22 Sep 2016 – 3:05 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Durante la madrugada de este jueves, los médicos del California Hospital desconectaron el respirador artificial al marine Carlos Segovia, quien el pasado 16 de septiembre recibió un disparo en la cabeza en un vecindario del suroeste de Los Ángeles.

El joven de 19 años fue declarado clínicamente muerto el lunes por la noche después de que los médicos confirmaran que no tenía actividad cerebral.

“Yo le dije que nos cuidara desde el cielo, que había sido muy importante en mi vida. Era mi mano derecha, estábamos juntos en las buenas y en las malas. También lo fue para mis hijas”, expresó a Univision Noticias su madre, Sandra López, sobre la despedida de su hijo mayor, a quien trajo de El Salvador en 2001.

Después de que le retiraron el soporte artificial, el cuerpo del militar que también era voluntario en una organización que ayuda a indigentes se trasladó a una sala de operaciones en dicho hospital para proceder con la donación de sus órganos, un trámite que él aprobó al solicitar su licencia de manejo.

De la habitación en la unidad de cuidados intensivos al salón de cirugías, un grupo de infantes de marina escoltó la camilla con el cadáver de Segovia, contó su madre, Sandra López, a quien se le impidió la entrada al sitio donde le serían retirados los órganos a su hijo. En ese lugar se despidió de él.

“Ahí sentí que me lo arrancaron de mi corazón”, dijo López, quien no se había separado de su hijo desde el sábado, cuando la Policía le notificó que después de recibir un tiro en la cabeza lo habían trasladado al California Hospital. Ella se cansó de pedir un milagro, pero éste jamás ocurrió.

“Le doy las gracias a mi hijo por haberme querido, por haber sido un hijo ejemplar”, expresó López.

La noche del miércoles, mientras esperaban la desconexión del equipo médico, la familia realizó una ceremonia privada para despedir a Carlos. “Tratamos de disfrutar los últimos momentos”, dijo López.

No está claro cuándo la Oficina del Médico Forense del condado de Los Ángeles practicará la autopsia al cuerpo del joven militar.

López comentó que es posible que su hijo sea enterrado en un cementerio miliar en el condado de Riverside, aunque todavía no se ha determinado la fecha.

La investigación

Una de las líneas de investigación de la Policía es que pandilleros del Suroeste de Los Ángeles le dispararon porque les enfrentó tratando de impedir el robo del auto de la mamá de su novia la noche del viernes 16 de septiembre.

Las autoridades descartan que el soldado haya sido el blanco de un plan para terminar con su vida.

“El mensaje para el público es que si tienen información sobre este caso, si vieron algo esa noche, aunque sea una porción del incidente; si vieron algo sospechoso, inusual en la noche en que Carlos fue baleado, que nos llamen”, pidió el detective Matt Courtney, investigador del caso del marine.

La madre del militar comentó que su nuevo objetivo es ayudar a que se encuentre al o los responsables del asesinato de su hijo.

“Cuando detengan al culpable va a ser un alivio para mí, no le deseo que le pase lo mismo, pero sí quiero justicia. Yo le prometí a mi hijo que se haría justicia”, mencionó.

Con la muerte de Carlos suman ocho homicidios en el vecindario Jefferson Park desde 2014. Seis de las víctimas eran afroamericanos. El marine es el segundo latino que muere a tiros ahí este año.

Del 1 de enero al 10 de septiembre (seis días antes del homicidio del marine), la estación Southwest del LAPD, que vigila el barrio Jefferson Park, reporta que del 1 de enero al 10 de septiembre habían ocurrido 20 asesinatos en su jurisdicción, ocho más que en el mismo período de 2015, un incremento del 67%.

En ese barrio es reclamado por la pandilla Rollin’s 30s Harlem Crips, una de las más infames de la ciudad.

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