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Heridos

La familia del marine baleado en Los Ángeles se aferra al milagro

Los médicos han declarado la muerte cerebral del joven, pero la madre, que es enfermera, ha pedido que le hagan más pruebas.
19 Sep 2016 – 3:40 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La familia del marine Carlos Segovia, baleado el viernes por la noche en Sur Los Ángeles, se aferra al milagro con la esperanza de que el joven de 19 años se recupere a pesar de que los médicos han certificado su muerte cerebral.

Segovia, de origen salvadoreño, fue tiroteado en la cabeza cuando estaba dentro de su automóvil por razones que se investigan. Además de ser infante de marina radicado en Camp Pendleton, en el condado de San Diego, era voluntario durante los fines de semana para ayudar a los indigentes en Los Ángeles.

Este lunes, a la entrada del centro médico California Hospital, la madre de Segovia, Sandra López, conversó con los medios de comunicación para explicar entre lágrimas que ha pedido a los doctores que realicen todos los test necesarios para eliminar cualquier duda sobre su estado.


“Yo les dije, ‘ok, ustedes me dicen que se considera como muerte cerebral, pero yo, como madre y como enfermera, necesito pruebas, números’. Y el hospital está de acuerdo en hacer todas las pruebas necesarias y que él pueda tolerar”, dijo López, a la que las lágrimas apenas le dejaban hablar.

Además de la madre, otros familiares y amigos de Segovia le acompañan en el hospital desde que se conoció el trágico incidente. Se turnan para entrar a su cuarto. Lloran al referirse a él. Se abrazan y rezan.

“Quiero justicia”

Sandra López aprovechó la oportunidad de estar frente a las cámaras de televisión para dirigirse al atacante (o atacantes) de su hijo.

“Yo le digo que se entregue a las autoridades. Quiero justicia, no le deseo lo mismo a él, soy católica, pero quiero justicia”.

La Policía de Los Ángeles (LAPD) está al frente de la investigación sobre lo sucedido, pero hasta el momento no se ha realizado ningún arresto ni está claro el móvil del crimen.

Carlos Segovia se alistó en los marines en febrero y comenzó su entrenamiento en la Escuela de Infantería de Camp Pendleton en mayo de este año. Hasta la fecha había logrado la Medalla al Servicio de la Defensa Nacional (por alistarse en tiempos de guerra).


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Vocación de ayuda a la comunidad

López describió a su hijo como un chico amoroso y responsable. “Si hablas con él será su amigo para siempre, era una persona entregada. Se volvió marine porque no era suficiente para él lo que estaba haciendo por la comunidad. Si alguien estaba hambriento él compraba comida y se la daba”, relató.

Claudia Pérez, quien conoció al joven en labores de voluntariado en Skid Row, el barrio angelino que es epicentro de la indigencia, mostró la última conversación que ambos sostuvieron el viernes por la noche por mensajes de texto. “Te necesito ahora. Necesito un poco de motivación”, le escribió el joven.


“En todo lo que preguntamos a los doctores no hay esperanza”, dijo ella. “Yo sé que él quiere justicia, él siempre ayudaba a todos”, dijo con lágrimas Pérez.

“Era un motivador, era mandón pero de buena manera. Si uno no quería hacer algo él decía ‘lo tienes que hacer’. Era un mentor”, dijo.

La familia dice que si pasa lo peor, los órganos del joven serán donados, como él lo dispuso al tramitar su licencia de manejo.

El martes 20 de septiembre habrá una vigilia en honor a Carlos Segovia entre las 18:30 y las 21:30 en la esquina de la calle 31 y St. Andrews, en Los Ángeles.


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