null: nullpx
Asaltos y Robos

Los comerciantes de Los Ángeles se encomiendan a la Virgen para protegerse de las pandillas

Los negocios con murales religiosos están libres de grafiti y sus dueños aseguran que logran evitar la violencia de los delincuentes en las zonas más peligrosas de Los Ángeles.
8 Dic 2016 – 03:02 PM EST
Reacciona
Comparte
Ajena a los daños del grafiti, una Virgen de Guadalupe adorna la fachada de un negocio de Boyle Heights, en el este de Los Ángeles, California. Crédito: Isaias Alvarado

LOS ÁNGELES, California.- Una imagen de Santo Toribio Romo, patrono de los migrantes, y otra de la Virgen de Guadalupe, custodian la entrada de la tienda de Nabor Gutiérrez, en una peligrosa zona de Los Ángeles. Esa protección divina, asegura el comerciante, lo ha mantenido ahí desde hace tres décadas.

“Nos roban cositas, una cerveza de vez en cuando, pero nunca a mano armada, nada con violencia”, afirma este inmigrante tapatío que se dedica a la venta por menudeo desde 1992. Él tiene dos locales en Sur Los Ángeles, una región donde abundan los asaltos con armas de fuego, según confirman los datos de la Policía.

Pero sus establecimientos, adornados por fuera y por dentro con imágenes religiosas, no han estado en el radar de los delincuentes, afirma Gutiérrez. Ni siquiera hay grafito en la fachada de sus locales y los murales de los santos lucen intactos, algo que no ocurre en otras paredes del vecindario.

“Me imagino que a pesar de que anden en eso (robando), les inculcaron que respeten”, dice sobre los pandilleros que han marcado con sus insignias tantos otros muros.

Loading
Cargando galería

En una metrópoli que experimentó un aumento del 17% en los robos a negocios y personas durante la primera mitad del año, algunos comerciantes creen que no han sido clientes frecuentes de los asaltantes porque tienen imágenes religiosas decorando sus establecimientos.

“Sentimos protección porque no nos rayan”, comenta Miguel, dueño de la tienda Lara’s, en el barrio Boyle Heights, que da la bienvenida con un mural de la Virgen y San Judas Tadeo. Solo el segundo ha sido rayado por las bandas, pero con la Guadalupana nadie se ha metido.

“Antes de que yo agarrara este lugar robaban cada dos tres meses, ahora ya no”, afirma Miguel, desde el otro del mostrador. No muy lejos de la caja registradora hay una estatua de San Judas Tadeo y sobre una nevera con carnes, un cuadro de la Virgen rodeado de rosas artificiales rojas y blancas.

“Para evitar los robos te encomiendas a todos, al dios universal y a todos los santos”, agrega Miguel.

Esa imagen de la madre de Jesús -según la tradición católica- la elaboró un artista que no le cobró. El vendedor relató que la dueña de otra tienda le dio un consejo que le desconcertó: le recomendó pintar a la Santa Muerte, como ella lo hizo antes de que ocurriera algo extraño.

“Me contó que le pintaron grafiti y que ninguno de los pandilleros duró más de un mes”, dijo él.

Zonas ‘sagradas’ en barrios violentos

Alex Sánchez, un antiguo pandillero salvadoreño y actual líder de la organización Homies Unidos, explica que las bandas no pintan sobre imágenes religiosas por respeto. En su piel, indica, ellos también portan tatuajes de vírgenes, cristos, rosarios o cruces, para encomendarse a un poder divino.

“Sienten un poco de protección, ellos también ocupan protección espiritual”, comentó.

Las parroquias y los templos también suelen estar libres de grafiti por ser considerados lugares sagrados para los pandilleros, indicó Sánchez. “La mayoría de estos muchachos viene de comunidades católicas, por eso ellos traen símbolos como el rosario”, añadió.

Loading
Cargando galería

En el East Los Angeles, el grafiti también hace una distinción con las representaciones sacras. Ahí solo los negocios con figuras religiosas se salvan del aerosol. Uno de estos es la tienda ‘Jr Pet Zone’, en la avenida César Chávez, cuya fachada tiene a una virgen morena que reza frente a una cascada.

“Soy católico y siento que me cuida”, dice el dueño, Nuncio Ramírez, quien afirma que jamás le han robado. Debajo de la Virgen María, en lugar de un ángel, el artista que la dibujó colocó el nombre del nieto de Ramírez, quien murió siendo niño. Hace poco alguien puso el nombre de otro fallecido, “Paul Daniel Venegas”, sobre el resplandor de la madre de Dios.

Cerca de el restaurante El Mercadito en East Los Angeles, Jaime Vallejo, dueño de una mercería que lleva más de 40 años en la zona, sostiene un cuadro de la Virgen que le regaló su madre. A un costado del local alguien pintó una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y arriba de este hay otra virgen rodeada de flores.

Vallejo atribuye tanta “protección divina” a la tranquilidad que reina en su establecimiento.

“No me pasa nada, yo que quedo vendiendo hasta la una o dos de la mañana y hasta he evitado que los chavales se maten a balazos”, afirmó.

Hace seis meses, conto, un pandillero seguía a otro que se metió a su mercería. El de afuera empuñaba una pistola. “Salí y le dije: ‘Aquí no, este es mi negocio’. Y el muchacho se fue”, relató.

Lea también:

Reacciona
Comparte
Publicidad