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Los bomberos siguen luchando con las llamas en California: te explicamos por qué se demoran tanto en apagar los incendios

Un bombero de California en funciones desde hace 31 años habla de las múltiples razones que favorecen la propagación de los fuegos en el norte de California siete días después de que comenzara uno de los incendios más mortíferos de la historia.
16 Oct 2017 – 10:51 AM EDT

SONOMA, California. Ya son siete días de incendios en los que el fuego, lejos de poder ser controlado, continúa avanzando y propagándose con ferocidad en el norte de California, arrasando a su paso con todo, con una velocidad de hasta 60 millas por hora.

Miles de acres calcinados y unos 172 desaparecidos, más de 75,000 evacuados y al menos 40 muertos. Los estragos profundos en las zonas residenciales y viñedos saltan a la vista desde la distancia e inundan los pulmones con humo y gases tóxicos que hacen llorar los ojos y provocan malestares de cabeza e indigestión.

En ese escenario, miles de evacuados están desesperados por saber qué pasa y por volver a sus vidas, pero la información que reciben en todos los albergues de Santa Rosa y Sonoma es que las autoridades están primero poniendo a salvo a las personas y que, luego, es que van a luchar contra el fuego.

“No podemos luchar contra el fuego porque estamos ocupados evacuando a las personas que se quedaron cuando se les ordenó irse”, explica a Univision Noticias Michael Gallagher, uno de los jefes de batallón contra incendios de California.

Miles de las personas, la mayoría indocumentados que trabajan en los viñedos, siguen sin acercarse a los refugios por miedo a ser deportados. Pero no solo se resisten a irse sino que muchas de las víctimas, molestas, hasta se apuran a sugerirle a las autoridades cómo deberían combatir las llamas para tener éxito.

¿Dónde está la ayuda? Es que hasta parece que no quieren apagar el fuego. Uno está aquí metido en el albergue y rodeado de gente y si levanta la vista en la colina ve los fuegos y no ve a nadie trabajando ahí con mangueras, no ve más que un solo helicóptero. Ni ve aviones con agua: ¿qué es lo que están haciendo para apagar el fuego? Es que yo no veo nada. ¿Cómo va a haber un solo helicóptero de vez en cuando si esta esta zona se está quemando toda. A mí me parece que tiene que poderse hacer alguito más”, asegura José Cambronero en el refugio de Santa Rosa, una de las ciudades más devoradas por el infernal fuego.

“Digo yo que por qué no usan la técnica del fuego contra fuego como usamos los mexicanos y por qué es que no nos dejan ayudar a prevenir que todo quede en cenizas”, se pregunta 'Chino' desde su casa. No quiso dar su nombre "para evitar".

Este jardinero y cuidador de canchas de tenis en Sonoma se rehúsa a trasladarse a un albergue y se mantiene en su casa con manguera en mano defendiendo el barrio. No ha dormido porque riega de noche, para que el agua se evapore menos. Él dice que estando ahí al menos se siente útil, como si estuviera contribuyendo un poco a todos a que el fuego no se expanda.

Por su seguridad, no debería estar ahí, es zona de evacuación. “Aquí quedamos como cuatro personas en las mismas. Es que usted sabe, si se quema la casa del vecino también se quema la mía. Lo que hacemos es que abrimos las llaves de agua y refrescamos las casas. Extraño a mi familia y temo por su vida y la mía, pero si me voy al albergue me siento inútil. Aquí en la casa siento que hago algo y si hay que correr para salvarse, pues se corre”, dijo mientras calentaba los tamales que le llevaría a su esposa al albergue para cenar.


“Yo misma dejé correr la llave de agua de mi casa cuando evacué. Ahora que lo pienso es una tontera porque les está gastando agua que los bomberos necesitan, pero en el momento no lo pensé. Uno se siente como que de alguna forma está siendo solidario y hasta piensa que les está ayudando a los bomberos de alguna forma”, dice María Chavarría, vecina de Sonoma.

Con 31 años en esta labor, Michael Gallager dice que “ California es el mejor del mundo en la gestión de incendios de este tipo desde el punto de vista logístico y operacional”, pero eso puede no ser lo que sienten los evacuados en este momento.

“Como en cualquier otra muerte trágica o desastre, al principio hay tristeza entre las personas e incredulidad, pero luego está el juego de repartir culpas”. Por eso, para él es normal que las víctimas critiquen la labor de los bomberos porque los incendios aún permanecen activos.

“Si las personas no ven los aviones con agua es porque hay que priorizar. Hay incendios en todo el estado en este momento. Si tienes un incendio en Napa que está quemando casas y matando personas, desviarán los aviones a ese fuego. Estoy seguro de que todo lo que puede volar y luchar contra el fuego está en este momento siendo usado en la zona, simplemente es que están esparcidos. Si la gente quiere ayudar, lo primero que debe hacer es estar preparado para evacuar cuando se le dice”, acotó.

Reconociendo que es muy difícil de determinar cuándo acabarán los fuegos, el bombero Gallager asegura que será un largo viaje antes de que todos estos incendios estén contenidos. “Trabajarán en ellos durante semanas solo para contenerlos, luego meses para controlarlos”.

Sobre usar fuego controlado para combatir el incendio, el experto dijo que era una buena técnica que se usa cuando existen las condiciones, pero que este no es el caso. Sobre reclutar civiles como voluntarios en el esfuerzo, aseguró que no es posible porque la lucha contra fuegos tan voraces es un trabajo intrínsecamente peligroso.

No todos critican, también hay muchos otros que aplauden y celebran el apoyo de los bomberos y lo manifiestan en la calle. Dalia Ceja, de Ceja Vineyards, compartió en su perfil de Twitter este mensaje de agradecimiento.



California: una caja de fósforos

Según Gallager, hay muchas variables que suman para este mortífero incendio. La primera incluso data de hace muchos años, cuando se permitió construir hogares en la parte más profunda de la interfaz salvaje, es decir, muy cerca de los tupidos bosques primarios.

“La ecología natural de California dicta que debe haber incendios y que son incendios sanos, ya que le permiten al bosque eliminar la vegetación muerta y moribunda para dar lugar a nuevos brotes. Pero como vivimos tan cerca, hemos alterado esa ecología porque no podemos permitir que los incendios quemen los hogares".

"Entonces viene la segunda y tercera razón, el crecimiento de la vegetación de esos bosques llega a ser tan espeso, viejo y enfermo que cuando comienzan los incendios son realmente muy difíciles de controlar”, explica.

Y entonces, añade que la sequía también hace los árboles más vulnerables a escarabajos que los debilitan y casi matan. "El de California es un bosque moribundo y seco: apenas listo para quemarse”.

La cuarta razón es la presencia de los vientos de Santa Ana. Se trata de vientos extremadamente calientes y secos que aparecen en el sur de California y norte de Baja California durante el otoño y a principios de invierno.

Según Albert Martínez, meteorólogo de Univision, "se espera algo de lluvia, poca cosa, a mitad de semana en Sonoma". Según Gallager, condiciones como estas podrían contribuir a la lucha contra el fuego.


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Fotos: Coffey Park, el barrio más calcinado por el fuego en California

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