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Abuso Infantil

Las preguntas sin respuesta del caso del niño muerto en un clóset

Yónatan Aguilar pesaba 34 libras, la mitad de lo que se considera normal para un niño de su edad, cuando fue hallado por la Policía envuelto en una cobija entre cucarachas.
15 Sep 2016 – 3:58 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Tres semanas después de la muerte de Yónatan Aguilar sigue sin conocerse la causa oficial de su fallecimiento, su madre está acusada de homicidio y aumentan las dudas sobre la labor de los trabajadores sociales del condado, que desde 2009 tenían constancia de que el niño podría estar sufriendo abusos.

El cuerpo sin vida de Yónatan Aguilar apareció el 22 de agosto dentro de un clóset, en su casa de Echo Park. Lo encontraron envuelto en una cobija, entre cucarachas. Su mamá, Verónica Aguilar, de 39 años, estaba paseando al perro cuando los oficiales de la Policía de Los Ángeles (LAPD) se personaron en el domicilio.

El niño tenía 11 años pero pesaba 34 libras (15.4 kilos), la mitad de lo que se considera normal para su edad. Era esquelético y tenía síntomas de abusos físicos. Cortes en la cara, según un informe policial obtenido por el diario Los Angeles Times esta semana.

Los documentos, lejos de despejar dudas sobre el caso, incrementan los interrogantes sobre la vida y la muerte del menor, cuya situación de supuestos abusos fue denunciada al Departamento de Servicios Infantiles y Familiares (DCFS) de Los Ángeles en seis ocasiones desde 2009 hasta 2012. Después se perdió la pista del niño, se cree que podría haber estado en México.


Yónatan Aguilar, el niño muerto dentro de un clóset

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Causa de la muerte
Los reportes policiales indican que Yónatan presentaba un estado de desnutrición y que habría sufrido abusos, pero la Oficina del Forense mantiene en secreto el informe de la autopsia por motivos de la investigación.

La madre
Verónica Aguilar, de 39 años, es hasta la fecha la única sospechosa de la muerte de Yónatan. La mujer está detenida desde el día después de la muerte del niño acusada de homicidio y abuso infantil y con una fianza de 2 millones de dólares. Aguilar se ha declarado no culpable de los cargos y está considerada por las autoridades en riesgo de suicidio. Durante los primeros años de escuela de su hijo, Aguilar era considerada una madre activa e implicada en la crianza.

El padrastro
José Pinzón fue quien alertó a las autoridades de la situación de Yónatan el 22 de agosto. “Él está aún vivo para mí porque lo llevo en mi corazón”, declaró el hombre en una ceremonia religiosa celebrada el martes en recuerdo del pequeño.

Se desconoce el grado de implicación de Pinzón en la crianza del niño, ni si fue testigo de los abusos a Yónatan y las circunstancias que llevaron a su desnutrición. El hogar estaba compartido con otros tres menores.

El día que se supo del deceso de Yónatan, los oficiales encontraron al padrastro llorando en un estacionamiento.

Yónatan Aguilar
Los archivos policiales cuentan con una llamada realizada en 2011 a la línea telefónica de abusos a menores del condado en la que se contaba que Yónatan Aguilar fue un bebé prematuro que nació en México donde su madre habría desatendido las recomendaciones médicas. El niño sufrió un proceso de hipotermia ese año cuando, al parecer, se metió en el baño para lavarse la ropa después de orinarse encima, según el testimonio de la madre, quien avisó a los servicios médicos.

En marzo de 2012, Yónatan era considerado un niño con necesidades especiales y discapacidad para el aprendizaje. El menor iba a menudo a la escuela con la ropa sucia y hambriento, hasta el punto de que se llevaba comida de la cafetería.


Servicios sociales
Entre 2009 y 2012, DCFS revisó en seis ocasiones la situación de Yónatan Aguilar. En ninguna se optó por abrir un caso, aunque en varias ocasiones los sistemas informáticos empleados por las autoridades determinaron que la posibilidad de riesgo de abuso era elevada. Los trabajadores sociales del condado concluyeron que las evidencias no eran suficientemente concluyentes.

En los años de reportes se habla de lesiones físicas, falta de higiene y malnutrición. A partir de 2012, como deja de haber quejas por la situación del menor, DCFS deja de intervenir.

Actualmente cuatro empleados de DCFS enfrentan cargos criminales por abuso infantil y falsificación de documentos públicos por el caso de Gabriel Fernández, un niño que murió con 8 años en 2013 por presuntos abusos a los que fue sometido por su madre y la pareja de esta, ambos entre rejas. La Fiscalía cree que los trabajadores sociales realizaron reportes falsos sobre las condiciones del menor.

En una entrevista con Univision 34 Los Ángeles el director de DCFS, Phillip Browning, aseguró que su departamento cuenta con una elevada carga de trabajo para el personal existente, aunque desde 2013 ha aumentado la plantilla un 64%.

Cada año en el condado de Los Ángeles se registran más de 200,000 reportes de abuso y negligencia infantil, cifra que duplica el estimado de llamadas de emergencia al 911 por violencia doméstica, que son los casos más frecuentes a los que acude la policía.

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